-Bájame Drew, por favor-le pedí cordialmente
Sin renegar, el lobo escocés me bajó a mitad de las escaleras y me sentó cuidadosamente en un escalón. Después se sentó a mi lado, no perdiendo el interés en mí, tomó mi pie lastimado cuidadosamente y siguió inspeccionando, él quería estar seguro de que realmente era una torcedura.
-Ojalá esto se te pase pronto-susurró
-Tiene que, Drew, tiene que-
-¿Cómo pasó todo esto? En el tiempo que he estado aquí jamás había pasado algo como esto-
-No lo sé, James se molestó por unas cosas y golpeo fuertemente el barandal es por eso que los dos caímos-respondí mirando mi pie
-Pero ¡Eso es imposible! Ese barandal es de metal súper resistente, los golpes de un vampiro serían como siemples golpes de humano...esta soldado con materiales de países europeos ¡Es imposible que se haya roto con los simples golpeteos de James!-
-Drew ¿Tu...?-no sabía como preguntarle sobre ese accidente
-¿Qué?-
-Drew ¿Crees que alguien ocasionó esto?-
-No lo creo, si lo hicieron...alguien quería matar a James-dijo Drew acercandose un poco más a mí
-No, no querían matarlo...quieren que él, bueno, quieren que James vuelva a ser el sujeto que traicionaba por amor-bajé la cabeza
-Esperemos y no lo hayan logrado-Drew levantó mi rostro-Y de ser así, yo no permitiré que James te lastime-
-Basta Drew, el hecho de que Kirk y yo estemos distanciados no quiere decir que tengo ojos para otro-moví la cabeza para que me soltara
-¡Kirk no sabe como cuidarte!-replicó
-Ese es su problema ¡Aún no se quita de encima su escencia humana y no quiero que jamás lo haga! Sus errores serán respetados como si él fuese un humano, te guste o no-
-Ese hombre jamás te dará lo que tanto deseas: una familia-Drew sonrió satisfecho ante su insulto
-Piensa lo que quieras McIntyre, algún día lograré tener esa familia que tanto he deseado ¡Y voy a matar a mi hermano!-me abracé el estómago, me sentí un poco insegura por mi bebé, Drew es peligroso
-¡Julián te matará primero!-exclamó
-¡Que lo intente! Mis sentimientos son mucho más fuertes que él-
-¡Que eres terca, mujer!-acercó sus manos a mi estómago
-¡¡Ponme una mano en el estómago y te mato!!-
Drew se alejó rápidamente de mí al escuchar tal amenaza, sentí mi respiración agitada y mi sangre hervir con las fuertes ganas de transformarme y alejar a Drew. Me levanté y solamente me dediqué a verlo, verlo con ese odio tan puro que ocasionan mis enemigos. Ese odio que es muy difícil borrar de mi alma; no me importaron mucho los insultos hacía Kirk pero el que haya intentado tocar mi estómago, eso fue lo suficiente para encender mi enojo.
McIntyre se tranquilizó un poco y su expresión de sorpresa pasó a desilución, rápidamente subió, tal vez, con el pretexto de saber como se encontraba James. Cuando vi que desapreció entre las puertas de las habitaciones, me sentí tranquila y sabía que estaba fuera de peligro.
Pero por otro lado había otras amenazas y esas eran los mareos, el excesivo sueño y, ahora, las ganas de vomitar aún si no ingeria alimentos.
Subí con mucha dificultad las escaleras, el pie aún me dolía y se lo que necesitaba: necesitaba dormir un poco esta noche para después hablar con Kirk y ver el estado en el que se encontraba James. Lo más elemental era saber si perdió la consciencia o no. Desgraciadamente, no podía pensar en otra cosa, Joey nos había advertido pero lo que más recuerdo fue cuando nos dijo: "Y, esta vez, no se detendrá". Esta vez ¿James logrará apoderarse del corazón de Mel? No lo logrará, el amor de Mel y Lars ya se consumió y justo a espaldas de Jason. Sería muy difícil que James logre apoderarse de los sentimientos de Mel. La única forma era que la muerte los separara, pero eso no se logrará.
Llegué a la habitación donde Kirk y yo descansamos un par de veces, abrí la puerta y todo seguía como la última vez: las sábanas de la cama un poco arrugadas, la ventana abierta y el aire ondeando la cortina. Cerré la puerta y me tiré en medio de la cama de lado, tomé una almohada y la abracé fuertemente pegándola a mi estómago era como si protegiera aquello, estaba en una posición fetal. Cansada de tantas peleas solamente quería estar con mi bebé y conmigo.
Cerré los ojos y traté de conciliar el sueño, fue imposible al principio, las preguntas nublaron mi mente, constantemente sólo podía leer "¿Seré una buena madre?" ó "¿Cómo reaccionará Kirk ante esta noticia?" ¡Cierto! He evadido a Kirk ¿Cómo se sentirá en estos momentos? Tenía tantos deseos de estar cerca de él, que me abrazará y que me dijera mil cosas al oído pero no se si aún este respetando mi petición de haberme dejado a solas.
Dejé de pensar y me quedé dormida pero soñé con algo...soñé con aquellos malos momentos en los las clases de Literatura fueron una pesadilla. Esto sucedió, dos semanas después de que Stephen me había hecho suya...
1956
Escocia, Ayr...
Ya habían pasado dos semanas desde aquel encuentro amoroso entre el vampiro y yo. Ahora mismo estaba en su clase, Stephen sólo explicaba algo sobre un libro que debíamos de leer para poder acreditar el exámen, si más no lo recuerdo nos estaba hablando del libro "El Fantasma de la Ópera" de Gastón Leroux. Quería que leyeramos esa novela, que hicieramos un ensayo de lo que entendimos y que eso sería el examen. A mi no me importaba el examen, me importaba más el maestro ¡Mi vida no estaba destinada a trabajar como una humana! Preferiria mancharme las garras de sangre. La clase había finalizado y me encontré sola con Stephen, autómaticamente la puerta del salón se cerró y me quedé quieta en el pupitre.
-Últimamente, te he visto con el ánimo por los suelos-dijo Stephen limpiando el pizarrón
-Lo sé, maestro...no he tenido ganas de nada y me siento muy cansada-guardé mis cosas en el bolso que usaba como mochila
-Deberias de ir a ver un médico-
-¿Se le olvido que no puedo acercarme a los médicos?-repliqué
-Claro que puedes, tu sangre, para ellos, es como la de un humano cualquiera-se limpió las manos
-¡Ah maestro! Mi sangre...mi sangre tiene algo diferente a la de los humanos normales ¡Rápidamente sabran que no soy normal!-
-¡Patrañas!-exclamó-Mañana no entras si no veo en mi escritorio una nota médica con tu nombre-
-Pues entonces mañana no espere verme aquí-tomé el bolsó y me levanté de mi lugar-No tengo por que seguir tus órdenes-
-No es que tengas que seguirlas, amada mía, es solo que tu salud esta en riesgo. Y no pienso arriesgarte-
-Por favor, maestro-lo miré unos momentos-Preocupese por seguir ocultando nuestra relación, mi salud jamás se verá afectada-
-Cali-se acercó rápidamente a mí y tomó mi brazo-Estoy hablando en serio, últimamente tus energías estan muy bajas, no pones atención en clase, constantemente tienes mareos ¡Me preocupas! ¿No lo entiendes?-
-Entiendo que es hora de irme, Elizabeth me espera en casa-me solté
Stephen se alejó un poco de mí y caminé hacía la puerta lista para irme del salón, quería alejarme de Stephen, no se porque sentía la necesidad de estar lejos de él. Su presencia me era un estorbo. Cuando llegué a la puerta, sentí un fuerte dolor de cabeza, me recargué en la pared y después caí al suelo perdiendo conciencia.No se que pasó, solamente puedo pensar que algo o alguien me estaba ocasionando tales catastrofes.
Lo siguiente que recuerdo es haber despertado en una habitación blanca, con la brillante luz dándome en los ojos, sobre una cama. Miré a todos lados y llegué a la conclusión de que estaba en la enfermería del colegio. Me llevé una mano a la cabeza, aún tenía pequeños dolores por ese desmayo que me había llevado.
-¿Estás bien?-
Miré hacía delante y ahí estaba mi maestro. Su rostro mostraba infinita preocupació;, ver su cuerpo nuevamente me ocasionaba unas fuertes ganas de volver a tenerlo conmigo pero había que respetar que estábamos en el colegio, en su mano izquierda estaba mi bolso con mis labros y en con su otra mano, sostenía sus libros. Se acercó a mí y dejó todas als cosas en una silla que estaba cerca de esa cama.
-¿Qué paso?-pregunté entrecerrando los ojos
-Ibas a marcharte y sufriste un desmayo-acarició mi cabello-Menos mal que no fue algo más fuerte-rió un poco
-¿Por qué me desmayé?-
-No lo sé, supongo que el mismo cansancio debió de haberte ocasionado tal incidente-hizo una pausa y se sentó en el borde de la cama-Por favor Cali, te lo suplico...ve con un médico-
-Ya le dije que no iré, no puedo arriesgar a mi raza y mucho menos a Elizabeth...me regresarían a México y...-Me senté a su lado-No quiero que me separen de ti-toqué su mejilla
-Ya te dije que nadie nos separará, tendrán que matarme para poder lograrlo-
-Aún así no lo haré, lo siento maestro pero no puedo recurrir a un médico-me alejé de él
-Me obligas a sacar deducciones-se cruzó de brazos
-Haga lo que crea conveniente, me tengo que ir-me levanté de la cama
-¡Espera!-se levantó y volvió a tomarme del brazo-¿A dónde vas? Mirate como estás, puedes volver a desmayarte, te llevaré a tu casa-
-Bueno ¿Qué está usted loco o qué? ¡La mujer que cuida de mí puede matarlo!-
-Que lo intente-tomó sus cosas y mi bolso-No voy a dejarte ir así como si nada, estas muy débil ¡Puedes desmayarte otra vez! Y ahora sí, te llevaran a un hospital y te realizarán todo tipo de examenes ¿Es eso lo que quieres?-preguntó molesto
-Adiós Farrelly-
Volví a soltarme de él y tomé mi bolso, con o sin su concentimiento salí de la enfermeria y caminé rápidamente por los pasillos del colegio, estában vacíos y era porque las clases habían finalizado unas horas antes de mi incidente. Al salir del edificio, las dudas me invadieron y no pude evitar pensar en el porque de todo esto; lo más curioso es que me estaba sucediendo después del encuentro tan apasionado entre Stephen y yo.
¿Me habrá pegado alguna enfermedad? Los vampiros son seres que tienen muchos virus, por el simple hecho de estar muertos y por beber sangre de cualquier persona o animal.
Dudo que Stephen me haya ocasionado esto, pero aún así no estaba del todo segura.
Tomé un taxi y le pedí que me llevará a mi casa, durante el recorrido volví a marearme pero esta vez fue algo leve como si hubiese leído sin detenerme. Aún así quería llegar lo más pronto a mi casa para poder descansar. Al llegar a la epqueña casa de dos pisos de Elizabeth, ella me estaba esperando en la puerta, con los brazos cruzados y un poco molesta. La razón: había llegado dos horas tarde. Me acerqué a ella y ni siquiera le dirigí la mirada.
-Podrías decirme ¿Dónde demonios estábas?-
-Ahora no, me siento muy mal-entré a la casa
-¡Cali, regresa!-me gritó y cerró la puerta cuando entró
-Si me va a regañar que sea dentro de cuatro horas, realmente estoy muy cansada y lo único que quiero es dormir-
-Escúchame bien-me tomó bruscamente del brazo-¡Si me entero que estas embarazada, juró que te regresó a México y te olvidas de tus hermanos los lobos!-amenazó la mujer
-¿Ahora si son mis hermanos? Que yo recuerde, por puro odio me destinaron a estudiar y trabajar para ser alguien en la vida como un sucio humano ¡Mis hermanos vaya que me aman!-excalmé y me solté de ella
-No replieques Cali-
-Pues no diga cosas que no son, tu hijo y sus amigos me designaron a vivir en este maldito país-hice una pausa-En cuanto tenga 18 me largo de Ayr, me largo para siempre ¡Te olvidarás de quien es Cali! Así dejo de darte mil problemas, agradezco mucho las cosas que hace usted por mí pero si si yo cargo con un cachorro, yo sabré como hacerle ¡No es necesario que me amenace con regresarme a mi país natal! Adiós-
Subí las escaleras rápidamente y me encerré en mi habitación, estaba molesta por todas esas cosas que me dijo Elizabeth pero satisfecha al haberle dicho lo que pensaba de mis supuestos hermanos. dejé caer el bolso y a traspies me dejé caer en mi cama, no me fije que hora era...solamente miré hacía la ventana y cerré los ojos. Me quedé profundamente dormida o, tal vez, volví a desmayarme.
Cuando volví a despertar, era de noche y mi habitación estaba en completa oscuridad ¿Cuánto habré dormido? Miré mi puerta y no destellaba luz ni nada, por lo que también pensé que Elizabeth ya debió de haberse ido con algunos lobos a conversar algunas cosas, supongo que eran altas horas de la noche. Me senté en el borde de la cama y pensé unos momentos. Tenía dos ideas en mi cabeza y una de ellas era ir a ver a Stephen...necesitaba estar cerca de él en estos momentos.
Quería sentirme segura.
Me decidí a ir.
Me levanté rápidamente y abrí la ventana, estaba alto y si llegaba a resbalarme, corría el riesgo de sufrir un rompimiento de hueso o despertar a Elizabeth. Cuidadosamente salí de la habítación y después de dar un mortal giro en el aire, caí en el jardín.
Segura de que nadie me miró, salí corriendo en dirección a la casa de Stephen. Tenía mucha suerte al ser una mujer lobo, ya que mi velocidad es asombrosa aún si estoy transformada en humana.
Al llegar a casa de mi vampiro, toqué desesperadamente, estaba segura de que Stephen se encontraba en casa porque la sala tenía las luces encendidas. Después de unos segundos, él abrió la puerta...me dejó sin palabras. No tenía camisa y estaba descalzo ¿Lo habré interrumpido en algo importante? Me miró desconcertado y rápidamente me hizo pasar, cerrando la puerta con seguro, pasé a la sala y me dejé caer en el sillón.
-¿Qué haces aquí?-preguntó
-Por favor, deja que me quedé aquí ¡No quiero estar con ella en estos momentos!-exclamé
-¿Qué te hizo?-
-Elizabeth me amenazó...me dijo que si...-pensé unos momentos si le diría o no, ya después me decidí a decircelo-Que si estaba embarazada me regresaría a México-
-¡Eso no va a pasar!-exclamó molesto-Si estás embarazada me haré cargo de ese niño, nos iremos a Irlanda, viviremos juntos y sin problema a ser descubiertos-se acercó a mí y tomó mis manos
-Stephen, tengo mucho miedo-
-No tengas miedo amor, nada ni nadie nos va a separar...te lo prometo-me abrazó-Se que si esto fuese a ser cierto, nuestro bebé serçía un híbrido, un ser más poderoso que los lobos y los vampiros...tratarían de matarlo-
-No lo logrará, primero tendrían que pasar sobre mí para hacerlo-
-Tranquila Cali, nada ni nadie los tocará-
Con su abrazo, logré sentir lo frío de su piel tan suave. Tan cerca de él su aroma era muy exquisito, aquello me hizo olvidar mi enfrentamiento con mi "madrastra" y sólo me hizo pensar en Stephen; por unos segundos pensé en besar su cuello para poder provocarlo pero después borré absurdo intento. Stephen fue claro cuando al día siguiente después de ese momento me dijo que esto no volvería a ocurrir.
No me importó y tampoco perdía nada con intentarlo.
Stephen siguió abrazandome, acariciando mi espalda y, en ese momento, acerqué mis labios a su cuello donde tatué un profundo beso ocasionándole un profundo suspiro a mi vampiro. Me separó de él y me vio a los ojos, por aquel beso sus ojos se habían tornado de color dorado, los cerró y al abrirlos ya había recuperado ese color turqueza tan precioso y brillante.
-No amor, no puedo permitirlo otra vez...por favor, entiendelo-tomó mis manos de nuevo
-Te entiendo Stephen, no te preocupes...-suspiré resignada pero después sonreí-Pero ¿Podré dormir contigo? Sólo dormir, necesito tu protección...-
-Yo no duermo todos los días pero me encantaría tenerte junto a mí hasta el amanecer-sonrió
Stephen y yo nos levantamos del sillón y rápidamente fuimos hasta su habitación donde al abrir la puerta, me llevé la sorpresa de ver todas aquellas velas encendidas. Las mismas velas que vi la primera vez que di a su habitación. Algunas formaron un círculo alrededor de la cama y otras simplemente estaban en las mesitas al lado de la cama ¡Que hermosa se veía esa habitación!
Entramos y él cerró la puerta, la cama estaba con las sábanas y el edredón movido como listo para que que alguien se acurrucara en las cálidas telas. Con un movimiento rápido e implosible de ver por mis ojos, volví a ver a Farrelly en la cama cubierto por las sábanas y el edredón hasta la cintura, ya listo, esperándome...al ver en el suelo, sus pantalones estaban ahí ¡Oh! Me sonrojé instantáneamente y mi corazón palpitó con rapidez. Me puse delante de la cama y delante de él me quité la falda y blusa que tenía junto con los zapatos de tacón bajo y las medias negras.Solamente quedé en ropa interior, me sonrojé aún más y antes de poder quitarme el sostén...
-¡No!-me detuvo-Así, por favor-
Le sonreí y después me subí a la cama gateé hacía donde estaba él y me deje caer sobre su cuerpo, para acercarme a sus labios y besarlo mientras que el vampiro irlandés comenzó a acariciarme, tratando de encontrar el calor en mi piel. Su pecho bajo el mío...se sentía muy frío pero si lo toleraba, mi temperatura, por naturaleza, es un poco más alta que la de un humano. Justo en ese momento, Stephen detuvo su mano en el broche de mi sostén y lo desbarochó. Me sorprendí, separé mis labios de los suyos y lo miré sorprendida.
-Creí que no pasaría nada-me quité la prenda y la lancé al suelo
-Y no pasará pero quiero sentir tu calor, ven-
Me escondí debajo de las telas, apoyando mi barbilla en sus pectorales tornados y deslicé mi mano por su abdomen, acariciandolo haciéndole saber que lo amaba tanto y que aún lo seguía deseando. Stephen se encargó de rodear mis hombros y así protegerme, mientras una de sus manos estaba detrás de su nunca, él veía el techo y yo sólo me dediqué a ver la llama de una de las velas.
-Ah Cali, ¿Realmente quieres estar conmigo para siempre?-preguntó a susurros
-Claro Stephen, quiero estar contigo para siempre-
-¿Puedo preguntarte otra cosa?-
-Lo que quieras amor-respondí acurrucandome más cerca de su cuerpo
-¿Crees...crees que seré un buen padre? Yo lo amaré, Cali, te lo juró...lo amaré tanto como te amo a ti y daria mi vida por él-
-Amor, no sabemos si realmente este embarazada-
-Ponte a pensar, mareos, vomitos, falta de energía...-
-No quiero pensar en eso, solamente quiero estar contigo...mañana veré si estoy embarazada o no-
-Oh amor...no te soltaré en toda la noche, lo prometo-
Stephen me abrazó más, ya era muy tarde y seguía muy cansada. No le dije nada más y es así como me quedé profundamente dormida, abrazando el fuerte y blanco cuerpo de mi vampiro, sabiendo que estaba protegida, que nadie nos iba a separar mientras dormía. Sentir su cuerpo helado era muy reconfortable y todavia sentía esas fuertes ganas de que me volviera a hacer suya pero creo que sería hasta que estuvieramos lejos de Ayr.
A la mañana siguiente, al abrir los ojos me di cuenta de que Stephen también se había quedado profundamente dormido pero que aún me abrazaba, lo había prometido, en ningún momento me soltó. Me quedé así quieta unos segundos y rápidamente el estómago se me revolvió y me ocasionó unas fuertes ganas de vomitar. Me levanté de golpe de la cama y corrí al baño donde vomité, escupí todo aquello que era nada ¡No había comido ni cenado y aún así vomité! Me limpié la boca y cerré la puerta del baño para dejarme caer al suelo y recargar mi espalda en la puerta.
-Por favor, no me puede pasar esto...-susurré y me llevé las manos a la cabeza
Desde ese día, todo fue totalmente diferente. En el colegio, Stephen se comenzó a comportar de una forma muy extraña para mí, me evitaba constantemente y en cuanto la clase finalizaba él salía rápidamente. Al verme en el comedor, dejaba la comida y se iba del lugar.
Sus reacciones hacia mí me dolían tanto en el alma y me obligaban a pensar que solamente me quería para sus fines carnales.
Y yo, de estúpida me entregué a él.
Ya había pasado una semana desde que me había quedado en su casa y la respuesta a la temida pregunta era "si...estoy embarazada" y cada que trataba de decírcelo a Stephen, él...solamente salía huyendo lejos de mí, como si quisiera evadir su responsabilidad, la que me prometió cuando le dije sobre la amenaza de Elizabeth.
En ningún momento me rendí y un viernes después de que la clase de literatura finalizó (siempre era la última del día) y que todos los alumnos se habían ido, me quedé ahí como siempre. Stephen tomó sus cosas y antes de poder salir, cerré la puerta desde donde estaba. El irlandés se detuvo asombrado y se giró a verme.
-¿A dónde pensabas ir?-pregunté molesta
-Tengo prisa y si no te importa, me tengo que ir-respondió viendo a mis ojos
-No te vas a ir hasta que me escuches-
-No quiero escucharte, tengo cosas más importantes en que pensar-
-¿Qué es más importante que yo?-me levanté de mi lugar
-Mi trabajo y mi vida-respondió tragando saliba
-Entonces ¿Jamás pertenecí a ti?-ese golpe fue muy duro para mí
-Claro y lo sigues perteneciendo pero ahora no es momento para seguir nuestra relación-
-¿Estás diciendome que ya no vas a seguir conmigo?-la voz se me quebró
-Perdóname Cali, pero las cosas son así-bajó la mirada
-¡No!-exclame y comencé a llorar-No son así, no me puedes hacer esto y no ahora...-
-Dame una buena razón para no dejarte-dejó las cosas en un banco que estaba cerca de él
-Solamente...no puedes hacerlo-
-Me tengo que ir de verdad, adiós...olvida nuestra relación y de ahora en adelante, solamente soy tu maestro-abrió la puerta
-¡No!-volví a cerrar la puerta de un golpe-No puedes irte de mi lado...no ahora que...que...-miré a Stephen fijamente a los ojos-Estoy esperando un bebé-
Stephen se quedó boquiabierto y así pude ver sus pequeños caninos, se quedó sorprendido y no me dijo nada. Me imaginé su respuesta, negando aquel regalo de la vida y, decepcionada, me acerqué a mi lugar para tomar todas mis cosas aún derramando lágrimas. Pero antes de poder tomar otra cosa, Stephen detuvo mi mano, me tranquilicé y lo miré...su mirada se volvió tan comprensiva, me abrazó fuertemente pero cuidando de no lastimarme...
-¡Gracias, Gracias!-repitió varias veces al momento que me cargaba
-Creí que no...-
-Cali-se detuvo y me bajó para mirarme-Perdóname, no volveré a comportarme así...y de ahora en adelante las cosas cambiaran, pronto nos iremos a Irlanda, lo prometo...-
Todo aquello que me había sucedido fue lo más hermoso de mi vida como adolescente. Stephen me había prometido tantas cosas que quedaron canceladas por su muerte...
[DE VUELTA A LA REALIDAD]
Desperté, estaba abrazando la almohada y en medio de la cama como me había quedado en ese momento. Aquel sueño, en realidad fue uno de los tantos momentos que viví con mi amante muerto. Solté la almohada y bostecé.
Me levanté y me acerqué al borde de la cama para sentarme y tratar de quitarme esta somnolencia que tenía. Tenía demasiada hambre pero recordé rápidamente a James.
¿Estará bien? Necesiataba verlo, y era urgente. Puse mi pie lastimado en el suelo y ya me había recuperado.
Me levanté de la cama y salí de esa habitación. Dejé todos mis amigos de lado y seguí pensando en el momento en el que Stephen se enteró de todo. ¿Por qué tuve que soñar con eso? ¿Será una advertencia? Ni idea, pero era muy extraño...
Ahora mismo me dirigía a buscar la habitación donde se encontraba el rubio vampiro...
Sin renegar, el lobo escocés me bajó a mitad de las escaleras y me sentó cuidadosamente en un escalón. Después se sentó a mi lado, no perdiendo el interés en mí, tomó mi pie lastimado cuidadosamente y siguió inspeccionando, él quería estar seguro de que realmente era una torcedura.
-Ojalá esto se te pase pronto-susurró
-Tiene que, Drew, tiene que-
-¿Cómo pasó todo esto? En el tiempo que he estado aquí jamás había pasado algo como esto-
-No lo sé, James se molestó por unas cosas y golpeo fuertemente el barandal es por eso que los dos caímos-respondí mirando mi pie
-Pero ¡Eso es imposible! Ese barandal es de metal súper resistente, los golpes de un vampiro serían como siemples golpes de humano...esta soldado con materiales de países europeos ¡Es imposible que se haya roto con los simples golpeteos de James!-
-Drew ¿Tu...?-no sabía como preguntarle sobre ese accidente
-¿Qué?-
-Drew ¿Crees que alguien ocasionó esto?-
-No lo creo, si lo hicieron...alguien quería matar a James-dijo Drew acercandose un poco más a mí
-No, no querían matarlo...quieren que él, bueno, quieren que James vuelva a ser el sujeto que traicionaba por amor-bajé la cabeza
-Esperemos y no lo hayan logrado-Drew levantó mi rostro-Y de ser así, yo no permitiré que James te lastime-
-Basta Drew, el hecho de que Kirk y yo estemos distanciados no quiere decir que tengo ojos para otro-moví la cabeza para que me soltara
-¡Kirk no sabe como cuidarte!-replicó
-Ese es su problema ¡Aún no se quita de encima su escencia humana y no quiero que jamás lo haga! Sus errores serán respetados como si él fuese un humano, te guste o no-
-Ese hombre jamás te dará lo que tanto deseas: una familia-Drew sonrió satisfecho ante su insulto
-Piensa lo que quieras McIntyre, algún día lograré tener esa familia que tanto he deseado ¡Y voy a matar a mi hermano!-me abracé el estómago, me sentí un poco insegura por mi bebé, Drew es peligroso
-¡Julián te matará primero!-exclamó
-¡Que lo intente! Mis sentimientos son mucho más fuertes que él-
-¡Que eres terca, mujer!-acercó sus manos a mi estómago
-¡¡Ponme una mano en el estómago y te mato!!-
Drew se alejó rápidamente de mí al escuchar tal amenaza, sentí mi respiración agitada y mi sangre hervir con las fuertes ganas de transformarme y alejar a Drew. Me levanté y solamente me dediqué a verlo, verlo con ese odio tan puro que ocasionan mis enemigos. Ese odio que es muy difícil borrar de mi alma; no me importaron mucho los insultos hacía Kirk pero el que haya intentado tocar mi estómago, eso fue lo suficiente para encender mi enojo.
McIntyre se tranquilizó un poco y su expresión de sorpresa pasó a desilución, rápidamente subió, tal vez, con el pretexto de saber como se encontraba James. Cuando vi que desapreció entre las puertas de las habitaciones, me sentí tranquila y sabía que estaba fuera de peligro.
Pero por otro lado había otras amenazas y esas eran los mareos, el excesivo sueño y, ahora, las ganas de vomitar aún si no ingeria alimentos.
Subí con mucha dificultad las escaleras, el pie aún me dolía y se lo que necesitaba: necesitaba dormir un poco esta noche para después hablar con Kirk y ver el estado en el que se encontraba James. Lo más elemental era saber si perdió la consciencia o no. Desgraciadamente, no podía pensar en otra cosa, Joey nos había advertido pero lo que más recuerdo fue cuando nos dijo: "Y, esta vez, no se detendrá". Esta vez ¿James logrará apoderarse del corazón de Mel? No lo logrará, el amor de Mel y Lars ya se consumió y justo a espaldas de Jason. Sería muy difícil que James logre apoderarse de los sentimientos de Mel. La única forma era que la muerte los separara, pero eso no se logrará.
Llegué a la habitación donde Kirk y yo descansamos un par de veces, abrí la puerta y todo seguía como la última vez: las sábanas de la cama un poco arrugadas, la ventana abierta y el aire ondeando la cortina. Cerré la puerta y me tiré en medio de la cama de lado, tomé una almohada y la abracé fuertemente pegándola a mi estómago era como si protegiera aquello, estaba en una posición fetal. Cansada de tantas peleas solamente quería estar con mi bebé y conmigo.
Cerré los ojos y traté de conciliar el sueño, fue imposible al principio, las preguntas nublaron mi mente, constantemente sólo podía leer "¿Seré una buena madre?" ó "¿Cómo reaccionará Kirk ante esta noticia?" ¡Cierto! He evadido a Kirk ¿Cómo se sentirá en estos momentos? Tenía tantos deseos de estar cerca de él, que me abrazará y que me dijera mil cosas al oído pero no se si aún este respetando mi petición de haberme dejado a solas.
Dejé de pensar y me quedé dormida pero soñé con algo...soñé con aquellos malos momentos en los las clases de Literatura fueron una pesadilla. Esto sucedió, dos semanas después de que Stephen me había hecho suya...
1956
Escocia, Ayr...
Ya habían pasado dos semanas desde aquel encuentro amoroso entre el vampiro y yo. Ahora mismo estaba en su clase, Stephen sólo explicaba algo sobre un libro que debíamos de leer para poder acreditar el exámen, si más no lo recuerdo nos estaba hablando del libro "El Fantasma de la Ópera" de Gastón Leroux. Quería que leyeramos esa novela, que hicieramos un ensayo de lo que entendimos y que eso sería el examen. A mi no me importaba el examen, me importaba más el maestro ¡Mi vida no estaba destinada a trabajar como una humana! Preferiria mancharme las garras de sangre. La clase había finalizado y me encontré sola con Stephen, autómaticamente la puerta del salón se cerró y me quedé quieta en el pupitre.
-Últimamente, te he visto con el ánimo por los suelos-dijo Stephen limpiando el pizarrón
-Lo sé, maestro...no he tenido ganas de nada y me siento muy cansada-guardé mis cosas en el bolso que usaba como mochila
-Deberias de ir a ver un médico-
-¿Se le olvido que no puedo acercarme a los médicos?-repliqué
-Claro que puedes, tu sangre, para ellos, es como la de un humano cualquiera-se limpió las manos
-¡Ah maestro! Mi sangre...mi sangre tiene algo diferente a la de los humanos normales ¡Rápidamente sabran que no soy normal!-
-¡Patrañas!-exclamó-Mañana no entras si no veo en mi escritorio una nota médica con tu nombre-
-Pues entonces mañana no espere verme aquí-tomé el bolsó y me levanté de mi lugar-No tengo por que seguir tus órdenes-
-No es que tengas que seguirlas, amada mía, es solo que tu salud esta en riesgo. Y no pienso arriesgarte-
-Por favor, maestro-lo miré unos momentos-Preocupese por seguir ocultando nuestra relación, mi salud jamás se verá afectada-
-Cali-se acercó rápidamente a mí y tomó mi brazo-Estoy hablando en serio, últimamente tus energías estan muy bajas, no pones atención en clase, constantemente tienes mareos ¡Me preocupas! ¿No lo entiendes?-
-Entiendo que es hora de irme, Elizabeth me espera en casa-me solté
Stephen se alejó un poco de mí y caminé hacía la puerta lista para irme del salón, quería alejarme de Stephen, no se porque sentía la necesidad de estar lejos de él. Su presencia me era un estorbo. Cuando llegué a la puerta, sentí un fuerte dolor de cabeza, me recargué en la pared y después caí al suelo perdiendo conciencia.No se que pasó, solamente puedo pensar que algo o alguien me estaba ocasionando tales catastrofes.
Lo siguiente que recuerdo es haber despertado en una habitación blanca, con la brillante luz dándome en los ojos, sobre una cama. Miré a todos lados y llegué a la conclusión de que estaba en la enfermería del colegio. Me llevé una mano a la cabeza, aún tenía pequeños dolores por ese desmayo que me había llevado.
-¿Estás bien?-
Miré hacía delante y ahí estaba mi maestro. Su rostro mostraba infinita preocupació;, ver su cuerpo nuevamente me ocasionaba unas fuertes ganas de volver a tenerlo conmigo pero había que respetar que estábamos en el colegio, en su mano izquierda estaba mi bolso con mis labros y en con su otra mano, sostenía sus libros. Se acercó a mí y dejó todas als cosas en una silla que estaba cerca de esa cama.
-¿Qué paso?-pregunté entrecerrando los ojos
-Ibas a marcharte y sufriste un desmayo-acarició mi cabello-Menos mal que no fue algo más fuerte-rió un poco
-¿Por qué me desmayé?-
-No lo sé, supongo que el mismo cansancio debió de haberte ocasionado tal incidente-hizo una pausa y se sentó en el borde de la cama-Por favor Cali, te lo suplico...ve con un médico-
-Ya le dije que no iré, no puedo arriesgar a mi raza y mucho menos a Elizabeth...me regresarían a México y...-Me senté a su lado-No quiero que me separen de ti-toqué su mejilla
-Ya te dije que nadie nos separará, tendrán que matarme para poder lograrlo-
-Aún así no lo haré, lo siento maestro pero no puedo recurrir a un médico-me alejé de él
-Me obligas a sacar deducciones-se cruzó de brazos
-Haga lo que crea conveniente, me tengo que ir-me levanté de la cama
-¡Espera!-se levantó y volvió a tomarme del brazo-¿A dónde vas? Mirate como estás, puedes volver a desmayarte, te llevaré a tu casa-
-Bueno ¿Qué está usted loco o qué? ¡La mujer que cuida de mí puede matarlo!-
-Que lo intente-tomó sus cosas y mi bolso-No voy a dejarte ir así como si nada, estas muy débil ¡Puedes desmayarte otra vez! Y ahora sí, te llevaran a un hospital y te realizarán todo tipo de examenes ¿Es eso lo que quieres?-preguntó molesto
-Adiós Farrelly-
Volví a soltarme de él y tomé mi bolso, con o sin su concentimiento salí de la enfermeria y caminé rápidamente por los pasillos del colegio, estában vacíos y era porque las clases habían finalizado unas horas antes de mi incidente. Al salir del edificio, las dudas me invadieron y no pude evitar pensar en el porque de todo esto; lo más curioso es que me estaba sucediendo después del encuentro tan apasionado entre Stephen y yo.
¿Me habrá pegado alguna enfermedad? Los vampiros son seres que tienen muchos virus, por el simple hecho de estar muertos y por beber sangre de cualquier persona o animal.
Dudo que Stephen me haya ocasionado esto, pero aún así no estaba del todo segura.
Tomé un taxi y le pedí que me llevará a mi casa, durante el recorrido volví a marearme pero esta vez fue algo leve como si hubiese leído sin detenerme. Aún así quería llegar lo más pronto a mi casa para poder descansar. Al llegar a la epqueña casa de dos pisos de Elizabeth, ella me estaba esperando en la puerta, con los brazos cruzados y un poco molesta. La razón: había llegado dos horas tarde. Me acerqué a ella y ni siquiera le dirigí la mirada.
-Podrías decirme ¿Dónde demonios estábas?-
-Ahora no, me siento muy mal-entré a la casa
-¡Cali, regresa!-me gritó y cerró la puerta cuando entró
-Si me va a regañar que sea dentro de cuatro horas, realmente estoy muy cansada y lo único que quiero es dormir-
-Escúchame bien-me tomó bruscamente del brazo-¡Si me entero que estas embarazada, juró que te regresó a México y te olvidas de tus hermanos los lobos!-amenazó la mujer
-¿Ahora si son mis hermanos? Que yo recuerde, por puro odio me destinaron a estudiar y trabajar para ser alguien en la vida como un sucio humano ¡Mis hermanos vaya que me aman!-excalmé y me solté de ella
-No replieques Cali-
-Pues no diga cosas que no son, tu hijo y sus amigos me designaron a vivir en este maldito país-hice una pausa-En cuanto tenga 18 me largo de Ayr, me largo para siempre ¡Te olvidarás de quien es Cali! Así dejo de darte mil problemas, agradezco mucho las cosas que hace usted por mí pero si si yo cargo con un cachorro, yo sabré como hacerle ¡No es necesario que me amenace con regresarme a mi país natal! Adiós-
Subí las escaleras rápidamente y me encerré en mi habitación, estaba molesta por todas esas cosas que me dijo Elizabeth pero satisfecha al haberle dicho lo que pensaba de mis supuestos hermanos. dejé caer el bolso y a traspies me dejé caer en mi cama, no me fije que hora era...solamente miré hacía la ventana y cerré los ojos. Me quedé profundamente dormida o, tal vez, volví a desmayarme.
Cuando volví a despertar, era de noche y mi habitación estaba en completa oscuridad ¿Cuánto habré dormido? Miré mi puerta y no destellaba luz ni nada, por lo que también pensé que Elizabeth ya debió de haberse ido con algunos lobos a conversar algunas cosas, supongo que eran altas horas de la noche. Me senté en el borde de la cama y pensé unos momentos. Tenía dos ideas en mi cabeza y una de ellas era ir a ver a Stephen...necesitaba estar cerca de él en estos momentos.
Quería sentirme segura.
Me decidí a ir.
Me levanté rápidamente y abrí la ventana, estaba alto y si llegaba a resbalarme, corría el riesgo de sufrir un rompimiento de hueso o despertar a Elizabeth. Cuidadosamente salí de la habítación y después de dar un mortal giro en el aire, caí en el jardín.
Segura de que nadie me miró, salí corriendo en dirección a la casa de Stephen. Tenía mucha suerte al ser una mujer lobo, ya que mi velocidad es asombrosa aún si estoy transformada en humana.
Al llegar a casa de mi vampiro, toqué desesperadamente, estaba segura de que Stephen se encontraba en casa porque la sala tenía las luces encendidas. Después de unos segundos, él abrió la puerta...me dejó sin palabras. No tenía camisa y estaba descalzo ¿Lo habré interrumpido en algo importante? Me miró desconcertado y rápidamente me hizo pasar, cerrando la puerta con seguro, pasé a la sala y me dejé caer en el sillón.
-¿Qué haces aquí?-preguntó
-Por favor, deja que me quedé aquí ¡No quiero estar con ella en estos momentos!-exclamé
-¿Qué te hizo?-
-Elizabeth me amenazó...me dijo que si...-pensé unos momentos si le diría o no, ya después me decidí a decircelo-Que si estaba embarazada me regresaría a México-
-¡Eso no va a pasar!-exclamó molesto-Si estás embarazada me haré cargo de ese niño, nos iremos a Irlanda, viviremos juntos y sin problema a ser descubiertos-se acercó a mí y tomó mis manos
-Stephen, tengo mucho miedo-
-No tengas miedo amor, nada ni nadie nos va a separar...te lo prometo-me abrazó-Se que si esto fuese a ser cierto, nuestro bebé serçía un híbrido, un ser más poderoso que los lobos y los vampiros...tratarían de matarlo-
-No lo logrará, primero tendrían que pasar sobre mí para hacerlo-
-Tranquila Cali, nada ni nadie los tocará-
Con su abrazo, logré sentir lo frío de su piel tan suave. Tan cerca de él su aroma era muy exquisito, aquello me hizo olvidar mi enfrentamiento con mi "madrastra" y sólo me hizo pensar en Stephen; por unos segundos pensé en besar su cuello para poder provocarlo pero después borré absurdo intento. Stephen fue claro cuando al día siguiente después de ese momento me dijo que esto no volvería a ocurrir.
No me importó y tampoco perdía nada con intentarlo.
Stephen siguió abrazandome, acariciando mi espalda y, en ese momento, acerqué mis labios a su cuello donde tatué un profundo beso ocasionándole un profundo suspiro a mi vampiro. Me separó de él y me vio a los ojos, por aquel beso sus ojos se habían tornado de color dorado, los cerró y al abrirlos ya había recuperado ese color turqueza tan precioso y brillante.
-No amor, no puedo permitirlo otra vez...por favor, entiendelo-tomó mis manos de nuevo
-Te entiendo Stephen, no te preocupes...-suspiré resignada pero después sonreí-Pero ¿Podré dormir contigo? Sólo dormir, necesito tu protección...-
-Yo no duermo todos los días pero me encantaría tenerte junto a mí hasta el amanecer-sonrió
Stephen y yo nos levantamos del sillón y rápidamente fuimos hasta su habitación donde al abrir la puerta, me llevé la sorpresa de ver todas aquellas velas encendidas. Las mismas velas que vi la primera vez que di a su habitación. Algunas formaron un círculo alrededor de la cama y otras simplemente estaban en las mesitas al lado de la cama ¡Que hermosa se veía esa habitación!
Entramos y él cerró la puerta, la cama estaba con las sábanas y el edredón movido como listo para que que alguien se acurrucara en las cálidas telas. Con un movimiento rápido e implosible de ver por mis ojos, volví a ver a Farrelly en la cama cubierto por las sábanas y el edredón hasta la cintura, ya listo, esperándome...al ver en el suelo, sus pantalones estaban ahí ¡Oh! Me sonrojé instantáneamente y mi corazón palpitó con rapidez. Me puse delante de la cama y delante de él me quité la falda y blusa que tenía junto con los zapatos de tacón bajo y las medias negras.Solamente quedé en ropa interior, me sonrojé aún más y antes de poder quitarme el sostén...
-¡No!-me detuvo-Así, por favor-
Le sonreí y después me subí a la cama gateé hacía donde estaba él y me deje caer sobre su cuerpo, para acercarme a sus labios y besarlo mientras que el vampiro irlandés comenzó a acariciarme, tratando de encontrar el calor en mi piel. Su pecho bajo el mío...se sentía muy frío pero si lo toleraba, mi temperatura, por naturaleza, es un poco más alta que la de un humano. Justo en ese momento, Stephen detuvo su mano en el broche de mi sostén y lo desbarochó. Me sorprendí, separé mis labios de los suyos y lo miré sorprendida.
-Creí que no pasaría nada-me quité la prenda y la lancé al suelo
-Y no pasará pero quiero sentir tu calor, ven-
Me escondí debajo de las telas, apoyando mi barbilla en sus pectorales tornados y deslicé mi mano por su abdomen, acariciandolo haciéndole saber que lo amaba tanto y que aún lo seguía deseando. Stephen se encargó de rodear mis hombros y así protegerme, mientras una de sus manos estaba detrás de su nunca, él veía el techo y yo sólo me dediqué a ver la llama de una de las velas.
-Ah Cali, ¿Realmente quieres estar conmigo para siempre?-preguntó a susurros
-Claro Stephen, quiero estar contigo para siempre-
-¿Puedo preguntarte otra cosa?-
-Lo que quieras amor-respondí acurrucandome más cerca de su cuerpo
-¿Crees...crees que seré un buen padre? Yo lo amaré, Cali, te lo juró...lo amaré tanto como te amo a ti y daria mi vida por él-
-Amor, no sabemos si realmente este embarazada-
-Ponte a pensar, mareos, vomitos, falta de energía...-
-No quiero pensar en eso, solamente quiero estar contigo...mañana veré si estoy embarazada o no-
-Oh amor...no te soltaré en toda la noche, lo prometo-
Stephen me abrazó más, ya era muy tarde y seguía muy cansada. No le dije nada más y es así como me quedé profundamente dormida, abrazando el fuerte y blanco cuerpo de mi vampiro, sabiendo que estaba protegida, que nadie nos iba a separar mientras dormía. Sentir su cuerpo helado era muy reconfortable y todavia sentía esas fuertes ganas de que me volviera a hacer suya pero creo que sería hasta que estuvieramos lejos de Ayr.
A la mañana siguiente, al abrir los ojos me di cuenta de que Stephen también se había quedado profundamente dormido pero que aún me abrazaba, lo había prometido, en ningún momento me soltó. Me quedé así quieta unos segundos y rápidamente el estómago se me revolvió y me ocasionó unas fuertes ganas de vomitar. Me levanté de golpe de la cama y corrí al baño donde vomité, escupí todo aquello que era nada ¡No había comido ni cenado y aún así vomité! Me limpié la boca y cerré la puerta del baño para dejarme caer al suelo y recargar mi espalda en la puerta.
-Por favor, no me puede pasar esto...-susurré y me llevé las manos a la cabeza
Desde ese día, todo fue totalmente diferente. En el colegio, Stephen se comenzó a comportar de una forma muy extraña para mí, me evitaba constantemente y en cuanto la clase finalizaba él salía rápidamente. Al verme en el comedor, dejaba la comida y se iba del lugar.
Sus reacciones hacia mí me dolían tanto en el alma y me obligaban a pensar que solamente me quería para sus fines carnales.
Y yo, de estúpida me entregué a él.
Ya había pasado una semana desde que me había quedado en su casa y la respuesta a la temida pregunta era "si...estoy embarazada" y cada que trataba de decírcelo a Stephen, él...solamente salía huyendo lejos de mí, como si quisiera evadir su responsabilidad, la que me prometió cuando le dije sobre la amenaza de Elizabeth.
En ningún momento me rendí y un viernes después de que la clase de literatura finalizó (siempre era la última del día) y que todos los alumnos se habían ido, me quedé ahí como siempre. Stephen tomó sus cosas y antes de poder salir, cerré la puerta desde donde estaba. El irlandés se detuvo asombrado y se giró a verme.
-¿A dónde pensabas ir?-pregunté molesta
-Tengo prisa y si no te importa, me tengo que ir-respondió viendo a mis ojos
-No te vas a ir hasta que me escuches-
-No quiero escucharte, tengo cosas más importantes en que pensar-
-¿Qué es más importante que yo?-me levanté de mi lugar
-Mi trabajo y mi vida-respondió tragando saliba
-Entonces ¿Jamás pertenecí a ti?-ese golpe fue muy duro para mí
-Claro y lo sigues perteneciendo pero ahora no es momento para seguir nuestra relación-
-¿Estás diciendome que ya no vas a seguir conmigo?-la voz se me quebró
-Perdóname Cali, pero las cosas son así-bajó la mirada
-¡No!-exclame y comencé a llorar-No son así, no me puedes hacer esto y no ahora...-
-Dame una buena razón para no dejarte-dejó las cosas en un banco que estaba cerca de él
-Solamente...no puedes hacerlo-
-Me tengo que ir de verdad, adiós...olvida nuestra relación y de ahora en adelante, solamente soy tu maestro-abrió la puerta
-¡No!-volví a cerrar la puerta de un golpe-No puedes irte de mi lado...no ahora que...que...-miré a Stephen fijamente a los ojos-Estoy esperando un bebé-
Stephen se quedó boquiabierto y así pude ver sus pequeños caninos, se quedó sorprendido y no me dijo nada. Me imaginé su respuesta, negando aquel regalo de la vida y, decepcionada, me acerqué a mi lugar para tomar todas mis cosas aún derramando lágrimas. Pero antes de poder tomar otra cosa, Stephen detuvo mi mano, me tranquilicé y lo miré...su mirada se volvió tan comprensiva, me abrazó fuertemente pero cuidando de no lastimarme...
-¡Gracias, Gracias!-repitió varias veces al momento que me cargaba
-Creí que no...-
-Cali-se detuvo y me bajó para mirarme-Perdóname, no volveré a comportarme así...y de ahora en adelante las cosas cambiaran, pronto nos iremos a Irlanda, lo prometo...-
Todo aquello que me había sucedido fue lo más hermoso de mi vida como adolescente. Stephen me había prometido tantas cosas que quedaron canceladas por su muerte...
[DE VUELTA A LA REALIDAD]
Desperté, estaba abrazando la almohada y en medio de la cama como me había quedado en ese momento. Aquel sueño, en realidad fue uno de los tantos momentos que viví con mi amante muerto. Solté la almohada y bostecé.
Me levanté y me acerqué al borde de la cama para sentarme y tratar de quitarme esta somnolencia que tenía. Tenía demasiada hambre pero recordé rápidamente a James.
¿Estará bien? Necesiataba verlo, y era urgente. Puse mi pie lastimado en el suelo y ya me había recuperado.
Me levanté de la cama y salí de esa habitación. Dejé todos mis amigos de lado y seguí pensando en el momento en el que Stephen se enteró de todo. ¿Por qué tuve que soñar con eso? ¿Será una advertencia? Ni idea, pero era muy extraño...
Ahora mismo me dirigía a buscar la habitación donde se encontraba el rubio vampiro...
tsss que buen capitulo!
ResponderEliminaren especial esa parte donde Cali recuerda su vida junto a Stephen :))
sii, realmente me fascino! XD