Fue uno de aquellos besos como los que solíamos tener cuando ambos sabíamos que nuestros corazones se entendían el uno al otro, pero al momento recordé a Kirk y rápidamente me separé de él, después caminé un poco lejos y me quedé dándole la espalda; pensaba en como podía permitir esto y a la vez pensaba ¿Amaba realmente a Kirk o solamente se lo hacía creer? No sabía nada en estos momentos.
-El humano...es el maldito humano-gruñó
-Stephen...ya pasaron muchos años, tuviste que haber dejado mi corazón libre-me giré a verlo
-¿Cómo iba a dejar tu corazón libre si yo aún estaba vivo?-se acercó a mí
-¡Eres un maldito, 31 años sobreviví con dolor, 31 años pensando que habías muerto, 31 años deseando morir y ¿Tú me dices esto?! Te odio, Stephen...no sabes todo el dolor que he pasado-
-Es por eso que regresé para sanar tu dolor-
-¡No te moleste, alguien más hace tu trabajo!-grité
-El humano ¿Verdad?-se enojó
-Exacto, el humano ha hecho lo que tal vez tu no podrías hacer ni aunque humano-
-¡Cállate!-
Y no me lo esperaba, me soltó una bofetada...pero ¿Cómo? Stephen jamás me había tocado ni de juego, realmente él no era mi vampiro, él jamás intentaría golpearme ni aunque estuviese muy enojado. El golpe fue leve pero en el alma me había dolido demasiado.
-Un humano no es nada contra mí-
-Pero un corazón si, escucha bien maldito vampiro...acércate a Kirk y tócale un solo cabello...te la verás conmigo, con James y con Jason...estás advertido-
-¡Aparte de estúpida, trabajas con vampiros!-
-¡Suficientes insultos, cómo no eres Stephen, acabaré contigo!-
De mi pantalón saqué lo que podría ser una navaja y la oculté debajo de la manga, después me acerqué a él y lo lastimé con dicho objeto en el hombro para después salir corriendo. Estaba muy dolida en el alma y a la vez llena de coraje, usar la forma de Stephen en mi contra era algo atroz, era hora de ir en busca de consuelo a los brazos del hombre que realmente me amaba.
-El humano...es el maldito humano-gruñó
-Stephen...ya pasaron muchos años, tuviste que haber dejado mi corazón libre-me giré a verlo
-¿Cómo iba a dejar tu corazón libre si yo aún estaba vivo?-se acercó a mí
-¡Eres un maldito, 31 años sobreviví con dolor, 31 años pensando que habías muerto, 31 años deseando morir y ¿Tú me dices esto?! Te odio, Stephen...no sabes todo el dolor que he pasado-
-Es por eso que regresé para sanar tu dolor-
-¡No te moleste, alguien más hace tu trabajo!-grité
-El humano ¿Verdad?-se enojó
-Exacto, el humano ha hecho lo que tal vez tu no podrías hacer ni aunque humano-
-¡Cállate!-
Y no me lo esperaba, me soltó una bofetada...pero ¿Cómo? Stephen jamás me había tocado ni de juego, realmente él no era mi vampiro, él jamás intentaría golpearme ni aunque estuviese muy enojado. El golpe fue leve pero en el alma me había dolido demasiado.
-Un humano no es nada contra mí-
-Pero un corazón si, escucha bien maldito vampiro...acércate a Kirk y tócale un solo cabello...te la verás conmigo, con James y con Jason...estás advertido-
-¡Aparte de estúpida, trabajas con vampiros!-
-¡Suficientes insultos, cómo no eres Stephen, acabaré contigo!-
De mi pantalón saqué lo que podría ser una navaja y la oculté debajo de la manga, después me acerqué a él y lo lastimé con dicho objeto en el hombro para después salir corriendo. Estaba muy dolida en el alma y a la vez llena de coraje, usar la forma de Stephen en mi contra era algo atroz, era hora de ir en busca de consuelo a los brazos del hombre que realmente me amaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario