10/23/2011

Ayr

9 MESES DESPUÉS
Escocia, Ayr...
Los meses habían pasado, ahora Metallica había regresado a los escenarios tratando de olvidar lo que habíamos pasado meses atrás. Por noches, pensamos en el futuro de Metallica: que hacer de nuestras vidas, si separarnos o seguir  pero, después de un tiempo, decidimos separarnos sólo por un tiempo para poder vivir lo que no pudimos.
Noche tras noche pienso en la bala que atravesó el corazón de Kirk y como lo tenía tendido en mis brazos, la última frase que salió de su boca...fueron grandes momentos de angustia y mi rencor hacía mis hermanos había crecido a cantidades enormes, jamás quisieron verme feliz y no entiendo las razones. Mis padres serían los únicos que me entenderían sobre todas las locuras que he hecho en estos 32 años, ahora.
Nuevamente dos días atrás, Lars me llamó para decirme que la gira iniciaría en la ciudad de Ayr, donde comenzaba esta historia que ahora estoy narrando.
Ya nos encontrabamos en un hotel lujoso en Ayr, apenas estaba el atardecer, había saludado a todos: Jason, Lars, Mel, James...hacía tiempo que nos lo veía y ellos estaban fascinados por ver mi barriga, en unos cuantos días nacería mi cachorro, la felicidad era inevitable...cada que el pequeño pateaba mi barriga, aquello me producía una alegría tremenda y añoraba porque ya lo tuviera en mis brazos.


-¡Oh Cali!-exclamó Mel-Es emocionante verte lo demasiado feliz, en unos días serás mamá-
-Lo sé, ya no puedo esperar tanto-sonreí
-Fue un milagro que Kirk no haya muerto en el momento en que Sebastian le dio el tiro-recordó James
-No quería alejarme de ella, no ahora-Kirk apareció rodeando mis hombros con su brazos
-¡Hombre! Tienes lo lobo en todo tu ser, aprendiste a ser uno de ellos y no moriste en el intento-criticó Jason
-Al igual que Lars, creo que los dos debimos, solamente, mezclar nuestras escencias: la humana y la sobrenatural para poder hacernos poderosos, Cali no tuvo que decirme eso...yo lo tuve que aprender por mi mismo-
-¡Vaya Kirk! No tenía idea de aquello-se sorprendió Lars-Yo quisiera preguntar ¿Qué fue de Drew?-
-McIntyre regreso a esta ciudad ahora vive como un humano y creo que ya tiene novia, definitivamente se olvidó de sus hermanos los lobos-dijo James
-¿La humana sabe que él no lo es?-pregunté
-No, llevan apenas unos cuantos meses, supongo que cuando lleven años se lo dirá-
-¿Dave Mustaine?-preguntó Mel 
-Mustaine también vive aquí, lo hizo por querer recompensar el tiempo perdido con su hijo, decidió vivir como un lobo manteniendo su escencia de Thit, él también se olvidó de sus hermanos y, ahora, esta de gira con los nuevos miembros humanos de Megadeth en E.U.A-respondió Jason
-Definitivamente, todos volvimos a nuestras rutinas diarias-miré a la ventana, apenas se estaba poniendo el sol-Tengo que ir a un lugar, esta será la última vez que esté en Escocia-
-¿No piensas volver algún día?-preguntó Kirk mirándome
-Mi vida ya esta contigo, volver aquí sería bloquear mi mente y recordar el desastre-
-Voy contigo-
-No-lo detuve-Iré sola, estaré bien...ustedes tienen que prepararse para el concierto-
-Pero Cali...-
-Kirk, estaremos bien...no te preocupes, estaré ahí antes de que el concierto comience-
-Voy contigo-dijo Mel
-Claro, anda vamonos ya-


Mel y yo salimos de la habitación del hotel, hacia mucho tiempo que no veía a Mel exactamente desde que Kirk se recuperó de la bala de plata. Caminamos por la banqueta y apreciamos la característica arquitectura escocesa, aquellos edificios con apariencia de castillos medievales.
Entonces llegamos a un vecindario residencial, las casas no habían cambiado en lo absoluto, seguían teniendo esa apariencia sencilla y de jamás haberse desgastado con el tiempo. Miles de recuerdos vinieron a mi mente, entre ellos, el precioso recuerdo de su cuerpo sobre el mío, su felicidad, sus abrazos, sus besos y, a la vez, me agradecía a mi misma por haberme vuelto alguien comprensiva con un vampiro.


-¿Qué hacemos por aquí?-preguntó Mel viendo a los pequeños que jugaban en la calle
-Iremos a una casa-
-¿Tiene algo de especial ese sitio?-
-Era la casa de Stephen-


La casa de Stephen.
Un lugar que fue mi hogar. Donde aprendí que la ignorancia era lo único que me separaba de los humanos. Un lugar donde aprendí que era realmente el amor. Estaba ansiosa por llegar a su casa.
Llegamos al fin, el frente estaba algo deteriorado...las hierbas estaban altas, las ventanas tenían los vidrios rotos y al parecer la puerta estaba forzada.
Mel y yo nos adentramos al lugar, cuidando de lo que nos fuera a salir, aunque en el aire solo se percibía el aroma de los niños y nada más. Al entrar a la casa, me di cuenta de que estaba polvoriento el suelo, las paredes grises por la suciedad que había estado irrumpiendo dentro pero dentro de mi mente las imagenes de este lugar limpio eran inevitables...después mi mirada se situó en el sillón donde Stephen me propuso matrimonio, aquel momento tan alegre que pasé y que jamás olvidaré por tanto que pase con mi amado Kirk.


-¿Aquí vivía Stephen?-preguntó Mel mirando a todos lados
-Claro, en su tiempo esta casa tuvo unos colores muy hermosos...Abel no pudo hacer mucho para proteger esta casa de los maleantes humanos-
-Quitando la suciedad, supongo que era algo hermoso-
-Stephen era un vampiro con gustos muy sofisticados, tenía el gusto de un humano y sabía controlarse ante el deseo de sangre humana-suspiré-El que me haya aceptado en su clase, fue extraño pero a la vez...genial, ¿Ahora entiendes mi amor a él?-


Y podía hablar de él lo que quedaba del día y toda la noche, tenía muy buenas experencias con él.
Después, lejos del sillón había una mancha de sangre en el suelo de madera, y en medio de esa mancha había un vaso de veladora, el fondo estaba negro y el vaso tenía los bordes puntiagudos, supongo que el timpo no lo soportó, aquella mancha estaba oscura pero era muy clara...ahí fue donde Stephen había muerto, donde me dijo que me amaba por última vez. Me acerqué hasta la mancha y, con cuidado, me puse de rodillas.


-¿Cali?-preguntó Mel detrás de mí
-Es la sangre de Stephen, aquí fue donde Julián y Reider lo asesinaron...-
-¿Lo viste?-
-Si-cerré los ojos-Después me soltaron, cegada por el odio intenté atacar a mi hermano pero él me disparó en el vientre, dándole una muerte "sin dolor" a mi cachorro-


Una brisa cálida entró por la puerta abierta y también por las ventanas rotas, haciendo que las cortinas desgarradas se ondearan levemente en el aire. Abrí los ojos, sabía que no estábamos solas por como esperaba.


-Si pudieses regresar el tiempo ¿Evitarias que Stephen y tu fueran amantes?-
-No-miré el vaso roto-Simplemente, haría que nos fueramos a Irlanda lo más rápido posible-
-Cali, Stephen esta aquí-
-¿Cómo dices...?-me sorprendí
-Puedo verlo, esta al otro lado de la mancha de su sangre...-
-¿Cómo es...?-
-Es hermoso, es idéntico a su gemelo...-
-No Mel-la interrumpí-Stephen era único-
-Sonrie mucho porque estás a punto de concluir con tu embarazo, dice que así es como deseó verte-Mel se puso a mi lado y se arrodilló también-Te extraña demasiado, él vio todo lo que hiciste por los vampiros, por Metallica...por vengar la muerte de su familia-
-Stephen...-miré hacía el frente


Para mi solamente estaba la nada pero para Mel, por ser una vampira tan joven y gentil estaba Stephen, creo que Mel tenía el poder de ver los espíritus y hablar con ellos. Con la ayuda de mi amiga me levanté cuidadosamente, la barriga estaba algo pesada y además debía de ser cuidadosa.


-Stephen esta a unos centímetros de ti, quiere que levantes la mirada y lo veas a los ojos-me indicó Mel


Recordaba a la perfección la estatura de Stephen, así que no sería problema recordar a que altura estaban sus ojos. Alcé la mirada y "vi a sus ojos", sentí la fuerza de su mirada clavarse en mis ojos, lo sentí como lo había hecho 32 años atrás ¡Oh Stephen! Quería llorar porque estaba con Stephen después de tantos años. Un escalofrío recorrió mi cuerpo pues algo helado, lo que parecían ser unos labios, se impregnaron en mi mejilla derecha. Despues sentí una mano acariciar mi barriga

 -Se siente muy feliz Cali, esta derramando lágrimas por verte así...-Mel parecía, también, llorar por lo que veía-Ahora esta tocando a tu cachorro ¡Vaya! Dice que será niño-
-¿Niño?-mis ojos comenzaron a humedecerse
-La cruz que una vez le perteneció a él será una forma de recordarlo pero que los verdaderos recuerdos van a permanecer en tu corazón y en tu alma, jamás lo olvides y ama a Kirk con todo tu corazón...los peligros siempre amenazaran al mundo y ninguno de nosotros, por el hecho de ser inmortales, esta excento de ellos-
-Mel...-desperté de mi transe-Stephen, entiende que siempre te amé, hasta el último día-
-Dice que también te ama pero que respeta tu relación con Kirk, no esta celoso ni mucho menos molesto, esta totalmente agradecido-
-¿Agradecido por que Kirk se enamoró de mí?-pregunté soltando una risita
-Bueno, un poco de eso...pero esta realmente esta agradecido porque no te dejó caer en ningún momento-Mel se puso a mi lado-Esta, también, feliz porque acabaste con Reider-
-Era mi deber, ese maldito me quito todo...-
-Pero te dio algo-
-¿Qué?-me desconcertó su frase
-Te dio el valor para jamás rendirte ante nada-Mel miró a donde estaba Stephen-Dice que es hora de marcharse, sólo quería agradecerte el que hayas vengado su muerte y el de su hijo, ahora ellos ya podrán descansar como es debido-
-Adiós Stephen Farrelly-sonreí


No lo vi, pero sentí que ahí estaba.
Estaba fascinada porque por última vez estuve con mi amado Stephen, ya nos habíamos dicho las últimas palabras, ya estabamos tranquilos y ahora podía seguir con mi vida. 
Ya era hora de irnos, ya estaba por oscurecer y debíamos de llegar al recinto donde Metallica daria su concierto.
Pero en ese preciso momento, cuando sentí que Stephen se había ido y que Mel me lo había recordado, sentí un fuerte dolor en el vientre lo que me obligó a retorcerme.


-¿Qué pasa?-preguntó Mel asustada
-Mi vientre...¡AAh! Ya va a nacer-
-¡¿Que?! Tenemos que decirle a...-
-No, no puedo esperar tanto...hay que ir al hospital, de rato les avisaremos...-
-Déjame ayudarte-


Mel me tomó del brazo y cuidadosamente me ayudó a salir y caminar del lugar, las contracciones eran dolorosas y cada vez me dolían un poco más, aún así seguía feliz porque mi pequeño ya estaría a punto de ver la luz...

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