3/11/2011

Edmonton & Jim


Justo en Canadá como había deseado llegar desde ayer, había conducido toda la noche. Apenas comenzaban a salir los rayos del sol que rápidamente golpearon mi rostro iluminándolo.  Mel estaba en los asientos de atrás, escondiéndose del cruel sol despertante. Estábamos a unos kilómetros de Edmonton…la gente ya comenzaba a invadir las carreteras con sus actividades rutinarias en pleno sábado, bueno…hay gente que nunca descansa. Yo seguía conduciendo a toda velocidad, evadiendo a algunos carros pero procurando que la policía no fuese a verme…después de intensas horas de viaje, ya estábamos en la ciudad de Edmonton. El olor de los humanos ya era muy intenso, no había comido muy bien que digamos y el maldito olor a humano me incitaba al asesinato pero debía de resistirme simplemente por querer ver a Kirk de nuevo; los edificios de Edmonton eran muy altos tanto que no daban paso a los rayos del sol, por lo que Mel se pasó al asiento de adelante.

-Bueno, ahora ¿A dónde vamos?-preguntó
-Apenas amaneció, tenemos como máximo 12 horas para encontrarlos y advertirles lo que esta sucediendo, pero hay que ser inteligentes, Mel…no iremos solas, tenemos que llevar a alguien especial…-sonreí un poco
-¿Quién?-entrecerró un poco los ojos
-Los “Thit”-

Una raza totalmente diferente a la de los vampiros y los hombres lobo, arcángeles que fueron exiliados del cielo por creerse superiores al señor pero que son los encargados de que el equilibrio entre el bien y el mal se cumpla, que no se origine tanta maldad. El nombre “Thit” es de origen irlandés y significa “caído” así que ellos son arcángeles caídos. Son los que verdaderamente mantienen a salvo a los humanos. Sabía que aquí en Canadá residían los  pero no sabía exactamente en que parte de Canadá. Tenía que usar mis instintos para encontrar, tan siquiera, uno. Aunque, también deberíamos de tener cuidado…ya que ellos no respeten cuando seres como nosotros estamos tan cerca de los humanos, solo hay pocos casos como lo era entre Metallica y yo…ahora que los únicos dos humanos que había en la banda han pasado a ser seres sobrenaturales, no se como van a reaccionar ellos. Me ponía cada vez más inquieta conforme no aparecía nada, los minutos pasaban pero en las calles solo habitaban los humanos.

-¿Por qué les quieres pedir a ellos?-preguntó Mel viéndome
-Por que ellos tienen la fuerza necesaria para salvar a Metallica de las garras de esos híbridos-di vuelta en una calle
-Cali ¿Les tienes miedo?-
-Un poco Mel, no son lobos ni tampoco vampiros, mucho menos demonios o humanos…son arcángeles, seres hermoso y los más poderosos en el mundo…la biblia te lo dice todo-
-¿Leías la biblia?-se sorprendió
-Yo no lo diría leer…era para entender un poco el pasado real de estos seres-
-¿Tienes una idea de cómo son ellos Físicamente?-se llevó una mano a la cabeza
-No, nunca he visto a uno pero Elizabeth me contaba historias de estos seres, me dijo que son peligrosos pero que con algo de suerte acudirán a nuestra ayuda-
-La ciudad es grande…no lo lograremos-Mel sonaba un poco desesperada
-No pierdas las esperanzas, encontraremos uno-

En ese momento escuché una sirena de una patrulla ¡Demonios! Pasó lo que no quería que pasara, un policía me había detenido y no tengo papeles para poder cerrarle la boca, estaba en serios problemas y no se como rayos le haría. Me estacioné a un lado de la calle y el carro del policía se estacionó atrás de mí, bajé el vidrio y al fin vi al policía…era un joven más o menos de 24 años, ojos verdes, cabello castaño y hasta los hombros ondulado y oscuro, mirada seria y alto…por su estilo diría que pertenece a una banda o al menos aparenta; le regalé una sonrisa para poder esconder todas las desesperaciones que residían en mí. El hombre apoyó su brazo en el auto y me miró.

-¿Sabía Ud. que iba a una velocidad de 100k/h en una zona de 70?-su voz era hermosa
-Lo siento, tengo mucha prisa para…-me detuve un momento-…mi hermano esta en el hospital y esta muy grave, no se si llegué a despedirme de él-
-¿En que hospital esta, señorita?-
-Yo…-vi a todos lados, no encontraba un buen nombre-Yo soy de Ontario, así que no recuerdo el nombre del hospital más si se la dirección-reí un poco
-Por favor señor, tenemos mucha prisa…déjenos ir-pidió Mel
-Venimos desde muy lejos, las dos somos hermanas y lo único que queremos es despedirnos de nuestro hermano mayor-dije con desesperación
-No me diga…-se cruzó de brazos y me miró con desconfianza
-Por favor, dejé que nos vayamos…necesitamos ver a nuestro hermano, es urgente…-supliqué-No sabemos si resista, no puedo enfrentarme con usted y…-

Dejé de hablar para contemplar más de cerca al supuesto policía, poniéndole más atención me di cuenta de que no era un humano, sino un Thit, así que por fin había encontrado a uno. Claro, como no me di cuenta…era hermoso, más hermoso que Stephen y Kirk…era difícil decir porqué llamó mi atención. Me sentí con un poco de miedo y después me armé de valor para lo siguiente.

-Esta bien, ya que usted no se tragó mi mentira…yo no me voy a tragar la suya-lo miré casi desafiándolo
-No se de que me habla, señorita-el policía se acercó más a mí
-Por favor, tengo un olfato muy agudo y se que usted no es humano, así como usted sabe que nosotros tampoco-
-¿Eres un Thit?-preguntó Mel
-Sí-se limitó a responder
-Señor…-
-Me llamó James…James Root-dijo el joven
-Jim…necesitamos que nos llevé con los demás Thit, es urgente…algo va a pasar esta noche en el estadio donde vendrá Metallica-lo miré a los ojos
-¿Tú eres Cali verdad? La mujer lobo que se acostó con el vampiro Stephen-
-Sí, soy yo…soy, también, quien protegía a Metallica y quien transformó a Kirk en lobo-bajé la cabeza
-Eres nuestro tema de conversación en el clan, junto con tu vampira y lo que ha hecho tu estúpido hermano-rió Jim
-Me alaga-me sonrojé un poco
-Las llevaré a donde residen los demás-

Jim subió a la parte trasera del auto y arranqué, él me indicó el caminó que debíamos de seguir para llegar con los Thit. A simple vista, podía ver que Jim no tenía tanto tiempo como Thit, su mirada aún tenía mucha divinidad y su tranquilidad era la de un humano…es como si este hombre no fuera un Thit en su totalidad.

-Cali, hay algo que no entiendo… ¿Por qué huele a humano?-preguntó Mel
-No soy un Thit completamente, mi padre fue un Thit y mi mamá una humana, me sorprende que el líder de esta organización me aceptara-Jim también seguía sorprendido
-Son arcángeles, seres divinos y misericordiosos-
-Señorita…-Jim me habló
-Me llamo Cali, Cali Roses-giré un poco mi cabeza para que viera mi sonrisa
-Cali, ¿Por qué mataron a tu familia?-
-Por odio, repugnancia…-me volví al frente
-Nosotros supimos de eso…claro que tomaremos cartas en el asunto pero en determinado tiempo, solo espera…-
-Hagan lo que quieran, yo, por mi parte, tendré mi venganza-suspiré-Por cierto, siendo un arcángel ¿Por qué trabajas como policía?-pregunté dudosa
-Tengo que ganarme la vida, el hambre no me afecta ni mucho menos un techo porque eso tengo con los Thit pero tengo que socializar con los humanos para saber como son ellos-
-Eso si que es sorprendente-Mel lo miró
-Este mundo es sorprendente, los humanos son como cachorros de un lobo recien nacido...necesitan protección, atención y quien los guíe...de eso nos encargamos nosotros, algunos hombres-lobo y vampiros son los que quieren exterminarlos...-dijo Jim
-Lo sé, los lobos son detestables...odio al líder de mi raza-gruñí
-Da vuelta aquí-Jim cambió de tema

Entré por un callejón oscuro, se sentían muchos escalofríos pero sobre todo la temperatura descendía demasiado, sentí un frío que jamás había sentido. En ese momento, Jim me dijo que apagara el auto y así lo hice, bajamos…Mel y yo teniendo extrema precaución. Tenía el presentimiento de que en cualquier momento alguien nos atacaría por la espalda. Sentí la mano calurosa, creo de Jim, que me tomó con tanta delicadeza, tomé a Mel de la mano y recorrimos el camino para ver a los Thit. Estar con Jim era algo extraño, me llamaba la atención y era tan joven como yo. Vería, por primera vez, a los Thit, los conocería…y trataría de convencerlos para que me ayudaran. Quedaban menos de 12 horas, había que apurarnos si queríamos volver con los muchachos, verlos sanos y salvos…

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