2/24/2012

The Celtic King

Antigua Irlanda. 1450
Se quedó solo en su castillo, pensando en su siguiente ataque ¿Qué territorio le faltaba gobernar? Lo quería todo, todo para él y que sus tropas lo hicieran. 
Le encantaba verse las manos manchada de la sangre de los hombres que le suplicaban que les perdonáse la vida pero él solo reía y poco después los mataba de una forma cruel, si, él era un rey cruel y su nombre era Sheamus.
Solo pensaba en el bien de su tribu y nada más le importaba pero últimamente el descanso para él era necesario. Noches y noches de masacres satisfactorias lo habían dejado agotado.
Pero el rey Sheamus busca algo ¿Qué? ¿Qué más podría pedir un rey que lo tenía todo? Se decía que el rey lo sabía todo pero ahora, no lo sabía...
Las puertas del castillo sombrió se abrieron dejando entrar la luz del día, dentro de ese lugar todo estaba oscuro...la luz de las antorchas hacía que se hiciera la luz pero muy poco...
Uno de los soldados del recinto ingreso corriendo y delante del trono del rey se arrodilló, haciéndole una reverencia.


-Señor, fuera del castillo esta el vendedor de esclavos ¿Desea alguno?-
-No estoy interesando, suficiente tengo a todos los ineptos trabajando en esta fortaleza-respondió el rey de mala manera
-Rey Sheamus, son mujeres-

Eso fue lo que hizo que el rey Sheamus cambiara de opinión pues de todos los críados que había en su castillo, las últimas mujeres que quedaban ya estában ancianas y no le servían para su propia satisfacción sexual.
Sheamus aceptó y fue a ver junto con su soldado Norm, a las esclavas que servirían en su castillo. Cuando salió a la luz, los rayos del sol golpearon su cuerpo y ante la incertidumbre se mostró como un fantasma de cabello rojo con los ojos del cielo.
Él era conocido como "el guerrero del cabello de fuego", el más temido...su piel era totalmente blanca, casi queriendo ser un fantasma...a mucha gente le asustaba eso. El rey fue con sus soldado hasta donde estaba el vendedor de esclavos, la apariecia andrajosa de aquellos humanos le podría una terrible repugnancia al rey, caminó viendo a todos que la mayoría eran adultos pero al final de la fila, su vista se concentró en una jovencita de tes aperlada que se veía temblorosa. El rey sintió algo tan extraño por ella y tomó su rostro para verla a los ojos, su rostro mostraba la ira que sentía al ser vendida como un objeto...


-Su majestad, hay más esclavos no creo que usted desee esta joven-dijo el vendedor un poco tembloroso
-¿Cuánto pides por ella?-preguntó Sheamus aún viéndola
-Señor, se lo ruego...-
-Te he hecho una pregunta y no he recibido respuesta alguna-
-Si me lo permite, mi señor, creo que hay más mujeres que ver-
-No me interesan los demás, la quiero a ella-replicó Sheamus 
-Señor, tengo que advertirle que esta niña es más salvaje que los guerreros suyos-
-¿Una mujer difícil?-rió Sheamus-Eso es mejor; Norm, llévala adentro y págale lo que pide a este vendedor-
-Si señor-
-Gracias  su majestad-


El rey Sheamus entró a su castillo de nuevo y esperaría a que le trajeran su nuevo juguete por así decirlo; pensó en lo que había sentido cuando vio a su nueva críada ¿Por qué se había sentido así? ¿Qué había en esa jovencita para que el rey estuviera en un estado silencio abrumador? "Es sólo una estupida mujer más" 
Desde el comedor real escuchó los gritos de enojo de la chica que quería escapar y a pesar de que lo hacía con todas sus fuerzas, sabía que su destino sería servir al rey en todo lo que le pidiese, fuera para su bien o no. 
La arreglaron, la vistieron como se debía de estar en el castillo celta y la mandaron a la habitación del rey, él la necesitaba ahí para ordenar la habitación que era un desastre.
La chica ingresó a la habitación enorme del rey y se dio cuenta del terrible desastre que había.



-Como veraz este será tu trabajo, ordenar mi habitación y siempre que te llame te quiero ahí-ordenó Sheamus
-¿Por qué habría de hacerle caso?-replicó la chica
-Porque yo te compré y por lo tanto eres mía, además, puedo hacer lo que quiera contigo...desde violarte hasta matarte-
-Como si me sorprendiera-bufó la chica
-Más te vale que lo hagas bien, tienes una hora para terminarlo-
-Pues ya dije que no lo haré-ella se cruzó de brazos
-¡Hazlo si esta noche quieres comer!-exclamó enojado

 Ella se molestó y le regaló una mueca de desagrado al máximo gobernante celta. Comenzó por ordenar la cama y tenderla, para ir ordenando todo lo que estaba tirado. Ella estaba muy exhausta pues había cosas pesadas que tenía que mover por orden de Sheamus, el irlan´des complacido veía como ella se esforzaba hasta que en menos de una hora dejó como nuevo aquel lugar, haciendo que el rey se sintiera más cómodo en la habitación.


-Perfecto, he hecho una buena compra...ahora niña, quiero que llenes la tina-
-¡Oshhh! Llénela usted si es que quiere bañarse-
-¿Estás segura que quieres comer?-
-Maldito blanco...-gruñó ella en voz baja
-Muévete niña-
-¡Me llamó Sitael y ya voy!-


Ella molesta fue hasta el baño y preparó la tina; no llevaba ni tres horas en ese castillo y ya quería irse de ahí, escapar lo más lejos posible para regresar al lugar donde pertenecía. Mientras lanzaba escencias y aceites aromáticos al agua caliente, pensó en todo su pasado ¿Estaba destinada a estar ahí hasta que su cuerpo no lo tolerara más? Sitael se sentó en el borde de la tina de piedra y toco el agua caliente, se tranquilizó un poco con aquella aromaterapia pero...


-¿Ya está lista?-


La voz de su nuevo amo hizo que reaccionara bruscamente para volver a la terrible realidad, cuando se volvió para ver a Sheamus, se llevó la sorpresa de verlo solamente con una toalla rodeando su abdomen hacía abajo. La musculatura y el cuerpo bien trabajado del rey celta hicieron que la chica ya no lo odiara tanto; ella selevantó se hizo a un lado no sin antes cubrise la cara.


-¿Qué? ¿Nunca has visto a un hombre semidesnudo?-preguntó desconcertado ante la reacción de su criada
-¡¿Por qué diantres no esperó hasta que yo saliera?!-
-Oh mujer, es solo un cuerpo-el rey pasó a su lado
-¡Pero no debió de haber hecho esto!-
-Ah ya-


Sheamus le lanzó la toalla y después se metió a la bañera. El agua caliente le relajó los musculos y fue inevitable para el rey dejar escapar los gemidos de placer que le ocasionaba el agua caliente. Sitael se quedó embobada viendo a su rey, sinténdo cosas extrañas en su interios y recordó la vista del rey en ella ¿Qué había hecho que la escogiera a ella? Era una pregunta que con el futuro lo averiguaría...
Justo cuando Sitael estaba a punto de irse, Sheamus la detuvo.


-¡Oye, ¿A dónde vas?! Tu trabajo aún no termina aquí-
-¿De qué demonios habla? ¡Ya llené la tina ¿Qué más pide?!-
-Ve aquí y bañame-sonrió el rey malicioso
-¡¿Qué?! Me niego a hacerlo-Sitael se cruzó de brazos
-Habrá carne y vino si lo haces-


Ella se moría de hambre, llevaba dos días sin comer y no podía dejar pasar esta oprtunidad donde posiblemente Sheamus le mentía pero era seguro que si le serviría un plato de pan con un vaso de agua. De mala gana se acercó hasta la bañera y tomó la esponja con la que lavaría a su rey.
Lavó sus hombros, sus brazos y su abdomen...su mano le temblaba cuando tenía que ir más abajo, pues sentía que Sheamus podría molestarse o hacer algo más de lo cual no estaría dispuesta y en su mente pensaba: "¿Lo haré o no?" Desde ya hace unos minutos que le había visto el cuerpo trabajado, añoraba tocarlo...


-¿Qué pasa? Tiene que lavarme completamente-
-Señor, no creo que pueda hacerlo...-Sitael se sonrojó
-Claro que puedes, es más...te ayudo-
-¡No!-exclamó apenada


Pero Sheamus no la escuchó y guió la mano de Sitael a donde tenía que lavarle, primero a su abdomen, pasando por su vientre y a su entrepierna...ella estaba muy sonrojada y veía a otro lado que no fuera el agua turbia...en ese momento Sheamus volvió a sentir eso que sintió cuando vio a la chica con los esclavos, primero comprobó que a pesar de que ella era muy grosera, le gustaab tenerla ahí y después pensó que posiblemente le agradaba más de lo normal; después de que Sheamus le indicó que ya había terminado, ella se alejó volteándose.


-Has hecho un buen trabajo, ahora retirate, ya no te necesito más-


Sitael salió corriendo del baño alejándose por completo del rey.
Mientras que Sheamus se volvía a poner la toalla alrededo de la cintura siguió pensando en Sitael ¿Qué era lo que le llamaba de ella? pero lo más importante ¿Cómo es posible que un rey celta se enamorase de una críada? ¿Enamorado? No, él no podía aceptarlo, sería fatal si alguien se enterase de que el rey más cruel de Irlanda estaba enamorado de una simple criada.
Así llegó la noche y como cada noche, el rey bajaba a celebrar con sus guerreros celtas los logros que habían tenido en días anteriores, comían enormes cantidades de carne y vevían exquisito vino preparado por los druidas, contaban las anécdotas de los cuerpos que degollaban para poder embalsamar las cabezas y exhibirlas fueras del castillo celta.
Ser mercenarios era una bendición de sus dioses, el hecho de ser celtas también era una enorme bendición.
Esa noche el rey siguió pensando en Sitael, mientras veía como ella atendía a sus guerreros, cirviéndoles vino en los cáliz de plata. Sheamus seguía muy inquieto por el momento que habían vivido en el baño y de algo estaba seguro: sólo él tenía derecho sobre ella.
Siguió con la vista a Sitael cuidando de que sus guerreros no le hicieran nada...


-Hola hermosa, ¿eres nueva verdad?-pregunó uno de los celtas tocan su pierna derecha
-Suélteme por favor-imploró Sitael a punto de golpearlo
-Nos vamos a divertir, no creo que nadie se moleste-dijo otro de los guerreros
-Mi rey puede molestarse-
-El rey Sheamus nos deja divertirnos con sus criadas, pero como ya son mayores...dejamos de hacerlo,a hora tu serás nuestro juguete-el guerrero la acercó más
-¡No! Déjenme-Sitael forcejeó por soltarse
-¡Anda te gustará!-
-¡Qué no!-
-¡Suéltenla!-


El grito molesto de Sheamus hizo que todos los celtas dejaran de comer, tomar y conversar...el rey se había molestado y eso era un peligro. Los guerreros que no dejaban a Sitael la soltaron rápidamente y ella se pegó a la pared...


-Sitael, retirate-


La chica avergonzada salió huyendo de la habitación, avergonzada porque se había casi humillado delante de su rey y porque ahí solo serviría como sirviente nada más.
Desde esa noche, el rey no dejó de pensar en Sital ni un día y a pesar de su mala relación, debajo de gritos y malas respuestas, Sheamus había entendido otra cosa: la amaba y le encantaba tenerla a su lado.
Cuando Sitael no tenía trabajo, le gustaba quedarse en el campo mirando el cielo azul, recostada en el pasto tratando de conciliar el sueño...Sheamus la veía desde el enorme ventanal de su cuarto, le encantaba verla disfrutar del lugar y que a veces tuviesen una buena relación como cuando le servía en la mesa.
Pero una noche fue diferente para ambos, pues mientras Sitael miraba el fuego que había en la chimenea, su rey se acercó a ella y se sentó en uno de los sillones que había en esa sala.


-¿Se le ofrece algo?-preguntó Sitael
-Nada, sabes que tu trabajo terminó hace horas-
-¿Entonces...?-
-Ey, solo vengo aquí-Sheamus gruñó-Llevas ya un mes aquí y no has sido amable-
-Jamás lo seré, menos con usted-
-¿Quieres hablar?-
-Oh esto debe de ser una pesadilla, el rey trata de entender a su criada-
-Sitael ya basta, cualquier criado que me hubiese tratado como lo haces tú ya estaría en el infierno-se enojó Sheamus
-Pues no me importa, si estoy muerta mejor...-ella suspiró-Cuando estaba más pequeña me separaron de mi familia, los mataron...he vivido siendo vendida. Dígame Rey Sheamus ¿Eso es vida? Yo no nací en una cama de seda ni fui criada por una familia...-
-¿Tu caracter es por eso...?-
-Mi caracter es a base de insultos, diferencias, abusos...aprendí a ser fuerte-
-¿No te importa tu vida?-
-Estoy sola...-
-No, no es cierto...-


Pero Sheamus no podía decirle que la amaba, sería una blasfemia.
Se quedó callado viendo como Sitael miraba el fuego, tendría que escoger si seguirla teniendo aquí encerrada o dejarla libre para que encontrará su felicidad...
Después de un rato, Sheamus tomó una decisión.


-Sitael, eres libre...puedes irte-
-¿Sheamus?-ella se cubrió la boca pues era herejia que una criada le hablara así a un rey
-Vete Sitael, busca tu felicidad...-
-¿Por qué lo hace?-
-Porque...¡Sólo vete!-gritó molesto
-Señor...gracias-


Ella salió corriendo del castillo, estaba agradecida por el tiempo que había vivido con su rey pero era elemental que se fuese para encontrar su felicidad.
Sheamus se quedó ahí en el sillón pensando en Sitael: "¿Por qué no le dije que la amaba? Y es que la amo, la amo tanto...por eso la deje ir" Así estuvo un buen rato, pensando y pensando en todos los momentos que tuvo con la pequeña chica. Pero en ese momento, Norm llegó hasta donde estaba su rey.


-Señor-
-Ahora no, quiero estar solo-
-Señor, se trata de Sitael...los guerreros que la habían molestado esa noche, saben que va a atravesar el bosque...señor, escuché que...-
-Sé lo que harán, prepara a mi caballo-Sheamus se levantó de golpe del sillón y fue por su espada


Rescataría a Sitael de ellos, y no importa si los mataba...subió a su caballo y fue en busca de Sitael con la esperanza de que la encontraría sana y salva. Y en su mente oró: “Amanezco hoy, Por la fuerza del cielo, La luz del sol, El esplendor del fuego, El resplandor de las llamas, La velocidad del viento, La rapidez del rayo, La firmeza de la roca, La estabilidad de la tierra, La profundidad del mar. Amanezco hoy, Por la fuerza secreta y divina que me guía"
En otro lado, en el bosque de Irlanda cerca del castillo de Sheamus, Sital escapaba del lugar sobre un caballo negro que el mismo rey le obsequió...no sabía que camino tomar, ella no conocía ese territorio de Irlanda. 
Se detuvo para pensar en el camino pero a metros de donde estaba escuchó el galopeo de otros caballos, quiso seguir por miedo a que fueran ladrones o asesinos pero el caballo se espantó y la tiró al suelo...
Sitael se sintió aterrada y en unos momentos, llegaron los guerreros que la habían manoseado en esa celebración donde Sheamus se molestó. Con sus antorchas y espadas, trataron de someter a Sitael.


-Hola princesa ¿A dónde ibas?-
-Eso no es de tu importania, así que lárgate de aquí-
-Sigues siendo tan grosera-dijo uno de los guerreros
-Aléjense de mí-Sitael quiso levantarse pero uno de los guerreros la volvió a tirar
-¿Sino que? Ya no estás en el castillo y lo primero que haremos será divertirnos contigo-el otro se quiso despojar de sus ropas
-¡No, basta!-
-Vamos ven-


Y mientras trataban de despojarla de sus ropas y ella forcejeaba por escaparse, el relincho del caballo en el que Sheamus estaba montado hizo que los celtas se distrajeran y así Siitael pudiese alejarse.
Sheamus apareción empuñando su espada, listo para dejender a la chica que tanto amaba.


-¡¿Cómo se atrevieron a tocar algo que no era suyo?!-gruñó Sheamus
-¡Problema de nosotros!-


Los tres guerreros se batieron en duelo, lastimaron a Sheamus en los brazos pero al final...el guerrero celta les cortó la cabeza y apuñaló una y otra vez el cuerpo inerte de sus ex-soldados.
dejó caer la espada y sus ojos se centraron en Sitael que estaba pegada al tronco de un árbol.
Sheamus se acercó a ella y, por primera vez desde que la conoció, la abrazó con fuerza.
Sitael también lo entendió, pues Sheamus si la amaba y ella también,

-Sitael, yo te...yo te amo-
-Oh...señor...-ella ajó la cabeza-Yo también lo amo y...-
-No, no te preocupes...prometo que nuestro amor será algo más que lujos...-
 
Ocultos por la oscuridad se besaron apasionadamente, Sheamus metió su lengua en la boca de ella y ella lo saboreó en todos su sentidos...
La subió a su caballo y Sheamus también, regresarían al castillo pero Sitael ya no sería la criada, sino la reina del rey celta...

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