2/27/2011

Recordando la vida antes de la desgracia


Canadá, estábamos en camino hacía el país helado y un lugar que la verdad no conozco. Aún se me sigue haciendo extraño que Metallica haya decidido hacer el concierto haya ¿No se les ocurrió algo más “cálido”? Tan siquiera al sur hubiera sido la mejor elección. Iba en la carretera solitaria a toda velocidad, era urgente llegar lo más pronto posible a aquel lugar. Mel iba a mi lado callada y con los brazos cruzados, mantenía una cara seria pero evidentemente preocupada, de vez en cuando la miraba de reojo hasta que decidí hablarle.

-Mel, llegaremos pronto…te lo prometo-sonreí un poco
-Lo sé-se limitó
-Mel, no puedes estar con este humor todo este tiempo…confía en que llegaremos a tiempo, en que en cuestión de horas volverás a saborear los labios de Lars…-
-Estoy cansada, preocupada… ¡Solo quiero ver a Lars y a mi hermano!-se soltó en llanto
-Mel…por favor, no pierdas la esperanza; estás muy cansada lo sé, duerme un rato…yo te despierto si pasa algo-
-Ojalá no pierda la esperanza…es lo último que me queda-

Mel suspiró resignada y se puso unos lentes negros que estaban ahí, después se quedó quieta y creo que ya se había dormido. La verdad que los vampiros se duerman rápido, es muy extraño…pero ella ha estado en constante movimientos y con mucha preocupación, eso tuvo que haberla dejado dormida. Fijé mi mirada en la carretera, tratando de tener la mente en blanco y atenta a los carros que transitaran por ahí pero no pude evitar seguir recordando mi pasado.

-FLASHBACK-
6 MESES DESPUÉS…
Los meses habían pasado como a un humano cuando estaba feliz, me sentía como una humana…aunque Stephen y yo nos habíamos vuelto muy unidos, aún debíamos de seguir aparentado que él era mi maestro y yo solamente su alumna pero era tan difícil…su mirada era muy penetrante, su forma de hablar, de caminar…todo era una especie de hipnotismo. La clase había finalizado y como siempre, esperé a Stephen en su carro, esperé como la típica jovencita que desea que su maestro le respondiera una pregunta acerca de su trabajo o ver si había reprobado alguna materia, eso quería aparentar…esperé un rato, tanto que mi hermano se me vino a la mente ¿Qué le diría si supiera que mantenía una relación con un vampiro?  De seguro me separaría llevándome lejos a otro país donde Stephen no pudiese encontrarme; no, mi hermano no sabrá de esto. Y así fue como la preocupación llegó a mí, hasta que Stephen apareció por detrás de mí, mantenía su mirada seductora y como todo caballero, me abrió la puerta del auto.

-Entra, te llevaré a comer-me sonrió
-No hace falta, no tengo hambre…comí antes de verte-sonreí estúpidamente
-Por favor, insisto-
-No, Stephen…realmente no tengo hambre-borré mi sonrisa y entré al auto

Noté la preocupación de Stephen hacía mí pero no dijo nada, solamente subió al auto y cerró  la puerta, hizo rugir el motor y después arrancó. La preocupación se hizo un poco más evidente en mí. Estaba angustiada, apenas en estos meses la preocupación había llegado a mí…era un terrible dolor. Pero sabía que Stephen jamás me dejaría sola por más fuerte que esto fuera.

-Cali, nadie nos va a separar ¿Entiendes? No lo voy a permitir, no me importa quien sea tu hermano…el amor y la pasión me tiene atado a ti-habló Stephen seguro
-No quiero que me separen de ti ahora que conozco lo que es el amor…-
-¿Realmente estas enamorada?-pregunto sonriendo
-Si, siento cosas extrañas en mi estómago…nunca creí que fuera a enamorarme de un vampiro…ahora se que por primera vez no me siento sola-me sonrojé un poco
-Llevo 142 años solo…no me dolió el estar solo porque nunca lo estuve, creí en mí y no supe el significado de soledad…En cuanto entré a ese salón y me viste no huiste ¿Por qué?-
-¿Por qué habría de tenerte miedo?-lo miré
-Tal vez por que soy un maldito chupa sangre-
-Se que eres eso y más pero no se porque no te tengo miedo, solo se que te amo-
-¿A dónde quieres ir?-preguntó sonrojándose
-Vamos a tu casa, tal vez ni Elizabeth me encuentre en tu casa-
-Como gustes-

Las conversaciones con Stephen eran algo único en la vida que no sabía se volverían a repetir pero sabía que se debían de disfrutar. Presentía que en su casa pasarían cosas, cosas para el bien de los dos. Stephen y yo seguíamos conversando en el auto, riendo, disfrutando todo lo que se pudiese. Jamás me había sentido de esta manera, sentía que Stephen era todo lo que desee en el mundo. Con esto me he dado cuenta de que no todos los vampiros son iguales, habrá algunos tan egoístas pero habrá otros que les gusta la paz y que prefieren estar con otras especies por simple alegría. Después de un rato de viaje, llegamos a su casa…era algo sencillo: una casa de un piso, algo que se veía lo más normal posible, la puerta del garaje se abrió y Stephen metió el carro, cuando la puerta se cerró…la oscuridad nos aprisionó por completo.

-¿Tienes miedo?-preguntó tocando mis manos después de haber apagado el motor
-Claro que no, es solo oscuridad-

Abrí la puerta y bajé del auto, había dejado la mochila en el auto…total, no venía a estudiar en estos momentos. Stephen ya estaba a mi lado antes de que pudiera escuchar que la puerta de su lado se cerraba, eso me dio escalofríos. Frente a mí, había una puerta, Stephen la abrió y entré; era la cocina, estaba muy linda…como dije, era algo sencillo, el color de su cocina era como color crema, aunque Stephen fuese una criatura de la noche al parecer le gustaban los colores claros, a simple vista él no aparentaba ser un vampiro y para la nariz humana tampoco. Me quedé como embobada viendo la cocina, que me olvide de todos los peligros que pudieran existir aquí dentro.

-¿Deseas tomar algo?-preguntó Stephen
-No, gracias, estoy bien-
-Cali ¿Estás bien? Te noto muy nerviosa y nunca rechazas mis propuestas-
-En Serio, estoy bien-lo miré para regalarle una sonrisa

Por puro instinto y sin decirle absolutamente nada, salí de la cocina para entrar a la sala y después buscar…su recamara. ¿Por qué? ¿Por qué quería entrar a su recamara? ¿Qué era lo que me estaba llamando? No lo sé y quería averiguarlo, dejé de escuchar la voz de Stephen o cualquier ruido insignificante y solamente escuché la voz de mi cabeza que me alentaba a buscar su habitación. No fue difícil encontrarla, detrás de una puerta negra se encontraba…al abrir la puerta me di cuenta de que su habitación era lo único que confirmaba que era vampiro…la habitación totalmente de negro: sábanas, cama, piso, almohadas, todo…no había sarcófago como siempre pensaba, al lado de la cama había velas que aún no habían sido encendidas pero que parecía que ya llevaban mucho tiempo…las cortinas negras estaban cerradas y apenas el cuarto podía alumbrarse con una luz muy débil.

-Es muy diferente a lo que yo pensaba…-susurré
-Puedo saber ¿Por qué tanto interés en saber la ubicación de mi recamara?-preguntó apoyando su brazo en el marco de la puerta
-No lo sé…-
-Has estado muy extraña…-
-Lo sé, yo misma me comienzo a asustar-

Era la verdad, estaba tan callada, tan insegura de mi misma…y solamente por pensar en mi hermano. Quería quitarme este sentimiento de preocupación que tenía dentro de mí. Sentí la mano de Stephen pasar por mi estómago y que mi espalda chocara con su pecho.

-Porque te amo, me preocupa que estés así-susurró

Me giré para quedar frente a él, Stephen era mucho más que yo…su físico era asombroso, algo que jamás había visto. Ahora quería ver que tanto estaba trabajo su abdomen. Desabroché su camisa cuidadosamente, Stephen comenzaba a sonrojarse y antes de poder desabrochar el último botón, frenó mi mano.

-No sabes lo que haces, aún estás muy pequeña-me miró a los ojos
-No sabes nada-me solté
-No tientes tu destino, crees estar preparada pero aún no lo estás… ¡Tienes 17 años simplemente de haber nacido!-exclamó
-Lo sé y quiero permanecer como una mujer de 17 años-
-No, no lo voy a hacer-
-¡Hazlo!-grité
-Quiero que crezcas un poco más y que pienses un poco mejor las cosas, recuerda que después ya no habrá marcha atrás…-
-No me interesa-lo miré un poco enojada

No me importó lo que pensara, pero yo se muy dentro de mí que lo amaba y que quería permanecer tan joven como lo era ahora. Stephen seguía dudoso y ahora preocupado, suspiré como enojada y desabroché el último botón de su camisa…su abdomen y pecho estaban muy marcados…algo que me gustó demasiado. Lo abracé fuertemente, quería convencerlo de que todo iba a estar bien, que no sintiera ningún miedo ya que yo no lo sentía. Es ahí donde descubrí que el miedo se inhibe cuando estoy cerca de Stephen; él me cargó y me llevó hasta su cama donde se quitó completamente la camisa y así es como pude apreciar la hermosura de su cuerpo y su piel totalmente pálida. Yo ya estaba debajo de cuerpo, pasando mis manos por su espalda fría pero lisa como el mármol…

-Por favor, no tengas miedo…-le susurré al oído

Recuerdo que todo ese momento fue tan mágico, algo que jamás había hecho en mi vida. Tenía al vampiro más sensible a mi merced y afortunadamente me amaba…y yo también lo amaba. Se sostuvo con la fuerza de sus brazos para no aplastarme y me besó de la forma más salvaje y apasionada que pudiese existir en su mente; lo estaba amando tanto como lo había deseado desde que miré a sus ojos turquesa. Era rápido en cuanto al movimiento de su lengua dentro de mi boca y su sabor era tan exquisito. Todos mis temores habían desaparecido cuando el roce de nuestras pieles había comenzado. Cuando escuché sus gemidos mezclados con los míos, su dulce jadear resonando en mi oído…
Todo estaba ocurriendo sin haber sido planeado, un amor que se estaba fundiendo a escondidas de los humanos, los lobos y los vampiros…solamente nosotros teníamos la conciencia de lo que estaba pasando ¡Dios! Quisiera que esto jamás fuese a terminar.
Besaba mi cuello con extrema ternura, tanto que era impredecible saber si solamente me besaba o me mordía…Stephen me tenía dominada, me tenía bajo los estrictos efectos de la locura y demencia. El sudor recorría por todo mi cuerpo y Stephen lo saboreaba al momento de pasar su lengua por mi estómago. Me había cansado de estar bajo su cuerpo así que con la poca fuerza que ejercí sobre él, lo empujé e hicé que ahora su espalda estuviera contra las sábanas; volví a besar sus labios mientras sus manos se aferraban a mi cadera para poder ayudar en el vaivén que, evidentemente ya lo tenía completamente loco. Mis uñas se deslizaban sobre sus torneados pectorales que le arrancaban fuertes jadeos.
Stephen se levantó y me tiró para ahora yo quedar debajo de él, pero inmediatamente me moví que volví a quedar sobre de él, al parecer la adrenalina que corría por sus venas lo ponía ansioso.
Hice que sus manos tocaran completamente mi cuerpo, lo guíe indícandole que era de mi agrado, claro, aún para mantenerlo así moví mi cabello que cubría mi cuello para mostrarle como mi sangre recorría por mi vena que sobresaltaba. Stephen no lo resistió y en con una leve sonrisa entre fascinado y feliz, me hizo que quedará bajó su cuerpo sudado. Sentía mi vientre contra el suyo...
Sus labios que habían estado presionando los míos pasaron a mi mejilla izquierda y después descendieron a mi cuello, donde pasó su lengua y después plantó un profundo y largo beso que me hizo soltar un gemido.
Ya habían pasado varias horas, varios placeres, varias veces que ambos miramos lo que era las estrellas…tanto amor y placer hubo que Stephen se desplomó a mi lado, escuché su respiración muy agitada y su mano buscando la mía; él estaba boca abajo y mientras se tranquilizaba un poco, yo lo solté y me acosté sobre su espalda, podía escuchar su respiración.

-Estoy cansado…-rió un poco
-Yo también, pero estoy conforme con lo que pasó-besé su hombro
-Prometo no alejarme de ti…y a partir de este momento, la relación se convirtió en un compromiso que habrá que cumplir…-se giró y me abrazó
-Oh Stephen…te amo-abracé su pecho apoyando el oído donde estaba su corazón
-Yo también te amo, Cali…-

Esa tarde, fue lo mejor que pudimos haber hecho…el amor ya estaba fundido. La relación ya había sido fortalecida y yo…había obtenido el don de la inmortalidad junto con el de la eterna juventud.

-DE VUELTA A LA REALIDAD-
Seguía manejando y ya había anochecido, había pasado por Nevada y estaba a la mitad del estado de Oregón, las luces de esa ciudad eran muy brillantes pero nada comparado a nuestra ciudad de San Francisco, para ese momento Mel aún seguía totalmente dormida, la iba a despertar en cuanto encontrara una gasolinera, el tanque ya estaba a punto de terminarse. Por fortuna antes de que el auto se apagara, logramos llegar a una gasolinera…mientras el hombre le ponía la gasolina al auto, desperté a Mel.

-Mel, despierta…ya es de noche y estamos en Oregón ¿No quieres algo de tomar o algo de comer?-
-¿Cali?-Mel entrecerró los ojos y después bostezó-Claro, me vendría bien un Gatorade…-
-Bueno, quédate en el auto mientras voy por las bebidas-

Ahí mismo en la gasolinera había una tienda, entré a la tienda y el lugar era pequeño, unos tres pasillos que había con comida o artículos, había unas cuantas personas comprando, quien cobraba era un muchacho de mi aparente edad (17 años), de la apariencia metalera con su camisa de Iron Maiden, su cabello largo sujetado por una liga para darle algo de decencia, solamente se me quedó viendo en el momento en el que ingresé. Caminé como una chica ruda hasta los congeladores para tomar dos “Gatorade’s”. Los recuerdos me tenían un poco bloqueada y no podía pensar en algo coherente, me había olvidado de la razón por la cual estábamos yendo a Canadá…sacudí la cabeza y fui a pagar lo que llevaba.

-¿Cuánto va a ser?-pregunté viendo hacía fuera
-2 dólares, muñeca-el joven me sonrió

Le di dos dólares y tomé las bebidas, justo en ese momento…el joven me sujetó de la muñeca y yo me sobresalté por tal acto, pero después me tranquilicé al momento de saber que solo se trataba de un humano.

-¿Por qué tan sola?-
-No es asunto tuyo, me tengo que ir-
-¿Vas a rechazarme un beso?-preguntó guiñándome el ojo
-Por respeto a mi prometido, sí-me solté de él

Así, sin dejar que siguiera hablándome, salí de la tienda y le pagué al señor que le puso gasolina al auto. La noche ya se había apoderado de esta ciudad y lo que sería la carretera ya comenzaba a verse tétrica pero sabía que los lobos no andan por estos rumbos a estas horas, aún hay humanos…le entregué a Mel, las dos bebidas y subí al auto…antes de encender el auto…vi a una mujer embarazada con su esposo, tomados de la mano…ambos disfrutaban el estar juntos. Era así como Stephen y yo estábamos cuando sabíamos que un bebé venía en camino. Encendí el auto y arranqué para ya solamente atravesar lo que nos quedaba de Oregón y, próximamente, Washington. Mel encendió la radio para hacer que el silencio desapareciera y ahí pudimos escuchar las noticias de Canadá.

-“Y en los espectáculos, después de 4 años que esta banda de thrash metal se formó…Metallica ha pisado tierras canadienses y esta listo para dar su concierto mañana por la noche…en Edmonton, en el Estadio de Mancomunidad…el concierto de esta gran banda será a las 8 de la noche…así que metaleros, estén listos para este concierto. En otras noticias…”-
-¡Esto no puede ser posible! Tenemos que llegar antes de las 8 de la noche, presiento que los híbridos ya estarán haya listos para acabar con ellos-dijo Mel
-Llegaremos, conduciré toda la noche…posiblemente para los primeras horas del día estaremos llegando a Alberta-

Seguí conduciendo y Mel le cambió de estación para poder buscar algo bueno de música, simplemente para tranquilizarnos y poder pensar en algo mejor o idear un buen plan para salvar a los muchachos. Por otra parte, llegué al último momento del recuerdo, el momento en el le diría adiós a Stephen…

FLASHBACK
DOS MESES DESPUÉS…
-Cali, no sabes lo emocionado que estoy al saber que voy a ser padre y que mi mujer es una hermosa mujer lobo-Stephen me cargó y me sentó en sus piernas mientras una de sus manos tocaba mi vientre
-Lo sé, tendremos un cachorrito…algo que fue hecho con extremo amor…-

Los dos en su casa, a oscuras y en la sala…besándonos, pensando en como iba a ser nuestra familia…pensando en nuestra felicidad, Era un momento tan hermoso que jamás lo borraré de mi mente. Stephen dejó de besarme para sacar algo de su bolsillo, era una cadena con un anillo dorado.

-Con esto, pido tu mano para poder casarnos antes de que nuestro cachorrito nazca ¿me aceptas, hermosa?-preguntó Stephen sosteniendo el collar frente a nuestros rostros.
-¡Claro que sí!-exclamé feliz

Stephen me puso el collar y yo lo escondí debajo de mi camisa, después lo besé apasionadamente. Ya quería que ese día llegara, estaba ansiosa…emocionada, eran muchas las emociones que pasaban por mi cuerpo…pero ese momento tan hermoso, tan emotivo, se terminó. La puerta de la casa de Stephen se abrió de golpe y cuatros hombres encapuchados entraron…todos, excepto uno, tenían aroma a hombre-lobo. Stephen y yo nos levantamos del sillón y me puse detrás de él…el miedo me recorrió el cuerpo más porque eran hombres lobos…Stephen los atacó; el que no era lobo…simplemente se quedó ahí parado y cerró la puerta…mientras tanto, yo seguía escuchando los gritos de dolor de Stephen, los ruidos de los golpes…todo. Quise ayudarle pero uno de ellos me detuvo y me alejó de mi amante…

-¡Suéltenla!-gruñó furioso y sus ojos ya habían cambiado a rojo

A Stephen ya lo tenían sometido, los últimos dos lobos lo tenían arrodillado y lo sujetaban de los brazos para que él no pudiera levantarse o atacarlos, a mi me tenían alejada de él. Stephen gruñía y se quejaba, lo que menos quería es que algo malo le fuese a pasar.

-¿Creyeron que no nos daríamos cuenta?-dijo uno y se quitó el gorro, no supe quien era…el clan de nosotros es enorme
-No es culpa de él, yo soy la culpable por haberme enamorado perdidamente de él…-dije y trataba de soltarme de aquel lobo
Si ha alguien van a castigar, debería ser a mí ¡Yo fui quien la enamoró!-gritó el vampiro blanco
-Hermana ¿Cómo pudiste?-aquel lobo se quitó el gorro y era mi hermano Julián, él sostenía uno de los brazos de Stephen-¿Cómo pudiste meterte con uno de esta maldita raza?-
-¡Fue amor!-grité
-No se justifica-
-Yo lo amo y no importa lo que pase, no nos van a separar-Stephen bajó un poco la voz
-¡Eso lo veremos!-

El lobo que me estaba sujetando, me soltó y rápidamente mi hermano ya me estaba sujetando de los brazos. El vampiro que seguía encapuchado se aprovechó de la situación y comenzó a golpear a Stephen, yo gritaba y gritaba por que lo dejaran…pero mis gritos eran en vano. Stephen ya estaba casi inconsciente, mis gritos eran lo que lo mantenía despierto. El vampiro sacó una pistola de su vestimenta y la apuntó contra Stephen. Podía oler ese maldito aroma de la muerte...

-¡¡¡Noooo!!!-grité fuertemente y las lágrimas comenzaron a brotarme-¡No pueden matarlo, no ahora que estoy embarazada de él!-

Todos los lobos soltaron un gemido de sorpresa, el vampiro simplemente siguió en su misma posición, apuntándole a Stephen con el arma…mi hermano me giró para quedar frente a él y me lanzó una fuerte bofetada. Algo que me hizo caer al suelo, seguí llorando…mi hermano me levantó de nuevo y tomó mi rostro para ver a Stephen.

-Los dos me dan asco, vampiro, deja que yo me haga cargo…-
-¡Ya te lo dije, mátame a mí pero a ella y a mi hijo no los toquen!-volvió a gritar Stephen mostrando los colmillos

Ahora el vampiro me tenía sujetada de los brazos y también me sujetaba del rostro, veía a Stephen…me estaban obligando a verlo morir. Por unos instantes Stephen me miró, me decía con la mirada: "Te amo y te amaré en el otro mundo". No pude evitarlo y seguí forcejeando para que ese desgraciado me soltara pero era imposible, lo único que me detuvo fue el disparo…vi cuando la bala perforó su pecho. Stephen se quedó quieto, con los ojos totalmente abiertos y como la sangre comenzaba a salir de su boca.

-Asunto resulto, con uno…-rió mi hermano
-¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!-grité
-En cuanto a ti, hermana mía…-

El vampiro me soltó y antes de que yo pudiese atacar a mi hermano, me disparó en el vientre. Me detuve al ver como la sangre comenzaba a fluir por mi vientre…no sentía dolor, pero sentía como mi bebé comenzaba a morirse, al igual que mi amante. Caí de rodillas y luego me desplomé en el suelo a unos centímetros del cuerpo de Stephen, aún vivo. Mi hermano, el vampiro y los lobos salieron corriendo de esa casa dejando la puerta abierta. Stephen y yo estábamos tomados de las manos, lo miré y él me sonrió…

-Stephen...no...por favor-imploré
-Te...amo...cuidate...yo...cuidaré de nuestro...bebé...donde quiera...que...vaya...te amo amor-

Con eso despidió de mí y después, cerró sus ojos. Su energía y presencia ya había muerto también. Ese fue el momento en el que yo fallecí con ellos dos, seguía llorando, sollozando…lamentando el haber involucrado a un bebé en esto ¡Jamás me lo perdonaría! ¡Quería morirme! Quería desaparecer de la faz de la tierra para siempre y estar con mis grandes amores pero sabía que nos habían separado. Quería estar equivocada, quería que mi bebé estuviese vivo ¡Lo único que me quedaba de Stephen! También me fue arrebatado. Apenas y estaba atenta a todos, en el aire volvieron dos aromas a vampiro. Escuché cuando uno de ellos me alzó en sus brazos y dijo: “Ya no podemos hacer nada, el bebé murió”. En ese momento perdí conciencia y días después, desperté, sabía que volvería a comenzar mi vida al lado de dos vampiros y buscar la venganza contra quienes me arrebataron la felicidad. Aunque Stephen ya no esté, su recuerdo, corazón y alma siempre serán míos. Y en la otra vida, lo veré nuevamente sosteniendo a mi bebé en sus gruesos brazos...

-DE VUELTA A LA REALIDAD-
Tenía lágrimas en los ojos, el solamente haber recordado eso, fue un duro golpe a mi corazón y a mi alma.

-Le pasó esto a Stephen y a mi bebé pero no dejaré que le pase a Kirk y a los demás-aceleré más

A este paso, sabía que llegaríamos para el crepúsculo de la tarde. Tendríamos tiempo de advertirle a Metallica para que cancelaran ese concierto…

2/21/2011

Rumbo


Pero ¿Por qué el dolor de estas cartas era tan fuerte? Es como si ellos hubieran plasmado realmente sus sentimientos, quitándose un dolor de encima para poder enfrentar los problemas, esto era realmente doloroso. Sin más que decir, Mel me arrebató el papel de las manos y se lo guardó en el pantalón. La entiendo, yo también me pondría así. Me levanté y guardé mi carta.

-Nos vamos Mel, ve a tu habitación y saca ropa que creas conveniente para ti…hay de todas edades y de todas las bandas, yo te alcanzo en unos momentos-le dije sin verla

Mel solamente asintió con la cabeza y salió de la habitación. Quería dejarla un rato a solas, después de todo…el estar en aquel lugar era muy desesperante y más porque estábamos secuestradas. Salí de esa habitación rumbo a la mía, mientras caminaba tuve recuerdos de mi vida pasada, cuando la felicidades hacía valer su nombre…cuando la guerra entre las dos especies seguía dormida, cuando estuve con Stephen…me gustaría que todo aquello volviese

-FLASHBACK-
1956. Ayr, Escocia…
Cuando los niños lobos comienzan a crecer, saben que su mundo de colores comienza a tornarse gris, negro y rojo. Las peleas dejan de ser un entretenimiento para ahora transformarse en un entrenamiento. Algunos lobos de entre 15 y 20 años son escogidos para formar una manada poderosa que ni los mismos lobos veteranos van a poder destruir, mientras que el resto de nosotros se dedica a ir a los colegios para aparentar que somos personas comunes y corrientes aunque debajo de esa capa, se encontraran reclutas listos para defender su raza. Extraño mi tierra mexicana, no se las razones por las que mi hermano Julián me trajo al viejo continente pero deben de ser buenas. En estos momentos me quedo con la mamá de Drew aunque él no esta en Escocia, su presencia sigue plasmada en esta casa…todo es tan aburrido aquí y mañana comienzo las clases con los humanos.
El día ha llegado y es momento de partir al Instituto de Escocia; al llegar al instituto, el olor solamente pertenecía a los humanos, no había alguien de mi especie ni mucho menos un…un asqueroso chupasangre. Es como si el mismos destino se hubiese encargado de no volver a verlos a ellos, los odiaba…sí ¿Por qué? No lo sé, mi hermanos siempre me dijo que son seres con aires de grandeza y que matan cuando los mismos lobos nos ponemos delante de ellos. Aunque me avergüence, aún no se transformarme.
Entrar al salón de clases fue algo extraño más porque todos los humanos fijaron sus miradas en mí, nadie se sentó a mi lado y eso me puso un poco deprimente pero eso se pasaría con el tiempo. Todos los alumnos, a pesar de que nadie se conocía, comenzaron a juntarse para formar sus típicos grupos de amigos.

-Que patéticos son los humanos cuando hacen de menos a los suyos-bufé

En ese momento, el timbre tocó y todos se sentaron en sus respectivos lugares, crucé mis brazos en mi escritorio y apoyé la cabeza. ¡Este sería un día muy largo! ¿Por qué no me escogieron para pertenecer a la manada? Ahí no me discriminarían ni por ser mujer, que nefasto era esto.

-Buenos días muchachos-

La voz no me sorprendió sino el aroma, alcé la cabeza y me quedé totalmente helada al ver a…un vampiro, un vampiro fingiendo ser humano para estar cerca de su alimento. Al ver al vampiro, no pensé en atacarlo…se veía como un ser pacífico, era extremadamente guapo, su piel blanca no era producto de su transformación…eso ya era un problema genético, tenía ojos color turquesa y sus labios eran rosados, ese color tan tentador, un momento ¡No puedo hablar así de un vampiro! Vestía elegantemente y realmente estaba hermoso. Sacudí la cabeza y estuve atento a lo que fuera a decir, en cuanto dejó los libros en el escritorio…su mirada se posó en mí, pero después la desvió.

-Bueno mi nombre es Stephen Farrelly, seré su maestro de literatura y quien hable con sus padres si llegan a bajar de calificaciones o si hay una conducta irrespetuosa tanto con sus maestros como hacía sus compañeros, no toleraré que molesten a alguien solamente por ser diferente-Stephen me miró-Ahora me dirán sus nombres…comenzamos contigo-señalándome a mí
-¿Yo? Maestro, sería mejor que comenzara otro-
-¿Por qué había de ser así? No has hablado con nadie, así que quisiéramos saber algo de ti-me sonrió-Por favor, ponte de pie-

Me levanté del asiento y me tragué mis emociones pero en ningún momento le quité la mirada a Stephen, su belleza era algo que no podía evitar.

-Mi nombre es Cali Rose, nací en México y hasta los 6 años viví en ese país, después mi hermano me trajo a este país, actualmente vivo con una amiga de mi hermano que quiero como mi mamá-
-¿Y tus padres?-preguntó un joven que dijo a burlas
-Mis padres fallecieron cuando estaban en Irlanda-cerré los ojos-Apenas y los recuerdo, pero no estoy sola porque tengo a mi hermano y a Elizabeth que es como mi madre-
-Aparte de extraña…huérfana-

Ante esto, todos comenzaron a burlarse a excepción de Stephen quien simplemente contemplo mi tristeza ¿Le llamaré la atención? No lo sé, solamente se que…iba a comenzar un vinculo tarde que temprano.

-¡Basta!-gritó Stephen-No permitiré que se burlen de su compañera-
-No hace falta maestro, estoy acostumbrada-me senté
-Gracias por tu información Srita. Rose-

Stephen asintió y después buscó a otro alumno para conocerlo. En ese momento en el que vi a los ojos del maestro Farrelly entendí que aunque fuésemos diferentes, algo sorpresivo pero amistoso nacería entre nosotros.

-DE VUELTA A LA REALIDAD-
Llegué a mi habitación, todo seguía igual…nada se había movido, pero los pétalos de las rosas ya estaban marchitos, la ventana seguía abierta…el viento soplaba. “Como me gustaría que mi hermano no me hubiese secuestrado” pensé; saqué una maleta del closet y eché poca ropa, la necesaria para estar en Canadá, mientras guardaba la ropa…alguien ingresó a mi habitación, me giré asustada y mi sorpresa era que quien había ingresado era Abel con algo envuelto en un pañuelo.

-Cali…-
-Abel, no lo había visto desde que llegué…supongo que Shawn le explicó todo-sonreí
-Efectivamente-se sentó en el borde de la cama, al lado de la maleta-¿A dónde vas?-
-Tengo que alcanzar a su hijo y a mis amigos, antes de que cometan una locura…esa depresión los va a llevar a su muerte-
-¿Cuál fue la razón de tu secuestro?-
-Mi hermano, esa fue la estúpida razón, junto con Drew, ambos quisieron hacerme cambiar de opinión respecto a ustedes-
-Ya veo, ojalá llegues a tiempo…toma-me entregó ese trozo de tela-Era de Stephen, estoy seguro que mi hijo hubiese deseado que poseyeras esto-

Tomé aquello y lo desenvolví, no podía creer que lo que sostenía en mis manos. Era la cruz celta, aquella a la que Stephen le era devoto, a la que le tenía extrema confianza y ahora yo la tenía conmigo. Me la puse y la escondí debajo de mi blusa.

-Cuidaré de esta y vengaré a Stephen, se lo prometo-
-Lo sé, hija, lo sé…ahora márchate, alcanza a mi hijo y, escúchame, ama a ese lobo como amaste a mi hijo-
-Claro, eso lo tengo dentro de mí…gracias por todo, Abel-

Cerré la maleta e hice una reverencia a Abel, después salí de la habitación a toda prisa. Ahí en el pasillo me encontré con Mel, quien ya tenía lista su maleta; las dos salimos corriendo y tomamos las llaves de un carro que nos pudiese llevar rápido a Canadá. Ese carro era negro y tenía vidrios polarizados, el problema del sol estaba resuelto. Las dos lanzamos las maletas al auto y ella subió al asiento del copiloto mientras yo encendía el auto.

-¿Crees que lleguemos a tiempo?-preguntó
-Claro, el concierto es en dos días ¿no? Bueno mañana estaremos ahí e impediremos ese concierto, están arriesgando su vida…Reider u otro miembro de sus híbridos intentaran matar a nuestros amigos-después encendí el auto

Era necesario llegar muy pronto a Canadá, a lo único que nos pudiésemos detener es para ponerle gasolina al auto pero eso no es tanta perdida. El auto arrancó y salí a toda velocidad del recinto vampirico. Íbamos en silencio, la verdad yo no tenía ganas de hablar y supongo que Mel estaba un poco cansada. Esto era el comienzo de nuestra partida a Canadá…

2/15/2011

Carta de Lars


Era muy evidente la tristeza en ambas pero creo que era más dolor saber que se habían ido, que le habían creído a Drew…que se habían dado por vencidos al “saber la verdad”
Mel estaba de pie poniendo atención a su carta y ella misma estaba más que decepcionada…era evidente que también quería llorar…sin decirme una palabra, me entregó el papel y esto, era lo que decía:

Ella esta lejos pero viva, lo sé porque puedo sentir su corazón frío latiente…la distancia es solo un maldito obstáculo a vencer…no me quiero dar por vencido ahora que me he enfermado de su esencia, de su amor…de sus ojos…de todo. Me considero un esclavo fugitivo de la soledad y amargura para refugiarme en los brazos, besos y cariño de Mel…
No creo en las viles palabras de McIntyre…yo se que esta viva y quiero buscarla en cuanto Jason se quite la venda de tristeza de los ojos; no esta bien que en memoria de su hermana “fallecida” quiera hacer este concierto…pero ¿Y si lo esta? Buscaré una forma de ir con ella aunque sea condenándome en la Ouija. Mi corazón fue marcado en el momento en que Mel se mordió los labios para darme lo que es "el don de la inmortalidad" ...en ese momento sentí su amor y el dolor dejó de importarme...es incríble lo que ella logró hacer en pocos segundos; estoy realmente agradecido porque me salvó...
Juro escaparme de la banda y abandonar mi más grande sueño para buscar mi vida y asegurarme de que este con bien. No me rendiré y prefiero morir en el intento a seguir sin mi corazón…me quería casar con ella después de esta pelea pero creo que mi lugar estará en el más allá con Mel.
Me cansé de horas de soledad y ahora me marcho a Canadá pero sabiendo que Mel me esta escuchando y donde quiera que se encuentre se que también me esta cuidando, la amo con todo mi frío corazón y la deseo ahora más que nunca, a pesar de los impedimientos que tuvimos estos días...en el poco tiempo que me quedará de vida, no me fijaré en otra mujer y si duermo en una cama desierta, soñaré con los brazos de la muerte llevándome lo más lejos posible pero arrebatándome esta agonía...
Con lágrimas en los ojos, plasmo mis sentimientos en este papel esperando que desaparezcan…”

Mel se soltó en llanto y se desplomó en la cama, gritando por querer regresar con Lars…era definitivo, nos teníamos que apresurar para estar cerca de nuestra familia…

Carta de Kirk


Un dolor muy extremo al saber que ellos se habían ido por creerle a un escocés que esta obsesionado con la idea de hacerme cambiar de corazón. Ni hablar…me volví a sentar en el borde de la cama y saqué aquella carta para saber que era lo que se había plasmado y era lo siguiente:

“Durante dos noches dormí solo y soñé ansioso con la idea de que Cali iba a regresar tarde o temprano de donde quiera que ella se encontrara. Estos días que estuve con mi soledad me puse a pensar si la transformación fue la mejor opción para mí, de haber sabido que el dolor era inmenso al no ser humano…hubiera preferido que la muerte me abrazara.
Nunca voy a perdonar que McIntyre haya secuestrado a Cali y que su hermano la haya matado, yo creo que lo que Drew me dijo fue mentira…porque ella me amaba y se que su amor hacía mi es más fuerte que su propio poder de destrucción; la demencia lo había enviado a las mentiras.
Aún así, la muerte de Cali no será en vano y tarde que temprano, cuando acabemos con Reider y la manada de híbridos, acabaré con McIntyre para que acaben conmigo y estar cerca de mi amante. No toleraré la vida sin la mujer que me salvó y que me cautivó a pesar de las mentiras de humano que me dio. Mi corazón esta roto y he perdido las ganas de vivir…
Se que esto que escribo Cali jamás lo leerá aún así me quedo tranquilo al saber que mientras lo digo en voz alta me esta escuchando.
Cali, recuerda que  tú estas dentro de mí, tan incrustada como una bala y el olor de tu aroma lo recordaré eternamente como las rosas que tengo a mi lado…sabes que siempre te amaré aunque estés en el otro mundo…”

Dejé el papel a mi lado y comencé a derramar lágrimas acompañadas de pequeños sollosos, Kirk está sufriendo más que nunca y ahora por las mentiras...debía de recuperarlo en el menor tiempo posible...

2/14/2011

Revelando la ausencia


Libertad, la palabra que con tanto deseo esperé volver a pronunciar. Me fui de ese recinto con un buen sabor de boca, dejé inconsciente a Drew y le repetí que no quería olvidar a Kirk. Corrí y corrí en busca, ahora, de Mel. Ojalá y nadie le haya hecho daño o la hayan alejado más, de ser así, jamás me lo perdonaría y jamás me perdonarían aquellos dos vampiros. La carretera estaba desértica, apenas y el viento soplaba. Estaba atenta a todo sonido; hasta que mi desesperación desapareció, Mel estaba escondida detrás de árboles, apenas y se podía ver por los seres sobrenaturales, para un humano no era fácil. Cuando la logré encontrar me sentí aliviada. Emití un pequeño aullido y ella salió de donde estaba, al identificarme se alegró y me abrazó.

-Cali, Cali ¿Estás bien? ¿No te lastimó?-preguntó acariciando mi cabeza

Simplemente negué con la cabeza y me agaché un poco, ella subió a mi lomo y se aferró a mi pelaje que estaba algo largo. Ya no podíamos perder tiempo, era vital que ambas estuviéramos cerca de cada uno de los nuestros. La idea de que ambas anduviéramos deambulando por la carretera, solas y con los nervios a flor de piel, no era muy favorable que digamos.

-Cali ¿Estás segura de ir hasta allá?-

No había otra alternativa ¿O sí? Asentí con la cabeza y comencé a correr rápidamente. No sabía si el camino era largo o corto, apenas y sabía donde nos encontrábamos pero tenía la confianza de que Mel sabía el camino correcto. Estaba muy oscuro, la noche ya estaba por llegar a su final…a lo lejos en el horizonte se comenzaba a ver lo celeste del cielo de día. Apuesto a que Kirk debe de estar durmiendo en estos momentos, cansado de la preocupación y la angustia. ¡Que pesadilla era aquella! La luna aún seguía brillando pero tarde o temprano perdería ese blanco azulado. Mel me guiaba por donde debía salir de estas tierras, era mi territorio lo sé pero no sabía que estaba por aquí, es más, no conocía este lugar. Cuando me sacó de la tierra, de ahí en adelante solo me encargué de llevarla a la mansión.

-¿Sabes? Estar allá con tu hermano y toda tu manada me hizo pensar en muchas cosas y una de ellas es la existencia de nosotros ¿Estamos destinados a pelearnos entre sí? Yo no los odio y tú no me odias-

Yo no te odio Mel, jamás odie a los vampiros…te he contado que me enamoré perdidamente de uno y casi pierdo la vida. Es un odio que ha existido desde hace miles de años, la razón es muy simple: a nosotros los lobos siempre se nos considero esclavos y se nos utilizó, nos revelamos y esa ha sido la constante pelea que ha perdurado por siglos. Me gustaría que ese rencor desapareciera y que todos simplemente derramáramos sangre para salvarnos entre nosotros, poder destruir todo aquello que se atreviera a perturbar nuestra tranquilidad…pero ese sueño solo existe en mi mente. Ya estábamos a pocos metros, ya se podía percibir el aroma de los vampiros pero no el de Kirk, supongo que el olor de él aplastaba al de Kirk. Cuando entramos al recinto vampirico, me transformé en humana y Mel y yo entramos de golpe a la enorme casa. La habitación de entrada estaba vacía y apenas se veía visible.

-¡Kirk!-grité
-¡Laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarss!-gritó Mel
-¡Jason, James…estamos de regreso!-grité de nuevo
-¿Dónde podrán estar?-preguntó Mel ya preocupándose
-No lo sé, no puedo percibir el olor de ellos… ¿Qué pasa?-me preocupé
-¿Y si…?-
-No-la interrumpí-No pienses en eso-
-Ojalá y estén bien los cuatro-Mel se cruzó de brazos
-Están bien físicamente…-
-¿Ustedes?-

Las dos nos giramos hacía la puerta principal y ahí estaba un vampiro rubio de cabello casi al estilo punk, vestido con jean y chaqueta de cuero, tenía una camisa negra y las uñas afiladas…sus ojos verdes destellaban inmensa sorpresa como si viera fantasmas, el hombre de piel pálida no podía creer que nos viera…nosotras no entendíamos su expresión ¿Por qué reaccionó así? Me acerqué a él pero retrocedió.

-Hola…-sonreí con nervios
-¿Eres Cali?-preguntó con la boca abierta
-Sí y ella es Mel ¿Eres nuevo?-
-¿No nos conocías?-Mel se acercó a mí
-Claro, las vi cuando llegaron al recinto junto con Metallica pero…mi sorpresa es que están vivas-
-Haber ¿Qué quieres decir con eso?-Mel frunció el ceño y entrecerró los ojos tratando de asimilar el comentario
-Vengan, por favor…hay algo que debo mostrarles-el vampiro subió las escaleras y después se detuvo-Me llamo Shawn-

Lindo nombre. Shawn subió primero y después nosotras íbamos detrás de él, ¿Qué puede mostrarnos él? ¿Algo tenebroso? La verdad no tenía una idea concreta, mi único deseo era encontrarme con Kirk ya. Mel estaba caminando a mi lado con un poco de preocupación a la vista…todo podía ser posible en estos momentos, menos un encuentro amoroso. El vampiro rubio nos llevó a una habitación y primero pasamos nosotras, después Shawn y cerró la puerta.

-Siéntense por favor-

Mel y yo nos sentamos juntas en el borde de la cama mullida con sábanas blancas, a todo comentario que pudiésemos escuchar en estos momentos…ella me tomó fuertemente de la mano. Shawn tomó una silla y se sentó frente a nosotras, en sus manos había dos papeles ¿Qué podrá ser? Eso lo veríamos a continuación.

-Miren, me sorprendí porque hace unas horas…apareció Drew McIntyre y su cara mostraba profundo dolor…Metallica, Abel y yo estábamos en ese momento cuando el lobo nos dijo que Julián las había matado…-
-¿Cómo…?-Mel se puso de pie
-Mel, por favor-la senté de nuevo
-Nosotros no le creímos, incluso Lars y James quisieron castigar a Drew por la enferma broma que estaba haciendo…Kirk, apenas y podía mantenerse en pie-Shawn suspiró-Antes de que Jason perdiera el control…Drew nos mostró algo…un collar de oro y otro que tenía un anillo…-
-Mi collar…-Mel gimió
-Y él mío-
-Nos dijo que había hecho todo lo posible por salvarlas de Julián pero que lo apartaron de ustedes…y además dijo que al principio tú-señalándome a mí-Había escapado para irte con él…-
-¡Maldito!-grité enojada
-Para Mel…bueno McIntyre dijo que ella escapó porque un lobo la cautivó pero Julián la mató-Shawn nos miró un poco triste-Kirk , Lars, Jason y James se deprimieron mucho y rápidamente abandonaron el recinto…ofrecerán un concierto llamado “Dead Pasion” en Canadá-
-¿Por qué en Canadá?-pregunté
-Porque Stephen y su manada prohibida tiene que pasar por allá para ganar fuerzas-dijo Mel
-Tenemos que impedirlo-me levanté
-Esperen, esta a punto de amanecer… ¿No pueden esperar?-Shawn se levantó
-No, es necesario ir ya…me las ingeniaré para proteger a Mel del sol-dije con mucha seguridad
-Cali, recuerda que en Canadá están los vampiros más poderosos de América y los lobos más sangrientos, por favor cuídense…-sonrió sin ganas-Oh-se sobresaltó-Tomen, Kirk y Lars escribieron esto…son sus corazones…-

Mel y yo tomamos los papeles y los guardamos, en otro momento leeríamos estas cartas, estos sentimientos ya a punto de romperse…Shawn se despidió de nosotros y se marchó. Mel se cruzó de brazos y se levantó.

-Tenemos que ir a Canadá, hay que encontrarlos…-

2/06/2011

Nos vamos


La noche transcurría lentamente, me daba tiempo para pensar en un escape seguro. No creo que se nos dificultara…el recinto estaba solo y solamente McIntyre cuidaba de nosotras. Pero ese lobo no cuidaba, estaba esperando el momento justo para que bajara la guardia y él pudiera aprovecharse de mí. Solas en la cocina, mientras comía llegué a un pequeño plan.

-Mel…-me limpié la boca-Nos vamos esta noche, no creo que sea difícil…solamente hay que dormir o dejar inconsciente a Drew-
-¿Cómo haremos eso?-preguntó arqueando una ceja
-McIntyre es una presa difícil de evadir-

Pensar en una idea para poder salir sin rasguño alguno era una tarea difícil; solamente mi persona y yo sabíamos cual era la forma segura y entonces pensé, si lo hago ¿Qué tanto me puede afectar? ¿Qué haré cuando este con Kirk? Será algo muy difícil de olvidar y más porque lo hice solamente para escapar. Aquella alternativa me hacía dudar y a la vez me hacía sentirme impotente. Di mis últimas mordidas a mi comida y después me levanté, seguía dudando y aún así lo iba a hacer.

-Mel, quiero que hagas algo…el recinto esta solo ¿No? Entonces quiero que te vayas de aquí, te vayas lo más lejos del recinto…yo llegaré contigo lo más pronto posible-
-¿Qué harás?-preguntó con mucha curiosidad
-Distraer a Drew-
-Cali, no…-
-Solamente tenemos esta oportunidad, es ahora o nunca…-giré mi cabeza para ver a la vampira-Hay que tener nuestro pensamiento en Lars, Jason, James…y Kirk-
-Te estaré esperando-asintió con la cabeza
-Mel, cuídate demasiado…no dejes que te vean, vete por el patio-

Antes de que ambas nos separáramos, la abracé fuertemente. Quería que siguiera conmigo pero lo primordial era sacarla del territorio donde se sentía con miedo, después ella me soltó y salió corriendo…creo que iba a salir por la cocina. Cuando vi que ella desapareció por la puerta, me dispuse a ejercer mi plan; lentamente caminé por el comedor…tenía que tener mi mente bloqueada para hacer esto, se que esto estaba quebrantando el amor que Kirk y yo nos teníamos. Cuando llegué a la sala principal me detuve en medio, esto ahora comenzaba a darme muchos escalofríos ¡Tan difícil era esto! ¡Maldita la hora en que me metí en este asunto! Todo estaba en su lugar pero la furia incontrolable de Julián nos empujó a muchas cosas. Si tan solo todo volviera a la normalidad ¡Daría todo porque Kirk y todos los demás siguiéramos teniendo la vida normal! Entonces seguí caminando a donde posiblemente podría estar Drew. Caminé y busqué pero no estaba detrás de las puertas posibles. Ahora tuve que usar la nariz, tratando de buscar el olor único que identificaba a Drew. Todo era muy lento hasta que su olor llegó a mi nariz…provenía de una puerta con el número 212…ahí estaba Drew. Puse mi mano en la puerta y justo cuando iba a tocar, me volví a detener “¡Hazlo ya!” Grité dentro de mí, temblorosamente toqué suavemente a la puerta.

-“¿Quién?”-preguntó Drew jadeando

Su voz se escuchaba como si hubiera estado corriendo. ¿Qué estará haciendo?

-Soy yo-
-“Pasa”-

Entré a la habitación con mucho miedo y ahí estaba, Drew estaba sentado en el borde de su cama con la camisa aún abierta y efectivamente esta como cansando, el sudor le recorría por la cara y por su pecho, dándole un aspecto…un aspecto muy provocativo. La ventana estaba abierta y el viento entraba tranquilamente dándole al lugar algo de romanticismo y más por el color de todo lo que había ahí era celeste; ahora me doy cuenta de que cada habitación posee un color. Bajé la mirada y cerré la puerta, debía de hacer lo posible porque Drew no viera el miedo que corría por mis venas.

-¿Saliste?-
-Estaba dormido y me desperté asustado cuando tocaste la puerta, es por eso que sueno un poco cansado-
-Lo siento-me disculpé
-Descuida… ¿A que se debe tu hermosa presencia?-
-¿No puedo estar contigo?-
-¿”Estar conmigo”? Já, hace rato me dijiste que te molestaba que mi mera presencia estuviera cerca de la tuya-rió
-Lo dije porque estaba enojada, Drew…no quiero que seamos enemigos, ambos poseemos la misma sangre con sentimientos muy hermosos-lo miré
-Ya te dije que quiero ser algo más que simplemente tu amigo-me miró
-Lo sé pero debes de entenderme…-
-¿Quieres volver a caerte en ese mismo maldito hoyo?-se levantó-¡Te vas a hundir de nuevo, Stephen y Kirk ya no existen!-

Me quedé callada y volví a bajar la cabeza. Me dio mucho coraje aquello que dijo y me quise soltar a llorar pero no podía, mi cuerpo estaba cooperando con mi plan y eso me agradaba. Después de eso, levanté de nuevo la cabeza.

-¿Por qué eres así conmigo?-pregunté con voz casi a quebrar
-¡Porque te amo!-gritó-Te amo y lo sabes pero haces como que no vez, el estúpido amor inservible que te dieron esos dos idiotas nunca se comparara con el mío-
-Drew, por favor…-
-Es la verdad Cali, admítelo-
-Drew-alcé la cabeza de nuevo-¿Qué si quiero estar con mi pasado?-
-Me obligas a sacarte de ese oscuro pasado-
-¿Te crees capaz?-
-Se que lo soy-
-No lo eres McIntyre, tienes razón cuando dices que el amor de ellos no es nada comparado al tuyo-di un paso atrás-¡Ellos supieron amarme realmente!-
-¡Yo puedo amarte!-
-¡Puedes más no eres capaz, tu obsesión a cambiarme te va a llevar a tu destrucción total!-
-¿Mi destrucción total?-comenzó a burlarse-Mátame, esa será mi destrucción total-
-¡Estás enfermo!-
-¡Claro!-se acercó a mí y me pegó contra la puerta para después pegarse a mi cuerpo-Sí, estoy enfermo pero sabes que lo estoy por ti…dame una oportunidad, es lo único que te pido-
-Nunca…-susurré
-Soy lo único que tienes-me recordó
-Ay Drew-comencé a reír-No estoy sola ¿Sabías que tengo otra alternativa?-
-¿Cómo?-frunció el ceño
-Jason Newsted, hermano carnal de Reider y Stephen…-me lamí los labios-Antes de que todo esto se desatara, él me confesó todo…y ¿sabes? Jass no es mala opción, es todo lo que he pedido en toda mi vida-
-¡¡No!!-gritó y me lanzó a la cama-Ya me cansé realmente-

Drew se subió sobre mí y comenzó a besarme el cuello y a tratar de romper mi ropa; en un principio estaba dispuesta a dejar cansado a Drew pero cambié de opinión, le voy a seguir siendo fiel a Kirk y no me importa como lo haga. Aún sometida le apliqué un rodillazo en el estómago de Drew quitándomelo de encima. Me levanté y él cayo al suelo, con la mirada busqué algo para poder dejarlo inconsciente y afortunadamente lo encontré…una botella de whiskey escocés. Me lancé sobre ella y la escondí detrás de mí, esperé pacientemente a que Drew se pusiera de pie.

-Odio que todo se tenga que hacer por las malas-se levantó y caminó hasta quedar frente a mí
-Odio que tú tengas que hacer todo, dulces sueños amor-

Y le quebré la botella de whiskey en la cabeza; el frasco de vidrio se partió en miles de pedazos y el cayó inconsciente a mis pies pero sin ninguna herida. Me deshice de este lobo obsesivo sin tener que poner mi cuerpo.

-Entiende esto, mi corazón será de Kirk y él será el padre de mi bebé-

Sonreí ante mi triunfo y rápidamente salí por la ventana. Miré a todos lados esperando no encontrarme con los lobos; solo el lugar…me transformé y corrí para encontrarme con Mel. Ahora solo era cuestión de horas para poder volver a estar con Kirk y con mis amigos.