Canadá, estábamos en camino hacía el país helado y un lugar que la verdad no conozco. Aún se me sigue haciendo extraño que Metallica haya decidido hacer el concierto haya ¿No se les ocurrió algo más “cálido”? Tan siquiera al sur hubiera sido la mejor elección. Iba en la carretera solitaria a toda velocidad, era urgente llegar lo más pronto posible a aquel lugar. Mel iba a mi lado callada y con los brazos cruzados, mantenía una cara seria pero evidentemente preocupada, de vez en cuando la miraba de reojo hasta que decidí hablarle.
-Mel, llegaremos pronto…te lo prometo-sonreí un poco
-Lo sé-se limitó
-Mel, no puedes estar con este humor todo este tiempo…confía en que llegaremos a tiempo, en que en cuestión de horas volverás a saborear los labios de Lars…-
-Estoy cansada, preocupada… ¡Solo quiero ver a Lars y a mi hermano!-se soltó en llanto
-Mel…por favor, no pierdas la esperanza; estás muy cansada lo sé, duerme un rato…yo te despierto si pasa algo-
-Ojalá no pierda la esperanza…es lo último que me queda-
Mel suspiró resignada y se puso unos lentes negros que estaban ahí, después se quedó quieta y creo que ya se había dormido. La verdad que los vampiros se duerman rápido, es muy extraño…pero ella ha estado en constante movimientos y con mucha preocupación, eso tuvo que haberla dejado dormida. Fijé mi mirada en la carretera, tratando de tener la mente en blanco y atenta a los carros que transitaran por ahí pero no pude evitar seguir recordando mi pasado.
-FLASHBACK-
6 MESES DESPUÉS…
Los meses habían pasado como a un humano cuando estaba feliz, me sentía como una humana…aunque Stephen y yo nos habíamos vuelto muy unidos, aún debíamos de seguir aparentado que él era mi maestro y yo solamente su alumna pero era tan difícil…su mirada era muy penetrante, su forma de hablar, de caminar…todo era una especie de hipnotismo. La clase había finalizado y como siempre, esperé a Stephen en su carro, esperé como la típica jovencita que desea que su maestro le respondiera una pregunta acerca de su trabajo o ver si había reprobado alguna materia, eso quería aparentar…esperé un rato, tanto que mi hermano se me vino a la mente ¿Qué le diría si supiera que mantenía una relación con un vampiro? De seguro me separaría llevándome lejos a otro país donde Stephen no pudiese encontrarme; no, mi hermano no sabrá de esto. Y así fue como la preocupación llegó a mí, hasta que Stephen apareció por detrás de mí, mantenía su mirada seductora y como todo caballero, me abrió la puerta del auto.
-Entra, te llevaré a comer-me sonrió
-No hace falta, no tengo hambre…comí antes de verte-sonreí estúpidamente
-Por favor, insisto-
-No, Stephen…realmente no tengo hambre-borré mi sonrisa y entré al auto
Noté la preocupación de Stephen hacía mí pero no dijo nada, solamente subió al auto y cerró la puerta, hizo rugir el motor y después arrancó. La preocupación se hizo un poco más evidente en mí. Estaba angustiada, apenas en estos meses la preocupación había llegado a mí…era un terrible dolor. Pero sabía que Stephen jamás me dejaría sola por más fuerte que esto fuera.
-Cali, nadie nos va a separar ¿Entiendes? No lo voy a permitir, no me importa quien sea tu hermano…el amor y la pasión me tiene atado a ti-habló Stephen seguro
-No quiero que me separen de ti ahora que conozco lo que es el amor…-
-¿Realmente estas enamorada?-pregunto sonriendo
-Si, siento cosas extrañas en mi estómago…nunca creí que fuera a enamorarme de un vampiro…ahora se que por primera vez no me siento sola-me sonrojé un poco
-Llevo 142 años solo…no me dolió el estar solo porque nunca lo estuve, creí en mí y no supe el significado de soledad…En cuanto entré a ese salón y me viste no huiste ¿Por qué?-
-¿Por qué habría de tenerte miedo?-lo miré
-Tal vez por que soy un maldito chupa sangre-
-Se que eres eso y más pero no se porque no te tengo miedo, solo se que te amo-
-¿A dónde quieres ir?-preguntó sonrojándose
-Vamos a tu casa, tal vez ni Elizabeth me encuentre en tu casa-
-Como gustes-
Las conversaciones con Stephen eran algo único en la vida que no sabía se volverían a repetir pero sabía que se debían de disfrutar. Presentía que en su casa pasarían cosas, cosas para el bien de los dos. Stephen y yo seguíamos conversando en el auto, riendo, disfrutando todo lo que se pudiese. Jamás me había sentido de esta manera, sentía que Stephen era todo lo que desee en el mundo. Con esto me he dado cuenta de que no todos los vampiros son iguales, habrá algunos tan egoístas pero habrá otros que les gusta la paz y que prefieren estar con otras especies por simple alegría. Después de un rato de viaje, llegamos a su casa…era algo sencillo: una casa de un piso, algo que se veía lo más normal posible, la puerta del garaje se abrió y Stephen metió el carro, cuando la puerta se cerró…la oscuridad nos aprisionó por completo.
-¿Tienes miedo?-preguntó tocando mis manos después de haber apagado el motor
-Claro que no, es solo oscuridad-
Abrí la puerta y bajé del auto, había dejado la mochila en el auto…total, no venía a estudiar en estos momentos. Stephen ya estaba a mi lado antes de que pudiera escuchar que la puerta de su lado se cerraba, eso me dio escalofríos. Frente a mí, había una puerta, Stephen la abrió y entré; era la cocina, estaba muy linda…como dije, era algo sencillo, el color de su cocina era como color crema, aunque Stephen fuese una criatura de la noche al parecer le gustaban los colores claros, a simple vista él no aparentaba ser un vampiro y para la nariz humana tampoco. Me quedé como embobada viendo la cocina, que me olvide de todos los peligros que pudieran existir aquí dentro.
-¿Deseas tomar algo?-preguntó Stephen
-No, gracias, estoy bien-
-Cali ¿Estás bien? Te noto muy nerviosa y nunca rechazas mis propuestas-
-En Serio, estoy bien-lo miré para regalarle una sonrisa
Por puro instinto y sin decirle absolutamente nada, salí de la cocina para entrar a la sala y después buscar…su recamara. ¿Por qué? ¿Por qué quería entrar a su recamara? ¿Qué era lo que me estaba llamando? No lo sé y quería averiguarlo, dejé de escuchar la voz de Stephen o cualquier ruido insignificante y solamente escuché la voz de mi cabeza que me alentaba a buscar su habitación. No fue difícil encontrarla, detrás de una puerta negra se encontraba…al abrir la puerta me di cuenta de que su habitación era lo único que confirmaba que era vampiro…la habitación totalmente de negro: sábanas, cama, piso, almohadas, todo…no había sarcófago como siempre pensaba, al lado de la cama había velas que aún no habían sido encendidas pero que parecía que ya llevaban mucho tiempo…las cortinas negras estaban cerradas y apenas el cuarto podía alumbrarse con una luz muy débil.
-Es muy diferente a lo que yo pensaba…-susurré
-Puedo saber ¿Por qué tanto interés en saber la ubicación de mi recamara?-preguntó apoyando su brazo en el marco de la puerta
-No lo sé…-
-Has estado muy extraña…-
-Lo sé, yo misma me comienzo a asustar-
Era la verdad, estaba tan callada, tan insegura de mi misma…y solamente por pensar en mi hermano. Quería quitarme este sentimiento de preocupación que tenía dentro de mí. Sentí la mano de Stephen pasar por mi estómago y que mi espalda chocara con su pecho.
-Porque te amo, me preocupa que estés así-susurró
Me giré para quedar frente a él, Stephen era mucho más que yo…su físico era asombroso, algo que jamás había visto. Ahora quería ver que tanto estaba trabajo su abdomen. Desabroché su camisa cuidadosamente, Stephen comenzaba a sonrojarse y antes de poder desabrochar el último botón, frenó mi mano.
-No sabes lo que haces, aún estás muy pequeña-me miró a los ojos
-No sabes nada-me solté
-No tientes tu destino, crees estar preparada pero aún no lo estás… ¡Tienes 17 años simplemente de haber nacido!-exclamó
-Lo sé y quiero permanecer como una mujer de 17 años-
-No, no lo voy a hacer-
-¡Hazlo!-grité
-Quiero que crezcas un poco más y que pienses un poco mejor las cosas, recuerda que después ya no habrá marcha atrás…-
-No me interesa-lo miré un poco enojada
No me importó lo que pensara, pero yo se muy dentro de mí que lo amaba y que quería permanecer tan joven como lo era ahora. Stephen seguía dudoso y ahora preocupado, suspiré como enojada y desabroché el último botón de su camisa…su abdomen y pecho estaban muy marcados…algo que me gustó demasiado. Lo abracé fuertemente, quería convencerlo de que todo iba a estar bien, que no sintiera ningún miedo ya que yo no lo sentía. Es ahí donde descubrí que el miedo se inhibe cuando estoy cerca de Stephen; él me cargó y me llevó hasta su cama donde se quitó completamente la camisa y así es como pude apreciar la hermosura de su cuerpo y su piel totalmente pálida. Yo ya estaba debajo de cuerpo, pasando mis manos por su espalda fría pero lisa como el mármol…
-Por favor, no tengas miedo…-le susurré al oído
Recuerdo que todo ese momento fue tan mágico, algo que jamás había hecho en mi vida. Tenía al vampiro más sensible a mi merced y afortunadamente me amaba…y yo también lo amaba. Se sostuvo con la fuerza de sus brazos para no aplastarme y me besó de la forma más salvaje y apasionada que pudiese existir en su mente; lo estaba amando tanto como lo había deseado desde que miré a sus ojos turquesa. Era rápido en cuanto al movimiento de su lengua dentro de mi boca y su sabor era tan exquisito. Todos mis temores habían desaparecido cuando el roce de nuestras pieles había comenzado. Cuando escuché sus gemidos mezclados con los míos, su dulce jadear resonando en mi oído…
Todo estaba ocurriendo sin haber sido planeado, un amor que se estaba fundiendo a escondidas de los humanos, los lobos y los vampiros…solamente nosotros teníamos la conciencia de lo que estaba pasando ¡Dios! Quisiera que esto jamás fuese a terminar.
Besaba mi cuello con extrema ternura, tanto que era impredecible saber si solamente me besaba o me mordía…Stephen me tenía dominada, me tenía bajo los estrictos efectos de la locura y demencia. El sudor recorría por todo mi cuerpo y Stephen lo saboreaba al momento de pasar su lengua por mi estómago. Me había cansado de estar bajo su cuerpo así que con la poca fuerza que ejercí sobre él, lo empujé e hicé que ahora su espalda estuviera contra las sábanas; volví a besar sus labios mientras sus manos se aferraban a mi cadera para poder ayudar en el vaivén que, evidentemente ya lo tenía completamente loco. Mis uñas se deslizaban sobre sus torneados pectorales que le arrancaban fuertes jadeos.
Stephen se levantó y me tiró para ahora yo quedar debajo de él, pero inmediatamente me moví que volví a quedar sobre de él, al parecer la adrenalina que corría por sus venas lo ponía ansioso.
Hice que sus manos tocaran completamente mi cuerpo, lo guíe indícandole que era de mi agrado, claro, aún para mantenerlo así moví mi cabello que cubría mi cuello para mostrarle como mi sangre recorría por mi vena que sobresaltaba. Stephen no lo resistió y en con una leve sonrisa entre fascinado y feliz, me hizo que quedará bajó su cuerpo sudado. Sentía mi vientre contra el suyo...
Sus labios que habían estado presionando los míos pasaron a mi mejilla izquierda y después descendieron a mi cuello, donde pasó su lengua y después plantó un profundo y largo beso que me hizo soltar un gemido.
Stephen se levantó y me tiró para ahora yo quedar debajo de él, pero inmediatamente me moví que volví a quedar sobre de él, al parecer la adrenalina que corría por sus venas lo ponía ansioso.
Hice que sus manos tocaran completamente mi cuerpo, lo guíe indícandole que era de mi agrado, claro, aún para mantenerlo así moví mi cabello que cubría mi cuello para mostrarle como mi sangre recorría por mi vena que sobresaltaba. Stephen no lo resistió y en con una leve sonrisa entre fascinado y feliz, me hizo que quedará bajó su cuerpo sudado. Sentía mi vientre contra el suyo...
Sus labios que habían estado presionando los míos pasaron a mi mejilla izquierda y después descendieron a mi cuello, donde pasó su lengua y después plantó un profundo y largo beso que me hizo soltar un gemido.
Ya habían pasado varias horas, varios placeres, varias veces que ambos miramos lo que era las estrellas…tanto amor y placer hubo que Stephen se desplomó a mi lado, escuché su respiración muy agitada y su mano buscando la mía; él estaba boca abajo y mientras se tranquilizaba un poco, yo lo solté y me acosté sobre su espalda, podía escuchar su respiración.
-Estoy cansado…-rió un poco
-Yo también, pero estoy conforme con lo que pasó-besé su hombro
-Prometo no alejarme de ti…y a partir de este momento, la relación se convirtió en un compromiso que habrá que cumplir…-se giró y me abrazó
-Oh Stephen…te amo-abracé su pecho apoyando el oído donde estaba su corazón
-Yo también te amo, Cali…-
Esa tarde, fue lo mejor que pudimos haber hecho…el amor ya estaba fundido. La relación ya había sido fortalecida y yo…había obtenido el don de la inmortalidad junto con el de la eterna juventud.
-DE VUELTA A LA REALIDAD-
Seguía manejando y ya había anochecido, había pasado por Nevada y estaba a la mitad del estado de Oregón, las luces de esa ciudad eran muy brillantes pero nada comparado a nuestra ciudad de San Francisco, para ese momento Mel aún seguía totalmente dormida, la iba a despertar en cuanto encontrara una gasolinera, el tanque ya estaba a punto de terminarse. Por fortuna antes de que el auto se apagara, logramos llegar a una gasolinera…mientras el hombre le ponía la gasolina al auto, desperté a Mel.
-Mel, despierta…ya es de noche y estamos en Oregón ¿No quieres algo de tomar o algo de comer?-
-¿Cali?-Mel entrecerró los ojos y después bostezó-Claro, me vendría bien un Gatorade…-
-Bueno, quédate en el auto mientras voy por las bebidas-
Ahí mismo en la gasolinera había una tienda, entré a la tienda y el lugar era pequeño, unos tres pasillos que había con comida o artículos, había unas cuantas personas comprando, quien cobraba era un muchacho de mi aparente edad (17 años), de la apariencia metalera con su camisa de Iron Maiden, su cabello largo sujetado por una liga para darle algo de decencia, solamente se me quedó viendo en el momento en el que ingresé. Caminé como una chica ruda hasta los congeladores para tomar dos “Gatorade’s”. Los recuerdos me tenían un poco bloqueada y no podía pensar en algo coherente, me había olvidado de la razón por la cual estábamos yendo a Canadá…sacudí la cabeza y fui a pagar lo que llevaba.
-¿Cuánto va a ser?-pregunté viendo hacía fuera
-2 dólares, muñeca-el joven me sonrió
Le di dos dólares y tomé las bebidas, justo en ese momento…el joven me sujetó de la muñeca y yo me sobresalté por tal acto, pero después me tranquilicé al momento de saber que solo se trataba de un humano.
-¿Por qué tan sola?-
-No es asunto tuyo, me tengo que ir-
-¿Vas a rechazarme un beso?-preguntó guiñándome el ojo
-Por respeto a mi prometido, sí-me solté de él
Así, sin dejar que siguiera hablándome, salí de la tienda y le pagué al señor que le puso gasolina al auto. La noche ya se había apoderado de esta ciudad y lo que sería la carretera ya comenzaba a verse tétrica pero sabía que los lobos no andan por estos rumbos a estas horas, aún hay humanos…le entregué a Mel, las dos bebidas y subí al auto…antes de encender el auto…vi a una mujer embarazada con su esposo, tomados de la mano…ambos disfrutaban el estar juntos. Era así como Stephen y yo estábamos cuando sabíamos que un bebé venía en camino. Encendí el auto y arranqué para ya solamente atravesar lo que nos quedaba de Oregón y, próximamente, Washington. Mel encendió la radio para hacer que el silencio desapareciera y ahí pudimos escuchar las noticias de Canadá.
-“Y en los espectáculos, después de 4 años que esta banda de thrash metal se formó…Metallica ha pisado tierras canadienses y esta listo para dar su concierto mañana por la noche…en Edmonton, en el Estadio de Mancomunidad…el concierto de esta gran banda será a las 8 de la noche…así que metaleros, estén listos para este concierto. En otras noticias…”-
-¡Esto no puede ser posible! Tenemos que llegar antes de las 8 de la noche, presiento que los híbridos ya estarán haya listos para acabar con ellos-dijo Mel
-Llegaremos, conduciré toda la noche…posiblemente para los primeras horas del día estaremos llegando a Alberta-
Seguí conduciendo y Mel le cambió de estación para poder buscar algo bueno de música, simplemente para tranquilizarnos y poder pensar en algo mejor o idear un buen plan para salvar a los muchachos. Por otra parte, llegué al último momento del recuerdo, el momento en el le diría adiós a Stephen…
FLASHBACK
DOS MESES DESPUÉS…
-Cali, no sabes lo emocionado que estoy al saber que voy a ser padre y que mi mujer es una hermosa mujer lobo-Stephen me cargó y me sentó en sus piernas mientras una de sus manos tocaba mi vientre
-Lo sé, tendremos un cachorrito…algo que fue hecho con extremo amor…-
Los dos en su casa, a oscuras y en la sala…besándonos, pensando en como iba a ser nuestra familia…pensando en nuestra felicidad, Era un momento tan hermoso que jamás lo borraré de mi mente. Stephen dejó de besarme para sacar algo de su bolsillo, era una cadena con un anillo dorado.
-Con esto, pido tu mano para poder casarnos antes de que nuestro cachorrito nazca ¿me aceptas, hermosa?-preguntó Stephen sosteniendo el collar frente a nuestros rostros.
-¡Claro que sí!-exclamé feliz
Stephen me puso el collar y yo lo escondí debajo de mi camisa, después lo besé apasionadamente. Ya quería que ese día llegara, estaba ansiosa…emocionada, eran muchas las emociones que pasaban por mi cuerpo…pero ese momento tan hermoso, tan emotivo, se terminó. La puerta de la casa de Stephen se abrió de golpe y cuatros hombres encapuchados entraron…todos, excepto uno, tenían aroma a hombre-lobo. Stephen y yo nos levantamos del sillón y me puse detrás de él…el miedo me recorrió el cuerpo más porque eran hombres lobos…Stephen los atacó; el que no era lobo…simplemente se quedó ahí parado y cerró la puerta…mientras tanto, yo seguía escuchando los gritos de dolor de Stephen, los ruidos de los golpes…todo. Quise ayudarle pero uno de ellos me detuvo y me alejó de mi amante…
-¡Suéltenla!-gruñó furioso y sus ojos ya habían cambiado a rojo
A Stephen ya lo tenían sometido, los últimos dos lobos lo tenían arrodillado y lo sujetaban de los brazos para que él no pudiera levantarse o atacarlos, a mi me tenían alejada de él. Stephen gruñía y se quejaba, lo que menos quería es que algo malo le fuese a pasar.
-¿Creyeron que no nos daríamos cuenta?-dijo uno y se quitó el gorro, no supe quien era…el clan de nosotros es enorme
-No es culpa de él, yo soy la culpable por haberme enamorado perdidamente de él…-dije y trataba de soltarme de aquel lobo
Si ha alguien van a castigar, debería ser a mí ¡Yo fui quien la enamoró!-gritó el vampiro blanco
Si ha alguien van a castigar, debería ser a mí ¡Yo fui quien la enamoró!-gritó el vampiro blanco
-Hermana ¿Cómo pudiste?-aquel lobo se quitó el gorro y era mi hermano Julián, él sostenía uno de los brazos de Stephen-¿Cómo pudiste meterte con uno de esta maldita raza?-
-¡Fue amor!-grité
-No se justifica-
-Yo lo amo y no importa lo que pase, no nos van a separar-Stephen bajó un poco la voz
-¡Eso lo veremos!-
El lobo que me estaba sujetando, me soltó y rápidamente mi hermano ya me estaba sujetando de los brazos. El vampiro que seguía encapuchado se aprovechó de la situación y comenzó a golpear a Stephen, yo gritaba y gritaba por que lo dejaran…pero mis gritos eran en vano. Stephen ya estaba casi inconsciente, mis gritos eran lo que lo mantenía despierto. El vampiro sacó una pistola de su vestimenta y la apuntó contra Stephen. Podía oler ese maldito aroma de la muerte...
-¡¡¡Noooo!!!-grité fuertemente y las lágrimas comenzaron a brotarme-¡No pueden matarlo, no ahora que estoy embarazada de él!-
Todos los lobos soltaron un gemido de sorpresa, el vampiro simplemente siguió en su misma posición, apuntándole a Stephen con el arma…mi hermano me giró para quedar frente a él y me lanzó una fuerte bofetada. Algo que me hizo caer al suelo, seguí llorando…mi hermano me levantó de nuevo y tomó mi rostro para ver a Stephen.
-Los dos me dan asco, vampiro, deja que yo me haga cargo…-
-¡Ya te lo dije, mátame a mí pero a ella y a mi hijo no los toquen!-volvió a gritar Stephen mostrando los colmillos
-¡Ya te lo dije, mátame a mí pero a ella y a mi hijo no los toquen!-volvió a gritar Stephen mostrando los colmillos
Ahora el vampiro me tenía sujetada de los brazos y también me sujetaba del rostro, veía a Stephen…me estaban obligando a verlo morir. Por unos instantes Stephen me miró, me decía con la mirada: "Te amo y te amaré en el otro mundo". No pude evitarlo y seguí forcejeando para que ese desgraciado me soltara pero era imposible, lo único que me detuvo fue el disparo…vi cuando la bala perforó su pecho. Stephen se quedó quieto, con los ojos totalmente abiertos y como la sangre comenzaba a salir de su boca.
-Asunto resulto, con uno…-rió mi hermano
-¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!-grité
-En cuanto a ti, hermana mía…-
El vampiro me soltó y antes de que yo pudiese atacar a mi hermano, me disparó en el vientre. Me detuve al ver como la sangre comenzaba a fluir por mi vientre…no sentía dolor, pero sentía como mi bebé comenzaba a morirse, al igual que mi amante. Caí de rodillas y luego me desplomé en el suelo a unos centímetros del cuerpo de Stephen, aún vivo. Mi hermano, el vampiro y los lobos salieron corriendo de esa casa dejando la puerta abierta. Stephen y yo estábamos tomados de las manos, lo miré y él me sonrió…
-Stephen...no...por favor-imploré
-Te...amo...cuidate...yo...cuidaré de nuestro...bebé...donde quiera...que...vaya...te amo amor-
Con eso despidió de mí y después, cerró sus ojos. Su energía y presencia ya había muerto también. Ese fue el momento en el que yo fallecí con ellos dos, seguía llorando, sollozando…lamentando el haber involucrado a un bebé en esto ¡Jamás me lo perdonaría! ¡Quería morirme! Quería desaparecer de la faz de la tierra para siempre y estar con mis grandes amores pero sabía que nos habían separado. Quería estar equivocada, quería que mi bebé estuviese vivo ¡Lo único que me quedaba de Stephen! También me fue arrebatado. Apenas y estaba atenta a todos, en el aire volvieron dos aromas a vampiro. Escuché cuando uno de ellos me alzó en sus brazos y dijo: “Ya no podemos hacer nada, el bebé murió”. En ese momento perdí conciencia y días después, desperté, sabía que volvería a comenzar mi vida al lado de dos vampiros y buscar la venganza contra quienes me arrebataron la felicidad. Aunque Stephen ya no esté, su recuerdo, corazón y alma siempre serán míos. Y en la otra vida, lo veré nuevamente sosteniendo a mi bebé en sus gruesos brazos...
-Stephen...no...por favor-imploré
-Te...amo...cuidate...yo...cuidaré de nuestro...bebé...donde quiera...que...vaya...te amo amor-
Con eso despidió de mí y después, cerró sus ojos. Su energía y presencia ya había muerto también. Ese fue el momento en el que yo fallecí con ellos dos, seguía llorando, sollozando…lamentando el haber involucrado a un bebé en esto ¡Jamás me lo perdonaría! ¡Quería morirme! Quería desaparecer de la faz de la tierra para siempre y estar con mis grandes amores pero sabía que nos habían separado. Quería estar equivocada, quería que mi bebé estuviese vivo ¡Lo único que me quedaba de Stephen! También me fue arrebatado. Apenas y estaba atenta a todos, en el aire volvieron dos aromas a vampiro. Escuché cuando uno de ellos me alzó en sus brazos y dijo: “Ya no podemos hacer nada, el bebé murió”. En ese momento perdí conciencia y días después, desperté, sabía que volvería a comenzar mi vida al lado de dos vampiros y buscar la venganza contra quienes me arrebataron la felicidad. Aunque Stephen ya no esté, su recuerdo, corazón y alma siempre serán míos. Y en la otra vida, lo veré nuevamente sosteniendo a mi bebé en sus gruesos brazos...
-DE VUELTA A LA REALIDAD-
Tenía lágrimas en los ojos, el solamente haber recordado eso, fue un duro golpe a mi corazón y a mi alma.
-Le pasó esto a Stephen y a mi bebé pero no dejaré que le pase a Kirk y a los demás-aceleré más
A este paso, sabía que llegaríamos para el crepúsculo de la tarde. Tendríamos tiempo de advertirle a Metallica para que cancelaran ese concierto…