[MEL]
1986. Buenos Aires, Hurlingham...
Una simple mortal más que se ocupa de la escuela y los deberes de la casa, por una vez en mi vida quisiera ser algo más que una humana y experimentar cosas nuevas. Era lo que todos los días pensaba cuando iba rumbo al colegio. Mi madre simplemente se despedía de mí antes de salir de la escuela y mi padre me deseaba que tuviera un buen día.
Algo normal.
Camino al colegio siempre tenía el presentimiento de que alguien me seguía pero al girarme para ver que pasaba, me daba cuenta de que sólo el viento y el sol eran mi compañía.
Había muchas cosas que eran extrañas pero que no decía por temor a que me catalogaran como una loca...
Mis padres me amaban mucho puesto que era la única, era su único amor y daban todo por mí pero cuando se trataba de conciertos las cosas cambiaban mucho.
-Por favor, le diré a Rizzo que vaya conmigo-imploré
-No lo sé hija, son metaleros y vaya que ese tipo de muchachos son bestias-dijo mi padre
-Por favor papá, es mi única oportunidad, deseo mucho ir desde que conocí a Iron Maiden-
-Lo pensaré todavia Melina, no hay de otra-dijo mi padre mientras seguía leyendo el periódico
-¡Ah Papá!-exclamé-Cuando de diversión se trata siempre haces lo imposible por quitarmela, creceré sin haberme divertido
-No veas las cosas así hija-mi padre se quitó el periódico y lo dobló-Mel, sabes como son esos conciertos, pueden lastimarte y creéme que es lo que menos deseo-
-Entonces, uno de ustedes vaya conmigo-me crucé de brazos
-No me gustan esos conciertos-renegó mi papá
-¿Mamá?-pregunté viéndola
-No lo sé Mel, creo que mejor deberías de...-
-¡Es el colmo!-me enojé-Saldré un rato-
Era el atardecer así que salí de la casa sin problema alguno, detesto el sol más porque me ciega completamente. Estaba muy enojada por la negación de la ida al concierto de iron Maiden, mis padres me han impedido ir a muchos lugares y aquello me molesta mucho, entonces llegué hasta un parque y me senté en una banca mientras mi vista perdida en el cemento que era la banqueta se quedaba fija...pensé en las palabras que usé para hablar con mis padres y que había dicho que creceré siendo infeliz. Muchas veces me he detenido a pensar sobre mi futuro ¿Por qué no me veía siendo una profesional? Simplemente no tenía ninguna visión sobre aquello, había oscuridad y eso era lo único que podía ver ¿Y si...? Puede ser pero me reservaba el derecho a saber en un futuro...
Un hombre se sentó a mi lado, ni siquiera le dirigí la mirada hasta que me tocó el hombro, instantáneamente me giré para verlo y después mis ojos se quedaron fijos en él, pues ese hombre era corpulento, tenía una piel blanca muy bonita, era pelirrojo y traía puestos unos lentes negros, su ropa era negra...al parecer no era la única que gustaba de este color.
-¿Tu eres Melina no?-preguntó con una sonrisa muy linda
-S-si...-estaba desconcertada-Señor ¿Cómo me conoce?-
-Soy amigo de tus padres, pero hace mucho que no los veo, la verdad es que solamente te vi cuando eras una pequeña y de ahí me fui a Europa...-
-Mis padres jamás me mencionaron sobre usted-estaba asustada
-Por favor, no me tengas miedo, jamás lastimaría a una niña tan bonita-se quitó los lentes-Me llamo Reider Farrelly-extendió su mano
-¿Reider?-pensé un momento-Jamás había escuchado su nombre
-Era de esperarse, la verdad es que te vi y me recordaste mucho a tu madre-
-Usted me sigue sorprendiendo, mis padres jamás me mencionaron su nombre-me levanté-Si me sigue seré capaz de gritar-
-Mel-se levantó-Nunca te librarás de mí, aún si llegas a ser como un chupa sangre-
Reider se marchó de ahí. La actitud de ese hombre me tenía algo horrorizada, el que supiera mi nombre y algo de mis padres me daba mal presentimiento y me hacía pensar dos cosas: Un secuestro o un asesinato.
Tragué saliba y me marché a paso rápido a mi casa, creo que le diría a mis padres sobre lo que me acaba de pasar y que por lo visto si era grave.
Cuando llegué a casa me di cuenta de que el mismo hombre estaba ahí, sentado en el sofá riendo con mis padres...entonces si era cierto, él conocía a mis padres. De ser así ¿Por qué todavia seguía dudando de Reider? Temía por mi familia y por mi vida.
-Mel ¡Que bueno que llegas! Te presentó a...-mi padre e acercó a él
-Se quien es, tuve el "placer" de hablar con él en el parque-dije sin dejar de ver los ojos azules de Reider
-Ah si, me topé con tu hija en el parque, la asusté un poco pero no pasó a mayores...-Reider se acercó a mí y me rodeo los hombros-No volverá a pasar, Mel y yo seremos amigos ¿Verdad?-
-Lo que digas...-susurré
Porque Reider me daba malos presentimientos, por un lado le tenía miedo y por otro lado me gustaba como se veía pero mi miedo a él ganaba. Mientras él sonreía pude ver que tenía un par de caninos superiores largos, se me hizo extraño y la idea que fuese un vampiro se adueño de mi mente. Pero era amigo de mis padres y por lo que veía, él los quería.
La mañana de un sábado lleno de tocadas había llegado, me levanté temprano para arreglar mi habitación y poder tener el resto de la mañana y la tarde libre, el sábado era el día perfecto para tocar guitarra sin problema. Mis padres acostumbraba a irse a pasear un rato los sábados por la mañana así que ese día estaba sola.
Pero, por extrañas razones, no me sentía del todo sola.
Y mis dudas se remontaban a la cocina, alguien estaba ahí...pero ¿Quién? Mis padres se fueron y sólo estábamos Jowi, mi gatito negro, y yo. Fui hasta la cocina y mi sorpresa fue ver en la mesa a Reider, estaba con las manos sobre la mesa, mirándome con sus ojos color cobre ¿Cobre? ¡Pero yo los vi azules ayer! Esto era extraño y, más que me hayan dejado sola con él...
-Buenos días Mel-me sonrió
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?-me asusté
-Tus padres me pidieron que me quedara a cuidarte-
-Eres un mentiroso-me enojé-¡Mis padres no accederían a que un tipo como tú me cuidara!-
-¿Por qué me odias? Yo no pienso hacerte daño, soy solo un humano-
-¿En serio?-dije sarcásticamente-Tus ojos eran azules ayer y hoy son color cobre ¿Qué eres?-
Reider se echó a reir a carcajadas, cosa que me asustó, pues su risa era macabra. Jowi le gruñó y hasta huyó de ahí, y sabía algo: Reider era un lobo con piel de oveja...eso era más que obvio.
-¡Vaya! Es el efecto de la luz tontita, ahora confía en mí que jamás te hare daño...es más-se levantó y de su bolsillo saco dos boletos-Dime pequeña ¿Sabes que es esto?-
-No tengo la menor idea señor Farrelly-me crucé de brazos enojada
-Son dos pases para ir a ver a Iron Maiden, lamentablemente un amigo me quedó mal y sería un desperdicio que uno de los pases se fuera a la basura ¿No crees?-
-¿Te gusta Maiden?-arqueé una ceja
-Claro ¿A vaso crees que soy un cualquiera? Mis gustos musicales van más ayá de las cadenas del rock-
-Entiendo-medité un poco-¿Cuál es el truco Reider?-
-No hay truco Mel-se acercó a mí y me entregó un boleto-Puedes ir conmigo o ir sola, no te preocupes por lo de tus padres, yo les diré que irás conmigo-me guiñó un ojo
-Gracias-suspiré
-No es nada-Reider pasó a mi lado
-¡Reider!-me giré para verlo y se detuvo-Iré contigo y...confio en tí, pero después de ese concierto quiero que me dejes en paz-le dije aún desconfiando
-Claro Mel-se giró para verme-Después del recital, dalo por seguro que te dejaré muy en paz-sonrió y sus colmillos ya no estaban
Reider se me hacía un tipo muy enigmático y me daba miedo pero a la vez sólo me decía: "Es solo un humano más, es un simple mortal que te acaba de invitar a ver Iron Maiden". Reider se fue a la sala y me dijo que de rato llegaban mis padres y, que si lo deseaba, podía quedarme en mi recamara...tocando la guitarra. Era extraño que Reider supiera mi talento a la guitarra y a la vez me quitaba malas idea, después de todo, mis padres debieron de haberle dicho que eso me apasionaba más que otra cosa.
El concierto era en una semana, es decir, el próximo sábado en la noche.
Durante esos días de espera comencé a sentir algo extraño, tenía sueños donde la oscuridad era lo único que mis ojos veían...pero no sentía miedo, simplemente tenía esos sueños. En clases, escribía diversas cartas que hablaban de lo que sentía por mis padres, por mis amigos, por la vida que llevaba...despedidas.
Cuando estaba en mi recamara, tocaba la guitarra con pasión, como si alguien fuera a arrebatarme esa pasión tan hermosa que había desarrollado y que tenía que disfrutarla lo más que pudiera.
Todo era tan extraño y no se porque veía las cosas de esa manera, no se porque todo parecía como la última vez.
Ya había llegado el tan esperado día del concierto, para ello me arreglé de negro usando una camisa con la imagen de Iron Maiden y me vi al espejo.
-Bueno Mel, hoy es la noche...hoy será una noche alocada, después de hoy, todo volverá a la normalidad-me dije para calmarme un poco
-¡Mel! Reider ya esta aquí-gritó mi madre
-¡Ya voy!-
Sobre mi cama tendida dejé mi brazalate preferido que tenía una piedra morada en forma de estrella, si algo me pasaba, deseaba que mis padres conservaran este recuerdo.
Después salí de mi recamara ya lista para irme, y ahí lo vi, recargado en la pared completamente de negro, viéndose como un hombre elegante sin deslices nisiquiera que fuese tachado como un demente. Tragué saliva y me acerqué a él.
-Te ves bien-
-Gracias, tu también te ves bien-sonrió Reider
-¿Y a que hora la traeras?-preguntó mi papá
-Bueno, el concierto se acaba a las 11, tenlo por seguro que la niña regresará a las 11:30 no más-
-Me parece perfecto-sonrió mi mamá
-Bueno, no se diga más, vamonos Mel-Reider salió primero
Me quedé pensando unos momentos mientras contemplaba cada rincón de esa habitación para después ver a mis padres y abrazarlos con fuerza mientras les decía: "Los amo, gracias por todo"
Después salí de la casa junto con Reider. El camino estaba oscuro y por donde ibamos no había nada de gente. Pero para donde ibamos, no era el camino al estadio donde sería el concierto...
-Reider¿A dónde vamos?-pregunté asustada
-Ah, perdón por no decirte pero vamos por unas cosas a mi departamento y justamente está por este camino-
-¿Qué se te olvidó?-pregunté
-Mi sweter Mel, no te preocupes, no pasara nada-
Seguimos caminando y mientras tanto Reider hablaba conmigo sobre como era Europa, aquello me pareció interesante y le presté atención pues verme sin interés podría ser un arma en mi contra. Después de todo ya me demostró que no era mala persona; después de un rato de caminar, Reider me indicó que había que pasar por ese callejón para poder llegar a su departamento. El callejón era oscuro y se escuchaban los chidillos de las ratas, me dio miedo y no había forma de que aquello desapareciera...lo pensé, mejor no quería ir al concierto y quería regresar a mi casa.
-¿Sabes? Mejor no quiero ir a ver a Maiden, quiero ir a casa-
-¿Cómo? Oh por favor, nadie te hará daño, estoy aquí-me sonrió
-No Reider, por favor, mejor llevame a casa-imploré
-Ay por favor, no pasará nada, si quieres sujeta mi mano-
-¡Qué no!-exclamé-Me quiero ir a casa-
-Anda vamos, no pasara nada-
Ciegamente confié en Reider sin saber que eso me costaría la vida...
En el momento en el que entré al callejón, un escalofrío se apoderó de mi cuerpo y mi corazón se aceleró descontroladamente...
-¡Me quiero ir!-grité asustada
Y cuando corrí para irme a donde sea que fuera seguro, Reider me tomó del brazo y me abrazó con fuerza. Estaba tan asustada que mi instinto me obligaba a forcejear para liberarme de él pero Reider era mucho más fuerte que yo...después me giró para que mi espalda chocara con su pecho y me volvió a abrazar...antes de que pudiera volver a gritar, sentí algo afilado clavarse en mi cuello y después una respiración, sin darme cuenta....Reider me había encajado los dientes en el cuello y se estaba tomándo mi sangre, me estaba matando...
Se estaba bebiendo mi sangre, me estaba matando...ahora ya veo porque tenía esas sensaciones de muerte ¡Reider era un vampiro y había hecho todo esto para matarme!
Después me soltó y caí al suelo sucio con algunos periódicos arrugados, sentía mi corazón palpitar muy despacio...en cualquier momento se detendría. No dejaba de ver a Reider, mientras él se limpiaba los hilos de mi sangre...
-¡Has sido una exquisita cena! Adiós niña tonta-
Desapareció frente a mis ojos.
Entonces ¿Este era mi fin? ¿Moriría sola? Alcé la mano al cielo oscuro como si quisiera alcanzar algo...comencé a llorar pues de haberme hechado atrás cuando Reider me pidió ir al concierto no estaría así.
Todo se comenzó a oscurecer y después, al final, todo oscureció.
Todo quedó en la nada.
No sabía que era de mí, si era un alma en pena que vagabundeaba por las calles de Hurlingham o que estaba en otro lugar...aún no veía la luz del cielo ni escuchabas su trompetas gloriosas; tampoco veía el fuego del infierno ni escuchaba los gritos de dolor...no veía absolutamente nada más que oscuridad.
Pensé en mis padres ¿Qué era de ellos? ¿Estarán preocupados? ¿Ya se habrán enterado? Lloré al preguntarme eso, había dejado a mis padres y eso me dolía tanto en el alma...
Pero luego algo pasó...por arte de mágia, vi una luz a lo lejos...algo que me indicaba la salida o la entrada, no me importaba que era, lo único que sabía era que quería salir de la oscuridad. Abrí los ojos, estaba sobre una cama, por una extraña razón me sentía diferente, miré a todos lados pero sólo veía una habitación lujosa de hotel ¿Cómo había llegado ahí si yo estaba muerta? Supongo que era parte del proceso...
Me levanté de la cama para ir hasta un espejo, aún conservaba mi ropa del concierto pero había algo diferente en mí; mi piel era pálida al abrir un poco la boca vi que tenía colmillos...me quedé sorprendida. Después en el aire había un olor a comida muy delicioso, como si quisiera provarlo...las ansias recorían mi cuerpo. La puerta de la habitación se abrió y por ahí entró un joven de cabello largo medio ondulado color castaño clarísimo, de ojos azules, vistiendo como cualquier persona...tenía unas facciones de persona amable pero si ya me pasó con Reider, lo más raro es que ese joven tenía un extraño olor, un olor que yo también poseía. Mis ojos se posaron en los suyos, hipnotizandome...
-Hola, me alegra que ya hayas reaccionado-sonrió
-¿Quién eres? ¡¿Qué quieres?!-exclamé asustada y arinconada
-Tranquila, me llamo Jason Newsted y yo te reviví...-se quedó cerca de la puerta-Un vampiro te mordió y yo te encontré, te reviví-
-¡No! Es mentira, soy un alma en pena-
-No pequeña, eres una vampira-me sonrió
-¿Soy como...?-ni siquiera podía articular el nombre
-¿Cómo el que te mordió? Si, eres una vampiresa recién nacida....-se acercó lentamente-No te preocupes Mel, yo cuidaré de ti eternamente-
-¿Cómo sabes mi nombre? ¡¿También ibas a hacerme lo mismo que Reider?!-
-¿Reider? Entonces él es tu creador...-pensó unos momentos-No, claro que no, no te pediré tu confianza ahora pero desearía que te quedaras conmigo, yo cuidaré de ti-Jason se recargó en la puerta-Verás pequeña, todos los vampiros tenemos el poder de escuchar a grandes distancias-
-No entiendo, ¿Cómo...?-
-Sé que tienes muchas dudas y, creéme Mel, prometo responderlas mientras pasan los días-
-Mis padres...susurré
-Mel, llevas una semana "muerta" tus padres se mudaron lejos de Hurlingham...no soportaron que su única hija aya muerto-dijo tristemente Jason
-¿Cómo sabes eso?-
Jason me mostró un recorte de un periódico donde aparecía yo tirada en ese callejón completamente desangrentada con la ropa para ir al concieto...entonces todo había pasado. Estaba muerta para el mundo pero para Jason y para mí no. Dejé caer el periódico, pues aquella idea me era escalofriante. Entonces mis ojos buscaron a Jason y me dediqué a contemplarlo, era muy hermoso...
-Ven-Jason me abrazó-El que te mordió simplemente se alimentó de ti, pronto lo encontrarás y podrás vengarte de él...yo cuidaré de ti Mel, seré tu ángel guardían, tu hermano mayor, tu maestro, tu padre...-
-¡Jason!-
Lo abracé con fuerza mientras lloraba desconsolada.
Desde ese momento entendí que había dejado de ser Melina Acuña para ser ahora Mel Newsted, la vida de Jason Newsted.
[DE VUELTA A LA REALIDAD]
Abrí los ojos, aún estaba en la habitación de mi antigua casa y David tomaba mi mano. Miré a Lars y se soltó de David completamente horrorizado.
El vampiro abrio los ojos y estos brillaron con intensidad, había concluído la visión.
-¿Reider es mi creador?-dije con un hilo de voz a punto de llorar
-Si, él fue quien te trajo al mundo oscuro-dijo David
-¿Jason tiene el poder de revivir?-preguntó Lars
-Claro, pero jamás usó su don hasta que vio a Mel en ese callejón...Jason probó el verdadero amor-dijo David
-¿Por qué jamás me lo dijo?-
-No lo sé Mel, yo sólo te hice regresar en el pasado...ve con tu hermano y cuestionalo-David miró su reloj-Tengo que irme, estamos en la tarde, espero pueda volver a verlos pronto al igual que Dave Mustaine, adiós muchachos-
David desapareció delante de nuestros ojos. Se marchó tan pronto.
Me quedé pensando en todas las visiones, las sensaciones, en lo que vi por última vez...pero aún así mi camino esta reconstruido al lado de Lars y mis amigos.
Lars me tomó la mano y ambos salimos de ahí, extrañamente dimos al callejón, donde encontramos a Ellefson...al estar ahí en el lugar de mi muerte comencé a derramar lágrimas ¡Me dolía el hecho de saber que había muerto sola y que, ciegamente, confié en el maldito asesino de Stephen!
Entonces nos alejamos de ahí aún mientras mis pensamientos estaban clavados en esas terribles imagenes. Lars no dejó de consolarme pues sabía que eso me había afectado demasiado.
Llegamos hasta la habitación donde nos quedabamos y frente a Jason pasé sin decirle nada, hasta que llegué a mi habitación donde me tiré en la cama y seguí llorando ¡Odié tanto a Reider! Porque le creí sabiendo que eso no estaba bien. Por eso los humanos no sobrevivimos tanto, porque confiamos en desconocidos que después acaban con toda ilución de nosotros.
-¿Mel?-era Jason
-¡Jason!-me levanté corriendo y lo abracé
-¿Qué pasó hermana?-preguntó asustado
-¡Oh Jason! No debí de haber ido, no...-gimoteé
-¿Qué pasa Mel?-me tomó de los brazos para verlo-¿Quien fue el imbécil que se atrevió a hacerte algo?-
-No Jass, yo fui la culpable...fui hasta un callejón, el callejón donde fallecí...tuve regresiones ¡Lo sé todo!-exclamé y seguí llorando
-¿Todo?-Jason se sorprendió más
-¡Se que Reider me mató, se que morí, se que tu me salvaste!-
-Mel...perdón no...-Jason comenzó a llorar también-No quería decirte, no... ¡No quería que sufrieras! ¡Perdóname!-
-¡Me quitó todo!-volví a tirarme a la cama
-Mel, Mel, Mel-Jason se acercó hasta mí y se arrodilló del lado de la cama donde estaba mi rostro-Perdóname por favor-siguió llorando-Si jamás te dije fue porque no quería preocuparte, porque no quería angustiarte...porque cuando tus ojos vieron los míos te amé demasiado como mi hermana y juré que si alguien se atrevía a lastimarte sería capaz de matar a sangre fría, tú eres todo para mí...-
-Jason...-
-No importa que ames con pasión a Lars, eres mi hermana y te amo como se aman los hermanos, siempre estaré ahí...-
-Hermano-me limpié la cara y me senté en el borde de la cama-Gracias por todo Jason-sonreí un poco
-Al contrario, gracias por haberme permitido ser tu familia-
Nos abrazamos con fuerza mientras seguíamos llorando.
Al fin la verdad se reveló y era hora de prepararnos para terminar definitivamente con Reider...
1986. Buenos Aires, Hurlingham...
Una simple mortal más que se ocupa de la escuela y los deberes de la casa, por una vez en mi vida quisiera ser algo más que una humana y experimentar cosas nuevas. Era lo que todos los días pensaba cuando iba rumbo al colegio. Mi madre simplemente se despedía de mí antes de salir de la escuela y mi padre me deseaba que tuviera un buen día.
Algo normal.
Camino al colegio siempre tenía el presentimiento de que alguien me seguía pero al girarme para ver que pasaba, me daba cuenta de que sólo el viento y el sol eran mi compañía.
Había muchas cosas que eran extrañas pero que no decía por temor a que me catalogaran como una loca...
Mis padres me amaban mucho puesto que era la única, era su único amor y daban todo por mí pero cuando se trataba de conciertos las cosas cambiaban mucho.
-Por favor, le diré a Rizzo que vaya conmigo-imploré
-No lo sé hija, son metaleros y vaya que ese tipo de muchachos son bestias-dijo mi padre
-Por favor papá, es mi única oportunidad, deseo mucho ir desde que conocí a Iron Maiden-
-Lo pensaré todavia Melina, no hay de otra-dijo mi padre mientras seguía leyendo el periódico
-¡Ah Papá!-exclamé-Cuando de diversión se trata siempre haces lo imposible por quitarmela, creceré sin haberme divertido
-No veas las cosas así hija-mi padre se quitó el periódico y lo dobló-Mel, sabes como son esos conciertos, pueden lastimarte y creéme que es lo que menos deseo-
-Entonces, uno de ustedes vaya conmigo-me crucé de brazos
-No me gustan esos conciertos-renegó mi papá
-¿Mamá?-pregunté viéndola
-No lo sé Mel, creo que mejor deberías de...-
-¡Es el colmo!-me enojé-Saldré un rato-
Era el atardecer así que salí de la casa sin problema alguno, detesto el sol más porque me ciega completamente. Estaba muy enojada por la negación de la ida al concierto de iron Maiden, mis padres me han impedido ir a muchos lugares y aquello me molesta mucho, entonces llegué hasta un parque y me senté en una banca mientras mi vista perdida en el cemento que era la banqueta se quedaba fija...pensé en las palabras que usé para hablar con mis padres y que había dicho que creceré siendo infeliz. Muchas veces me he detenido a pensar sobre mi futuro ¿Por qué no me veía siendo una profesional? Simplemente no tenía ninguna visión sobre aquello, había oscuridad y eso era lo único que podía ver ¿Y si...? Puede ser pero me reservaba el derecho a saber en un futuro...
Un hombre se sentó a mi lado, ni siquiera le dirigí la mirada hasta que me tocó el hombro, instantáneamente me giré para verlo y después mis ojos se quedaron fijos en él, pues ese hombre era corpulento, tenía una piel blanca muy bonita, era pelirrojo y traía puestos unos lentes negros, su ropa era negra...al parecer no era la única que gustaba de este color.
-¿Tu eres Melina no?-preguntó con una sonrisa muy linda
-S-si...-estaba desconcertada-Señor ¿Cómo me conoce?-
-Soy amigo de tus padres, pero hace mucho que no los veo, la verdad es que solamente te vi cuando eras una pequeña y de ahí me fui a Europa...-
-Mis padres jamás me mencionaron sobre usted-estaba asustada
-Por favor, no me tengas miedo, jamás lastimaría a una niña tan bonita-se quitó los lentes-Me llamo Reider Farrelly-extendió su mano
-¿Reider?-pensé un momento-Jamás había escuchado su nombre
-Era de esperarse, la verdad es que te vi y me recordaste mucho a tu madre-
-Usted me sigue sorprendiendo, mis padres jamás me mencionaron su nombre-me levanté-Si me sigue seré capaz de gritar-
-Mel-se levantó-Nunca te librarás de mí, aún si llegas a ser como un chupa sangre-
Reider se marchó de ahí. La actitud de ese hombre me tenía algo horrorizada, el que supiera mi nombre y algo de mis padres me daba mal presentimiento y me hacía pensar dos cosas: Un secuestro o un asesinato.
Tragué saliba y me marché a paso rápido a mi casa, creo que le diría a mis padres sobre lo que me acaba de pasar y que por lo visto si era grave.
Cuando llegué a casa me di cuenta de que el mismo hombre estaba ahí, sentado en el sofá riendo con mis padres...entonces si era cierto, él conocía a mis padres. De ser así ¿Por qué todavia seguía dudando de Reider? Temía por mi familia y por mi vida.
-Mel ¡Que bueno que llegas! Te presentó a...-mi padre e acercó a él
-Se quien es, tuve el "placer" de hablar con él en el parque-dije sin dejar de ver los ojos azules de Reider
-Ah si, me topé con tu hija en el parque, la asusté un poco pero no pasó a mayores...-Reider se acercó a mí y me rodeo los hombros-No volverá a pasar, Mel y yo seremos amigos ¿Verdad?-
-Lo que digas...-susurré
Porque Reider me daba malos presentimientos, por un lado le tenía miedo y por otro lado me gustaba como se veía pero mi miedo a él ganaba. Mientras él sonreía pude ver que tenía un par de caninos superiores largos, se me hizo extraño y la idea que fuese un vampiro se adueño de mi mente. Pero era amigo de mis padres y por lo que veía, él los quería.
La mañana de un sábado lleno de tocadas había llegado, me levanté temprano para arreglar mi habitación y poder tener el resto de la mañana y la tarde libre, el sábado era el día perfecto para tocar guitarra sin problema. Mis padres acostumbraba a irse a pasear un rato los sábados por la mañana así que ese día estaba sola.
Pero, por extrañas razones, no me sentía del todo sola.
Y mis dudas se remontaban a la cocina, alguien estaba ahí...pero ¿Quién? Mis padres se fueron y sólo estábamos Jowi, mi gatito negro, y yo. Fui hasta la cocina y mi sorpresa fue ver en la mesa a Reider, estaba con las manos sobre la mesa, mirándome con sus ojos color cobre ¿Cobre? ¡Pero yo los vi azules ayer! Esto era extraño y, más que me hayan dejado sola con él...
-Buenos días Mel-me sonrió
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?-me asusté
-Tus padres me pidieron que me quedara a cuidarte-
-Eres un mentiroso-me enojé-¡Mis padres no accederían a que un tipo como tú me cuidara!-
-¿Por qué me odias? Yo no pienso hacerte daño, soy solo un humano-
-¿En serio?-dije sarcásticamente-Tus ojos eran azules ayer y hoy son color cobre ¿Qué eres?-
Reider se echó a reir a carcajadas, cosa que me asustó, pues su risa era macabra. Jowi le gruñó y hasta huyó de ahí, y sabía algo: Reider era un lobo con piel de oveja...eso era más que obvio.
-¡Vaya! Es el efecto de la luz tontita, ahora confía en mí que jamás te hare daño...es más-se levantó y de su bolsillo saco dos boletos-Dime pequeña ¿Sabes que es esto?-
-No tengo la menor idea señor Farrelly-me crucé de brazos enojada
-Son dos pases para ir a ver a Iron Maiden, lamentablemente un amigo me quedó mal y sería un desperdicio que uno de los pases se fuera a la basura ¿No crees?-
-¿Te gusta Maiden?-arqueé una ceja
-Claro ¿A vaso crees que soy un cualquiera? Mis gustos musicales van más ayá de las cadenas del rock-
-Entiendo-medité un poco-¿Cuál es el truco Reider?-
-No hay truco Mel-se acercó a mí y me entregó un boleto-Puedes ir conmigo o ir sola, no te preocupes por lo de tus padres, yo les diré que irás conmigo-me guiñó un ojo
-Gracias-suspiré
-No es nada-Reider pasó a mi lado
-¡Reider!-me giré para verlo y se detuvo-Iré contigo y...confio en tí, pero después de ese concierto quiero que me dejes en paz-le dije aún desconfiando
-Claro Mel-se giró para verme-Después del recital, dalo por seguro que te dejaré muy en paz-sonrió y sus colmillos ya no estaban
Reider se me hacía un tipo muy enigmático y me daba miedo pero a la vez sólo me decía: "Es solo un humano más, es un simple mortal que te acaba de invitar a ver Iron Maiden". Reider se fue a la sala y me dijo que de rato llegaban mis padres y, que si lo deseaba, podía quedarme en mi recamara...tocando la guitarra. Era extraño que Reider supiera mi talento a la guitarra y a la vez me quitaba malas idea, después de todo, mis padres debieron de haberle dicho que eso me apasionaba más que otra cosa.
El concierto era en una semana, es decir, el próximo sábado en la noche.
Durante esos días de espera comencé a sentir algo extraño, tenía sueños donde la oscuridad era lo único que mis ojos veían...pero no sentía miedo, simplemente tenía esos sueños. En clases, escribía diversas cartas que hablaban de lo que sentía por mis padres, por mis amigos, por la vida que llevaba...despedidas.
Cuando estaba en mi recamara, tocaba la guitarra con pasión, como si alguien fuera a arrebatarme esa pasión tan hermosa que había desarrollado y que tenía que disfrutarla lo más que pudiera.
Todo era tan extraño y no se porque veía las cosas de esa manera, no se porque todo parecía como la última vez.
Ya había llegado el tan esperado día del concierto, para ello me arreglé de negro usando una camisa con la imagen de Iron Maiden y me vi al espejo.
-Bueno Mel, hoy es la noche...hoy será una noche alocada, después de hoy, todo volverá a la normalidad-me dije para calmarme un poco
-¡Mel! Reider ya esta aquí-gritó mi madre
-¡Ya voy!-
Sobre mi cama tendida dejé mi brazalate preferido que tenía una piedra morada en forma de estrella, si algo me pasaba, deseaba que mis padres conservaran este recuerdo.
Después salí de mi recamara ya lista para irme, y ahí lo vi, recargado en la pared completamente de negro, viéndose como un hombre elegante sin deslices nisiquiera que fuese tachado como un demente. Tragué saliva y me acerqué a él.
-Te ves bien-
-Gracias, tu también te ves bien-sonrió Reider
-¿Y a que hora la traeras?-preguntó mi papá
-Bueno, el concierto se acaba a las 11, tenlo por seguro que la niña regresará a las 11:30 no más-
-Me parece perfecto-sonrió mi mamá
-Bueno, no se diga más, vamonos Mel-Reider salió primero
Me quedé pensando unos momentos mientras contemplaba cada rincón de esa habitación para después ver a mis padres y abrazarlos con fuerza mientras les decía: "Los amo, gracias por todo"
Después salí de la casa junto con Reider. El camino estaba oscuro y por donde ibamos no había nada de gente. Pero para donde ibamos, no era el camino al estadio donde sería el concierto...
-Reider¿A dónde vamos?-pregunté asustada
-Ah, perdón por no decirte pero vamos por unas cosas a mi departamento y justamente está por este camino-
-¿Qué se te olvidó?-pregunté
-Mi sweter Mel, no te preocupes, no pasara nada-
Seguimos caminando y mientras tanto Reider hablaba conmigo sobre como era Europa, aquello me pareció interesante y le presté atención pues verme sin interés podría ser un arma en mi contra. Después de todo ya me demostró que no era mala persona; después de un rato de caminar, Reider me indicó que había que pasar por ese callejón para poder llegar a su departamento. El callejón era oscuro y se escuchaban los chidillos de las ratas, me dio miedo y no había forma de que aquello desapareciera...lo pensé, mejor no quería ir al concierto y quería regresar a mi casa.
-¿Sabes? Mejor no quiero ir a ver a Maiden, quiero ir a casa-
-¿Cómo? Oh por favor, nadie te hará daño, estoy aquí-me sonrió
-No Reider, por favor, mejor llevame a casa-imploré
-Ay por favor, no pasará nada, si quieres sujeta mi mano-
-¡Qué no!-exclamé-Me quiero ir a casa-
-Anda vamos, no pasara nada-
Ciegamente confié en Reider sin saber que eso me costaría la vida...
En el momento en el que entré al callejón, un escalofrío se apoderó de mi cuerpo y mi corazón se aceleró descontroladamente...
-¡Me quiero ir!-grité asustada
Y cuando corrí para irme a donde sea que fuera seguro, Reider me tomó del brazo y me abrazó con fuerza. Estaba tan asustada que mi instinto me obligaba a forcejear para liberarme de él pero Reider era mucho más fuerte que yo...después me giró para que mi espalda chocara con su pecho y me volvió a abrazar...antes de que pudiera volver a gritar, sentí algo afilado clavarse en mi cuello y después una respiración, sin darme cuenta....Reider me había encajado los dientes en el cuello y se estaba tomándo mi sangre, me estaba matando...
Se estaba bebiendo mi sangre, me estaba matando...ahora ya veo porque tenía esas sensaciones de muerte ¡Reider era un vampiro y había hecho todo esto para matarme!
Después me soltó y caí al suelo sucio con algunos periódicos arrugados, sentía mi corazón palpitar muy despacio...en cualquier momento se detendría. No dejaba de ver a Reider, mientras él se limpiaba los hilos de mi sangre...
-¡Has sido una exquisita cena! Adiós niña tonta-
Desapareció frente a mis ojos.
Entonces ¿Este era mi fin? ¿Moriría sola? Alcé la mano al cielo oscuro como si quisiera alcanzar algo...comencé a llorar pues de haberme hechado atrás cuando Reider me pidió ir al concierto no estaría así.
Todo se comenzó a oscurecer y después, al final, todo oscureció.
Todo quedó en la nada.
No sabía que era de mí, si era un alma en pena que vagabundeaba por las calles de Hurlingham o que estaba en otro lugar...aún no veía la luz del cielo ni escuchabas su trompetas gloriosas; tampoco veía el fuego del infierno ni escuchaba los gritos de dolor...no veía absolutamente nada más que oscuridad.
Pensé en mis padres ¿Qué era de ellos? ¿Estarán preocupados? ¿Ya se habrán enterado? Lloré al preguntarme eso, había dejado a mis padres y eso me dolía tanto en el alma...
Pero luego algo pasó...por arte de mágia, vi una luz a lo lejos...algo que me indicaba la salida o la entrada, no me importaba que era, lo único que sabía era que quería salir de la oscuridad. Abrí los ojos, estaba sobre una cama, por una extraña razón me sentía diferente, miré a todos lados pero sólo veía una habitación lujosa de hotel ¿Cómo había llegado ahí si yo estaba muerta? Supongo que era parte del proceso...
Me levanté de la cama para ir hasta un espejo, aún conservaba mi ropa del concierto pero había algo diferente en mí; mi piel era pálida al abrir un poco la boca vi que tenía colmillos...me quedé sorprendida. Después en el aire había un olor a comida muy delicioso, como si quisiera provarlo...las ansias recorían mi cuerpo. La puerta de la habitación se abrió y por ahí entró un joven de cabello largo medio ondulado color castaño clarísimo, de ojos azules, vistiendo como cualquier persona...tenía unas facciones de persona amable pero si ya me pasó con Reider, lo más raro es que ese joven tenía un extraño olor, un olor que yo también poseía. Mis ojos se posaron en los suyos, hipnotizandome...
-Hola, me alegra que ya hayas reaccionado-sonrió
-¿Quién eres? ¡¿Qué quieres?!-exclamé asustada y arinconada
-Tranquila, me llamo Jason Newsted y yo te reviví...-se quedó cerca de la puerta-Un vampiro te mordió y yo te encontré, te reviví-
-¡No! Es mentira, soy un alma en pena-
-No pequeña, eres una vampira-me sonrió
-¿Soy como...?-ni siquiera podía articular el nombre
-¿Cómo el que te mordió? Si, eres una vampiresa recién nacida....-se acercó lentamente-No te preocupes Mel, yo cuidaré de ti eternamente-
-¿Cómo sabes mi nombre? ¡¿También ibas a hacerme lo mismo que Reider?!-
-¿Reider? Entonces él es tu creador...-pensó unos momentos-No, claro que no, no te pediré tu confianza ahora pero desearía que te quedaras conmigo, yo cuidaré de ti-Jason se recargó en la puerta-Verás pequeña, todos los vampiros tenemos el poder de escuchar a grandes distancias-
-No entiendo, ¿Cómo...?-
-Sé que tienes muchas dudas y, creéme Mel, prometo responderlas mientras pasan los días-
-Mis padres...susurré
-Mel, llevas una semana "muerta" tus padres se mudaron lejos de Hurlingham...no soportaron que su única hija aya muerto-dijo tristemente Jason
-¿Cómo sabes eso?-
Jason me mostró un recorte de un periódico donde aparecía yo tirada en ese callejón completamente desangrentada con la ropa para ir al concieto...entonces todo había pasado. Estaba muerta para el mundo pero para Jason y para mí no. Dejé caer el periódico, pues aquella idea me era escalofriante. Entonces mis ojos buscaron a Jason y me dediqué a contemplarlo, era muy hermoso...
-Ven-Jason me abrazó-El que te mordió simplemente se alimentó de ti, pronto lo encontrarás y podrás vengarte de él...yo cuidaré de ti Mel, seré tu ángel guardían, tu hermano mayor, tu maestro, tu padre...-
-¡Jason!-
Lo abracé con fuerza mientras lloraba desconsolada.
Desde ese momento entendí que había dejado de ser Melina Acuña para ser ahora Mel Newsted, la vida de Jason Newsted.
[DE VUELTA A LA REALIDAD]
Abrí los ojos, aún estaba en la habitación de mi antigua casa y David tomaba mi mano. Miré a Lars y se soltó de David completamente horrorizado.
El vampiro abrio los ojos y estos brillaron con intensidad, había concluído la visión.
-¿Reider es mi creador?-dije con un hilo de voz a punto de llorar
-Si, él fue quien te trajo al mundo oscuro-dijo David
-¿Jason tiene el poder de revivir?-preguntó Lars
-Claro, pero jamás usó su don hasta que vio a Mel en ese callejón...Jason probó el verdadero amor-dijo David
-¿Por qué jamás me lo dijo?-
-No lo sé Mel, yo sólo te hice regresar en el pasado...ve con tu hermano y cuestionalo-David miró su reloj-Tengo que irme, estamos en la tarde, espero pueda volver a verlos pronto al igual que Dave Mustaine, adiós muchachos-
David desapareció delante de nuestros ojos. Se marchó tan pronto.
Me quedé pensando en todas las visiones, las sensaciones, en lo que vi por última vez...pero aún así mi camino esta reconstruido al lado de Lars y mis amigos.
Lars me tomó la mano y ambos salimos de ahí, extrañamente dimos al callejón, donde encontramos a Ellefson...al estar ahí en el lugar de mi muerte comencé a derramar lágrimas ¡Me dolía el hecho de saber que había muerto sola y que, ciegamente, confié en el maldito asesino de Stephen!
Entonces nos alejamos de ahí aún mientras mis pensamientos estaban clavados en esas terribles imagenes. Lars no dejó de consolarme pues sabía que eso me había afectado demasiado.
Llegamos hasta la habitación donde nos quedabamos y frente a Jason pasé sin decirle nada, hasta que llegué a mi habitación donde me tiré en la cama y seguí llorando ¡Odié tanto a Reider! Porque le creí sabiendo que eso no estaba bien. Por eso los humanos no sobrevivimos tanto, porque confiamos en desconocidos que después acaban con toda ilución de nosotros.
-¿Mel?-era Jason
-¡Jason!-me levanté corriendo y lo abracé
-¿Qué pasó hermana?-preguntó asustado
-¡Oh Jason! No debí de haber ido, no...-gimoteé
-¿Qué pasa Mel?-me tomó de los brazos para verlo-¿Quien fue el imbécil que se atrevió a hacerte algo?-
-No Jass, yo fui la culpable...fui hasta un callejón, el callejón donde fallecí...tuve regresiones ¡Lo sé todo!-exclamé y seguí llorando
-¿Todo?-Jason se sorprendió más
-¡Se que Reider me mató, se que morí, se que tu me salvaste!-
-Mel...perdón no...-Jason comenzó a llorar también-No quería decirte, no... ¡No quería que sufrieras! ¡Perdóname!-
-¡Me quitó todo!-volví a tirarme a la cama
-Mel, Mel, Mel-Jason se acercó hasta mí y se arrodilló del lado de la cama donde estaba mi rostro-Perdóname por favor-siguió llorando-Si jamás te dije fue porque no quería preocuparte, porque no quería angustiarte...porque cuando tus ojos vieron los míos te amé demasiado como mi hermana y juré que si alguien se atrevía a lastimarte sería capaz de matar a sangre fría, tú eres todo para mí...-
-Jason...-
-No importa que ames con pasión a Lars, eres mi hermana y te amo como se aman los hermanos, siempre estaré ahí...-
-Hermano-me limpié la cara y me senté en el borde de la cama-Gracias por todo Jason-sonreí un poco
-Al contrario, gracias por haberme permitido ser tu familia-
Nos abrazamos con fuerza mientras seguíamos llorando.
Al fin la verdad se reveló y era hora de prepararnos para terminar definitivamente con Reider...


No hay comentarios:
Publicar un comentario