3/10/2012

Devil Gene [1ra Parte]

El sonido del despertador hizo que abriera de golpe los ojos y, que por desgracia, el sol me diera directamente a la cara, me cubrí con el brazo y me llevé las sábanas hasta la cabeza, el sólo hecho de pensar que en un rato estaría en el colegio era algo lleno de desgracia. Pues no tenía ánimos de ir.
Un día más. Me levanté de la cama, me duché y me puse el uniforme...estar en esta ciudad era algo aburrido salvo sus excepciones que eran algunos amigos pero de ahí, añoraba mucho mi adorada Mánchester. Un cambio tan repentino para venir a vivir con mi hermano Steve Fox, no era lo mío esta ciudad pero mis hermanos lobos ya no podían seguir cuidando de mí...
Steve Fox no era mi hermano de sangre pero desde que nací, según el lobo mayor de mi clan, Steve se hizo cargo de mí, siendo un humano, viendo por mí y se encargó de darme todo el amor que nadie más pudo darme por ser diferente a los demás; y cuando digo diferente es a la bestia que oculto en mi interior pero que sólo aparece cuando es necesario. Pues bien, desde que me mudé a Seúl, Corea con Steve, todo ha ido tan normal que no ha sido necesario sacar a mi lobo interior.
Fui hasta la cocina y ahí encontré a mi hermano cocinando, me encantaba verlo...su cabello rubio echado hacía atrás, le daba ese buen ver, tenía una musculatura tremenda y es que en Mánchester él era boxeador, mientras que sus ojos azules me mostraban la felicidad de volver a tenerme ahí. Steve me sirvió el desayuno y yo le agradecí.
SteveFox
-Anoche llamó Rossette, dice que estará aquí en una semana-
-¿En serio?-me sorprendí-Pero, amm...él dijo que sólo vendría si algo no estaba bien y todo esta bien-
-Claro, es sólo que te extraña...Rossette pretendía algo contigo-rió Steve
-Tu mismo lo has dicho, pretendía...además...-suspiré-Rossette es muy apuesto, él encontrará algo mejor que yo-
-No lo se Cali, deberías de aprovechar esa oportunidad que te ofrece Rossette...-
-Rossette es un lobo posesivo, yo soy un ser libre...no puedes amarrarme-
-Te entiendo hermana, no ha habido hombre que logre ponerte una correa-río
-Steve, eres un tonto-reí
-Oye tranquila, sabes que me encanta bromear así-tomó algo de su jugo-Hablando de otras cosas, he notado tu esfuerzo en el colegio y sé que vendrá Iron Maiden, así que he decidido llevarte-
-¿Es en serio?-dibujé una sonrisa en mi rostro
-Claro pequeña, hoy en la tarde iré por los boletos-
-¡Oh Steve!-me levanté y lo abracé-Eres el mejor hermano que he tenido-
-Bueno, es tarde...perderás las clases si no te apuras-
-De eso no te preocupes, puede que un motociclista quiera llevarme-
-Ese muchacho, se ve que le gustas-
-Lastima que es peligroso si él...-tomé la mochila-Oh Dios, créeme que a veces detesto ser lo que soy-
-Cali, ser lo que eres te hace especial...él lo entenderá-
-Adiós Steve-

Entonces salí corriendo de la casa, pues ya era tarde. Antes de salir de casa pensé en Rossette...
Rossette es el lobo joven del clan, al tipo al cual todas las chicas desean pero que se ha fijado sólo en una, de cabello rizado y negro, con unos ojos verdes tan hermosos...Ross no era para mí. En mi cabeza cientos de ideas relacionadas a un romance no se hicieron esperar ¿Cómo alguien como yo se enamoraría de un humano? Tristemente, eso eran todos los que me rodeaban, tal vez en otros países, aparte de Inglaterra, habría más de mi especie pero por ahora era un ser único aquí en Corea. Ya me faltaban sólo unas cuantas calles para llegar al colegio y por suerte, había corrido tan rápido que faltaban 20 minutos para que sonara el timbre. Y en ese momento el rugido de un motor me hizo darme cuenta que ya me había encontrado. 1 metro ochenta y tres casi, musculoso, ojos color miel y un cabello rojo echado para atrás por un par de googles...su nombre Hwoarang.
Hwoarang
-Hola inglesita-me saludo con cortesía
-Hwo-le guiñé un ojo
-¿Te llevo?-
-No seas ridículo, estoy a punto de llegar-
-Oh vamos, me dejas en vergüenza-rió
-Vergüenza debería de darte al hablar conmigo por horas al teléfono y no dejarme dormir-
-Ey, necesitaba saber algo-
-¿Cómo es Mánchester? Hwoarang, consiguete excusas buenas...se te están acabando-reí
-Bueno-pensó unos momentos-¿Te gustaría ir a comer conmigo después del colegio?-
-¿Ah si? ¿Y quien pagará?-
-Claro que yo-detuvo la motocicleta y también me detuve
-Mi hermano se enojará-
-Por favor, prometo regresarte antes de las 5 pm-
-Después de las 6 y me ayudas con mi tarea-
-Antes de las 6 y me voy a mi casa-
-Entonces no hay trato-sonreí y caminé más
-Después de las 6 y me voy hasta las 11-
-¡Ay! Hwoarang, eres tan malo conmigo-
-Anda por favor, te ayudaré en lo que pueda-
-De acuerdo, aunque dudo que hagas mucho-miré a las puertas del colegio-Tengo que irme, te espero en la salida-me acerqué y le di un beso en la mejilla-
-Esperaré ansioso-me besó en la frente

Nos despedimos y el aceleró más en la motocicleta, hasta que lo vi alejarse.
Realmente me gusta Hwoarang pero viendo mi situación, me daba tanto miedo que Rossette llegará a hacerle algo, él no perdonaría que un humano estuviera pretendiéndose.
Así pasé toda la mañana en clases, cosa que para mí esto también era estúpido. Un ser como yo debería de estar haciendo otras cosas.
Cuando las clases finalizaron, salí para esperar a Hwoarang, supuse que estaría ansioso pues cuando tiene una cita conmigo así es pero...no fue a quien vi. Al otro lado de la calle aprecié un hermoso convertible negro y recargado en el, un joven musculoso, cabello café corto con unos cuantos cabellos cubriendo su frente, un metro noventa y tres. Me acerqué contenta, guardando la compostura aunque no me contenía. Cerca de él, lo abracé con tanta fuerza...

-Oh Jin-me sentía tan feliz de verlo
-Cali, hace dos años que no sabía nada de ti-respondió Jin mientras me abrazaba
-¿Dónde habías estado? ¡Te he echado tanto de menos!-lo solté para verlo
-Ya sabes, atendiendo la empresa de mi papá...créeme que no he tenido diversión para nada pero aún así no he dejado de pensar en ti-
-Me alagas Jin, igual no he dejado de pensar en ti ¿Recuerdas cuando vine a Corea y me lastimé el tobillo por estar practicando Parkour?-
-Claro, me acerqué a tí y te llevé con Steve, él creyó que te había lastimado ¡Casi me saca a patadas de tu casa! pero al final, entre llantos, le dijiste la verdad-rió
-Me alegra tanto volver a verte-le sonreí

Jin Kazama, un joven empresario que a pesar de llevar las riendas en la empresa familiar se dedicaba a la pelea tanto como Steve y Hwoarang. Cuando podían entrenaban para poder entrar en el Tekken que era un torneo donde se enfrentaban unos con otros. Un par de veces se me hizo la invitación pero a causa de lo que soy, me he alejado y sólo me dedico al parkour con algunos humanos más.
En cuanto a Jin, ambos compartíamos un vínculo muy estrecho y era el hecho de lo que albergábamos en nuestro interior. Kazama resguardaba un demonio que se desarrolló al implantarle un devil gene. Había veces que dicho gen lo poseía por completo...la apariencia de Jin transformado tenía un aspecto horrible y tenebroso pero jamás se me había presentado a pesar de que, ahora, era una amenaza para él.
Volviendo a la realidad, él estaba tan feliz de volver a encontrarse conmigo.
JinKazama
-Jamás creí estar tan alejado de Corea, no creí que...bueno, no creí que los experimentos conmigo tardaran tanto-borró su sonrisa del rostro
-¿Aún no puedes controlarte?-
-No, es tan difícil controlarme...todos los científicos lo han mantenido sedado-
-¿Sedado?-
-Hay un tipo de sangre....que hace que el devil gene no se apodere de mí-me miró algo decepcionado
-Supongo que sé a que sangre te refieres-
-Créeme que no he lastimado a alguno de tu especie-hizo una pausa-Lo hemos intentado con sangre de lobo puro, funciona y, a pesar de que se cree que la sangre de tu clan podrá hacer desaparecer por completo a mi alter ego, he decidido sólo sedarme-
-Lo sé Jin pero ¿Cómo estaré segura de que no lo intentarás conmigo?-lo miré desafiante
-Antes me iría lejos, no toleraría la idea de lastimarte-
-Descuida Jin, tampoco me creas tonta...pareceré un ángel más soy una loba-traté de animarlo
-Si hay algo que extrañaba tanto, era al forma en que me animabas-volvió a sonreír-Necesito hablar con Steve ¿Quieres que te lleve?-
-No es necesario, espero a alguien-
-Se puede saber ¿A quien?-
-A mí-

Al escuchar su voz no pude evitar sentir algo de escalofríos y al girarme a mí izquierda lo vi ahí acercándose a nosotros, pero más que nada mirando a Jin desafiante...
Hwoarang y Jin se llevan pésimo, tal vez no de parte de Jin, pues él se "llevaba la fiesta en paz" pero Hwoarang era muy rencoroso y no olvidaba con facilidad las veces que lo venció en los torneos Tekken. Hwoarang se acercó a nosotros dejando la motocicleta cerca de la banqueta.


-Hola Hwoarang, veo que sigues teniendo el mismo aspecto-
-¿Qué rayos haces aquí?-
-¡Hwoarang!-me enojé y me puse entre ambos-Chicos, no peleen-
-¡Bah! Simplemente estoy aquí saludándote y éste coreano llega y comienza a dar una batalla sin razón ¿Por qué no eres tan hombre y esperas hasta el estúpido torneo?-Jin se enojó
-Jin, no-tomé su brazo
-Puedo darte tu merecido ahora mismo-Hwoarang se enojó
-¿Sabes...? No lo hago porque siento un profundo respeto hacía ella-Jin se subió al auto-Mañana paso con Steve-


Enojado estaba lo sé y al menos me alegraba que se marchara. Entre Jin y Hwoarang no podía haber una convivencia tranquila, ellos se odiaban demasiado. 
Sólo por un combate.
Jin se alejó en su convertible, me sentí un tanto avergonzada por el comportamiento del coreano y eso ameritaba un regaño.


-Pudiste haber sido más respetuoso con él-me enojé
-¡Sabes que detesto a ese japonés!-
-Ese no es mi problema, Jin es mi amigo...es él único que me entiende junto con Steve...-
-Yo te entiendo-Hwoarang sonó un poco ofendido


Había cosas que no podía decirle a los humanos con los cuales formaba amistad y la principal cosa que no debía mencionar era lo que soy. Pues eso ocasionaría convertirme en objeto de estudio justo como Jin.
Hwoarang no tenía idea de lo que era y algún día tengo pensado decírselo pero aún no. Había veces en que anhelaba mucho decirle lo que era pero...no encontraba el valor de decírselo. Suspiré y después perdí el odio hacía el coreano.


-Lo siento Hwoarang, no era mi intención-me disculpé
-Descuida, creo que también me excedí es que igual le tengo tanto odio...-
-Es sólo una competencia-
-Lo dices porque jamás has entrado al torneo-
-Me han invitado a participar pero me reservo el derecho-
-¿Por qué? ¡Vamos! Hay mujeres que igual se enfrentan-
-Créeme Hwo, soy muy diferente a las demás-
-Eso lo sé, por eso...-
-¿"Por eso"?-me sonrojé
-Olvídalo, vamonos...muero de hambre-Hwoarang se montó a la motocicleta
-Me has leído la mente-

Me puse el casco y subí a la motocicleta, abracé su cintura e hizo rugir el motor. Arrancó a una velocidad impresionante creyendo que podría asustarme pero eso fue lo de menos...
Mis pensamientos se basaron en la conversación con Jin ¿Sería capaz de lastimarme por controlar a su alter ego? A la vez temía pues no sabía que tanta sangre necesitaba de mí. 
Así pues, llegamos hasta un restaurante y a pesar de que aún seguía sumida en mis pensamientos, Hwoarang pidió por mí. Nos sentamos junto a un jardín que había a la intemperie en un segundo piso y miré a la nada...pues por la conversación con Jin si sentía miedo.


-Desde que te vi has estado muy seria-
-¿Cómo? Oh, discúlpame no es nada...-le sonreí 
-¿Qué te dijo Jin?-entrecerró los ojos
-Nada en especial, sólo que estaba feliz por volver a verme-
-¿Ah si? Algo me dice que me mientes-
-No sería capaz de mentirte, bueno...con sus excepciones claro-reí
-¿De que hablas?-
-No, disculpa no es nada...-
-Cali, ¿Cuánto llevamos de conocernos?-preguntó tomando mi mano
-Cerca de 4 años...-acaricié su mano
-Puedo preguntar ¿Por qué no has tenido novio?-
-Hwoarang-lo miré a los ojos-No quiero hablar de eso-
-¿Por qué? Créeme que me inquieta tanto saber la razón-
-¿Por qué no te conformas con tenerme como tu amiga?-sabía a donde quería llegar
-Por qué no puedo, porque cada que te veo es tan difícil para mí...-
-Hwoarang por favor, créeme que no soy lo que buscas...es...-


Me detuve pues iba a decir "es peligroso" pero eso desencadenaría una serie de preguntas que no podría contestarle con tantos humanos a mi alrededor.
Nuestra conversación fue interrumpida cuando los fideos llegaron a nuestra mesa, vi el rostro de Hwoarang y claramente vi que sus ojos brillaron al ver la comida. Si había algo que amaba de él,  era su peculiar forma de comer; entonces supe que esta conversación había quedado en el pasado pero no eternamente.
Ambos comimos y de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban, Hwoarang sentía algo tan fuerte por mí que hasta yo era capaz de presentirlo pero insistía, era tan peligroso....él apenas era un humano. Un humano que amaba demasiado pero que era incapaz de pronunciar por temor a perderlo; sé que él me correspondía pero...todo esto era tan complejo.
Terminamos de comer y el pagó la cuenta; creí que nos iríamos pero en ese momento Hwoarang me rodeo los hombros con su brazo y fue inevitable que rodeara su cintura, caminos...no a su motocicleta parece que daríamos un paseo.

-¿Acaso no te gusta estar conmigo?-
-Me encanta Hwo, no sabes cuando aprecio el hecho de tenerte conmigo-
-¿Porqué no me das una oportunidad? Prometo jamás lastimarte-


Me sentí un tanto incómoda con su insistencia y sé que no podría evadirlo. 
Creo que debía de decirle, ya teníamos casi 4 años de amistad...era hora de serle sincera. 
Le dije que le diría la razón si íbamos hasta mi casa...y así fue, casi emocionado fuimos hasta la motocicleta y nos montamos.
Pensé en todas las cosas que le diría y confiaría en que no me voltearía la cara y se marcharía para no volver a verlo jamás. 
Llegamos a mi casa, al entrar me di cuenta de que Steve no estaba...supongo que debió de haberse ido por los boletos para el concierto. Bueno, sería un buen momento para decirle todo a Hwoarang...
Antes me fui a cambiar, detestaba usar el uniforme.
Después miré a Hwoarang ahí sentando en el sofá viendo hacía la ventana, esperando por mí y presintiendo sus nervios...yo también estaba tan nerviosa pero debía de decirle.
Me senté a su lado y tomé sus manos.


-Hwoarang, créeme que lo que te diré es verdad-
-¿De qué hablas?-
-Desde que nací no he sabido nada de mis padres...ni siquiera sé si soy de Mánchester pero Steve cuidó de mí...él no es mi hermano de sangre, sólo se encargó de mí pues mis hermanos estaban en sus asuntos-
-¿Hermanos?-
-El Clan de los lobos-
-¿Qué?-Hwoarang se puso tenso
-Steve es un humano que ha cuidado de mí desde que tengo uso de razón; mis hermanos han visto por mí pero escondidos...cuidan de mí pero desde que vine a Corea, todo a cambiado tanto-miré el suelo
-¿A qué te refieres?-
-En Mánchester, corríamos en nuestra verdadera forma como lobos por la noche pues las personas dormían-
-¿Lobo?-Hwoarang se soltó de mí
-Así es Hwo, soy una loba-
-¡Qué tonterías dices!-se levantó un poco asustado y se giró a verme pero yo ya no estaba
-¿Aún dudas de mí?-me puse detrás de él-¿Ahora vez porque no podemos estar juntos?-
-No me interesa-Hwoarang estaba asustado-Me gustas, en serio, te amo...y asumo la responsabilidad de cargar contigo-
-¿Quieres morir?-
-¿Me matarás?-
-Jamás pero...-
-Mira-me tomó de los hombros y me vio a los ojos-Me enfrentaré a quien sea con tal de estar contigo-


Todo esto seguía siendo peligroso, a pesar de que jamás había perdido la cabeza y que jamás me había transformado dañando a alguien. No era como mis hermanos, yo había aprendido a controlarme desde que tengo uso de razón. 
Entonces lo abracé, jamás me perdonaría si en algún momento lo lastimaba con mi fuerza física. Otra cosa que cruzó por mi cabeza fue el hecho de saber que Jin también estaba aquí y que podía atacar a Hwoarang por mi culpa.


-¿Por qué tuviste que ser diferente...?-preguntó aún tembloroso
-Esta es mi naturaleza...soy lo que soy y es así como Steve ha visto por mí-
-Ahora lo más importante...-me soltó y se alejó de mí, quería formular la pregunta-¿Qué relación hay entre Jin y tú?-
-Esa pregunta no puedo respondértela, habrás de esperar a que Jin la responda-
-Pero sé que tu sabes-
-Así es, lo sé pero no lo escucharás por mis labios...entre Jin y yo hay un vínculo, muy estrecho pero nada relacionado a un romance-gruñí
-Esta bien, igual poco me importa ese patán-
-Hwo, si supieras lo que ha pasado Jin...-
-No me interesa la verdad, Jin es sólo un enemigo más a mi lista, un niño engreído que maneja una importante empresa en Japón y que cree que puede conseguir lo que quiera-Hwoarang sonaba tan celoso
-Puede hacerlo, más no lo hace porque en sus ojos hay bondad-sonreí
-Cursilerias-
-Eso tiene nombre y se llama envidia por tu parte-
-¿Envidia? ¡Jamás le tendría envidia a ese idiota!-
-Te mueres de celos, como en mediodía que estaba tan emocionada por volver a verlo-


Nos quedamos en silencio mientras él trataba de procesar todas las defensas que hacía contra Jin. Pocas veces hablábamos de él, la mayoría de las veces que lo mencionábamos era porque yo sacaba el tema a relucir. Me recargué en el sillón mientras me alaciaba mis cabellos largos y negros, verlo enojado era tan fascinante.
Se acercó hasta mí y se sentó a mi lado cruzando sus brazos, seguía molesto por todos mis comentarios.


-Es tan extraño que Steve no me haya dejado nada-a la vez me preocupaba, Steve siempre me dejaba un recado si pensaba demorarse
-De seguro debe de estar con alguna chica-
-No lo sé-


Justo cuando me iba a levantar para ver si había algo sobre el desayunador, Hwoarang me tomó de la cintura y me hizo volver a sentarme pero esta vez sobre sus piernas. Me sonrojé tanto y el corazón se me aceleró, entonces lo vi a los ojos y él me besó...me besó tan apasionadamente...no se cuanto tiempo pasó desde que comencé a gustarle pero su beso me estaba dando a entender que ya había pasado muchísimo tiempo. Lo abracé tan fuerte como si así fuéramos a hacer más profundo aquel beso; sentí su mano acariciar mi pierna sobre el jean negro, sé que quería llegar más allá pero yo no era capaz de aceptarle la propuesta. Apenas mi mente y mi corazón habían aceptado la aventura de seguir por el mismo camino juntos. Me aparté de sus labios, lentamente mientras volvía a encontrarme con sus ojos color miel.


-Eres un masoquista-bromeé
-¿Lo dices por el hecho de estar contigo?-rió
-Así es, Hwo-
-¿No querías que te ayudara con tu tarea?-
-No es necesario Hwoarang, ya no iré-
-¿Por qué? Steve se enojará...-
-Pero más se enojara Rossette, el lobo líder del clan más joven-
-Y si mal no estoy, el pretendiente-
-Eso no importa Hwo, te prefiero a tí-

Comprendí que en cualquier momento tendría que seder a su cortejo y esa tarde caí en su juego.
Eran casi las 8 pm y Steve aún no aparecía; Hwoarang se quedó conmigo toda la tarde y noche, aprovechando que estábamos solo para seguirme demostrando mediante caricias, beso y abrazos su sentimiento que por tantos meses había ocultado. Oh, apenas me había dado cuenta que amaba tanto a Hwoarang y me arrepentía por lo estúpida que había sido al negarme esa oportunidad.
...
Así, dio el siguiente día...desperté cerca de las 9:30 am con Hwoarang abrazándome mientras yo dormía en su regazo ¡Pero que raro era esto! En toda la noche no llegó Steve; aquello ya me había preocupado tanto pero de estar mi hermano en peligro, ya hubiera presentido algo...sin embargo, no había nada en mi interior que me dijera que Steve estaba en peligro.
Le di un beso en la frente al coreano y despertó, antes estiró los brazos y dio un gran bostezo.

-Para ser nuestra primera noche dormí pésimo-dijo Hwoaranga levantándose
-Lo sé pero...Steve no llegó en toda la noche-me levanté
-¿Y si le pasó algo?-
-Lo dudo, ya habrá presentido aquello...-
-¿Dónde podrá haberse metido ese británico?-
-No lo sé Hwo, pero donde quiera que esté...debe de estar bien-
-Esperemos-miró el reloj-Tengo que irme, mi abuelo se enojará porque no llegué anoche pero no me importa, disfruté mucho estar contigo-
-Espero que tu abuelo te deje salir de nuevo-
-Oye nena, sabes que me escapo-
-Anda vete que igual si te ve Steve, puede molestarse-
-De acuerdo, con mi cuñado no deseo problemas-

Hwoarang se acercó a mí y me besó en la boca, metiendo su lengua y haciendo cada vez más intenso el beso hasta que ambos caíamos en el sofá y siguió besándome; aún mantenía sus oscuras intenciones pero debía detenerlo. Así Hwoarang se detuvo un poco jadeante y se marchó despidiéndose con un tierno beso.
Tuve la mañana libre para ocuparme con algunos deberes de la casa; a pesar de que Rossette venía la otra semana, había cosas que no me gustaban y tuve que mover algunos muebles, no era cansado, todo aquello parecían objetos huecos por dentro.
Pero hubo algo que no esperaba, justo en la tarde comencé a sentir un fuerte dolor de cabeza...todo me daba vueltas y no podría soportarlo tanto, caminé unos cuantos paso y caí inconsciente al suelo. Desconozco el intenso dolor que me había causado el desmayo pero a decir verdad había sido tan fuerte; no dejaba de pensar en dos cosas: Hwoarang, ahora que sabía la verdad se comportaría más extraño conmigo; y Jin que habiendo conocido la cura para su devil gen, podía atacarme. Tal vez mi intensa preocupación por todos, me había ocasionado esto.
...
Apenas sentí algo húmedo pasar por mi frente, abrí los ojos y ahí estaba Steve y Jin; tendida en la cama. Ambos parecían aliviados de que hubiese despertado; me sentía tan "ida" no sabía que había pasado ¿Por qué el dolor? ¿Qué había hecho para que algo tan fuerte me hubiese afectado?

-Me alegro que hayas despertado-dijo Steve mientras dejaba escapar un suspiro
-¿Qué pasó?-pregunté viéndolos a ambos
-Cuando llegamos te encontramos en el suelo ¿Hiciste algo que te ocasionara el desmayo?-
-Pues, solamente hice algunos movimientos pero no fue nada pesado-
-¿A qué hora se fue Hwoarang?-preguntó Steve
-Se quedó toda la noche...-
-Cali...-gruñó Jin
-No pasó nada Steve, dormimos en el sofá...te estábamos esperando-no le quité la mirada a Steve-A propósito ¿Dónde estabas?-
-No cambies de tema-
-Steve, me tenías preocupada-
-No pasó nada ¿Si? Simplemente tuve un imprevisto con una chica y dormí con ella ¿Esta bien?-
-¿Sabes? Llevo años contigo y sé que no dices la verdad, porque sé que esa verdad es peligrosa o podrá preocuparme-me levanté-Saldré a pasear, créeme que tengo más peligros, Steve, los problemas de los humanos son tan insignificantes-
-Te están buscando-dijo Jin deteniéndome con sus palabras
-¿Buscando?-miré a Jin-¿Quién?-
-Mi abuelo, Heihachi Mishima, ha descubierto la forma de hacer desaparecer mi gen; contigo, me destruirá-
-Será difícil que me atrape Jin, jamás he peleado en la vida pero sabré defenderme ante él-
-Procura no ir al centro, hay demasiados soldados de Heihachi, te están buscando y no se detendrán hasta tenerte-dijo Steve-Esta noche es el combate Tekken, tanto Jin como yo y Hwoarang estaremos allá...-
-No pensaba ir, Steve, así que no te preocupes-

Fui hasta la sala y me acerqué a la ventana, el sol estaba cayendo.
¿Con que me buscaban, eh? Bueno, entonces les daría el gusto de verme en persona. Nadie tocará a Jin, ni a Hwoarang, ni mucho menos a Steve. Antes tendrán que pasar sobre mí. Esta noche sería el combate Tekken, todas las personas estarían en el evento o viéndolo por televisión; sería la oportunidad perfecta para poder investigar algo sobre aquella persona y sus secuaces. 
Esperé pacientemente la noche mientras hablaba con Jin. Seguía pensando en porque ese profundo odio de Hwoarang hacía Jin, él era tan bueno y mantenía una serenidad que Hwoarang difícilmente podía mantener.

-Jin, ¿Estás seguro de lo que harás?-pregunté viendolo
-Lo llevo en los venas, Cali, la pelea es mi vida-
-¿No tienes miedo?-suspiré-Miedo a...-
-Él no se aparecerá, no dejaré que se apodere de mí...esa noche seré Jin Kazama y nada más-
-No dejes que tu alter ego mate a Steve o...-
-Hwoarang es otro asunto ¿Si? Pelearé contra él siendo humano-
-Jin...sé que lo odias pero...-
-Lo sé, tu lo amas-sonrió
-Si, se que esto está prohibido pero pelearé por nuestro amor, nadie ni nada podrá separarnos-dije segura de mis palabras
-No te rendirás, lo sé, porque así son los lobos-
-Jin, vámonos, se hará tarde-apareció Steve con su ropa de pelea

Steve se acercó a mí y me dio un beso en la frente, poco después Jin me dio un beso en la mejilla y ambos partieron al torneo. Esa tarde no había recibido alguna llamada de Hwoarang para hablarme sobre ello...tal vez no deseaba que me enterara pues ese torneo era lo de menos para mí. Dejé que pasaran unos minutos, segura de que ambos hombres se habían ido, salí.
Era hora de ir a investigar quien diantres era el abuelo de Jin y por que sólo mi sangre era la clave para quitarle los poderes a Jin. Ya estaba oscuro, así que sería una ventaja andar transformada por las calles sin problema a ser vista, mi pelaje en mi verdadera forma en castaño oscuro mientras que mis ojos seguían siendo los mismos: un color dorado como el oro. Aún en humana, fui hasta una de las empresas puestas en Corea llamada Mishima Zaibatsu, que era donde Jin podría tener información sobre mi nuevo enemigo.
Cuando llegué a los enormes murales de la empresa vacía y oscura, me escabullí pegada a las paredes para poder ingresar. Se me era tan extraño que hubiese tan poca vigilancia siendo este lugar demasiado custodiado por el día.
Crucé los pasillos oscuros y noté que las cámaras de seguridad estaban apagadas ¿Por qué todo estaba tan extraño? También estaba muy oscuro por dentro, apenas y podía ver las luces de afuera que ingresaban por las ventanas de las oficinas. 
Subí tantas escaleras hasta que llegué al último piso, delante de mí dos puertas de coba talladas a mano y ahí un letrero que decía "JIN KAZAMA". Perfecto. Había llegado al centro de información...ya ahí dentro cerré la puerta y avancé cautelosamente, Antes miré los enormes ventanales, la verdad era como si la pared fuera transparente, se veía toda la ciudad iluminada y a lo lejos aprecié el estadio donde sería el combate Tekken. 
Encendí el ordenador, el cual rápidamente me pidió un password, demonios...me será imposible. Algo más tendría que haber para poder guiarme; encendí la pequeña lámpara que estaba sobre el escritorio para poder ver si había algo. Afortunadamente un looker sin candados me dio todo lo que necesitaba.
Todo lo que encontré fue lo necesario. Supe las oscuras intenciones de Hehiachi Mishima, pero no deseaba destruir a Jin, al menos aún no. Mis escalofríos fueron más al saber que tenían anexadas demasiadas fotos donde aparecía con Steve y Hwoarang ¡Los tenían en la mira! 


-Pero al menos no saben nada sobre mis hermanos, no importa si yo me sacrifico...mi clan es primero-me dije mientras apartaba la vista de los papeles


Seguí leyendo el expediente del viejo decrepito, no tenía una residencia fija. Como todo asesino vivía en diferentes lugares pero había algo que me inquietaba. Nadie, y cuando digo nadie es nadie, puede controlar a Devil Jin ni siquiera el mismo Jin puede hacerlo...pero el plan de Hehiachi era unir los genes de Jin y los míos para poder pro-crear seres que serán mucho más poderosos que nosotros. La empresa Zaibatsu tenía un laboratorio secreto, donde trataban a Jin...ahí es donde seríamos el objeto de estudio.
Si con mi sangre Jin podrá volver a ser humano, sería capaz de cortarme las venas para poder regresarlo a la normalidad.
Sentí un látido dentro de mi cuerpo, miré hacía el estadio...en el cielo logré ver una especie de nube oscura morada que era tan maligna. Oh no, Steve y Hwoarang estaban en peligro...solté los papeles y no acomodé nada, simplemente dejé así las cosas. Volví a escabullirme entre la oscuridad para salir del edificio. Corrí y corrí por las calles infestadas de humanos, mi cuerpo se aceleraba tanto, no por la adrenalina que experimentaba sino por miedo a que llegara y que Steve estuviera muerto. Si lograba alejar a aquel ser del torneo, podríamos ir a un lugar lo bastante alejado de la civilización. Llegué al estadio y es ahí donde escuché los gritos horrorizados de mujeres, niños y hombres.
La multitud salía y salía, los portones vomitaban a todos los humanos que querían ponerse a salvo. Cuando logré entrar, vi sobre lo que podría ser la arena, a quien jamás me encontraría...era él, si, era él...Devil Jin. Unas enormes alas negras salían de su espalda, al igual que unos cuernos de su frente, tenía colmillos, uñas largas y filosas, diversos tatuajes en el pecho, frente y debajo de los ojos...tenía un aspecto tan tenebroso. El tatuaje que siempre vi en su brazo izquierdo, brillaba intensamente como si fuese un fuego...
Ahí vi también a Hwoarang y Steve, se enfrentarían a Jin si era necesario. 
Pero yo no lo permitiría, ambos hombres no se daban cuenta de que estaba detrás de ellos. Corrí y salté para poder entrar a pelear antes de que pudiera tocar a Jin, me transformé...me había transformado en ese lobo casi negro, de uñas afiladas al igual que los colmillos. Mordí a Jin en el brazo y con el impacto ambos salimos disparados rodando por el suelo y después chocando contra la pared de concreto. 
Nos reincorporamos pero Jin quería escapar, desplegó las alas y se elevó unos cuantos metros pero antes de que se elevara completamente lo tomé de la pierna y lo azoté contra el suelo. Gruñí y le ladré pero lo que Devil Jin quería era escapar, no me atacaba...solo me esquivaba. ¿Acaso Jin estaba peleando contra su interior? En ese momento recordé sus palabras "Antes me iría lejos, no toleraría la idea de lastimarte". De querer matarme ya lo hubiese hecho, pero él solo deseaba irse lejos. Si él no buscaba peleaba, no podía hacer nada más. Así que, di unos pasos atrás, le daría la oportunidad de irse lejos al menos para poder regresar a la normalidad. 
Una mujer rubia con un traje morado apareció sobre las gradas de concreto, quería atacar a Devil Jin pero si lo hacía podría ser su fin; de su pierna sacó una daga la cual lanzó al demonio pero este sólo cambió su rumbo, regresándole el ataque que había atravesado su hombro, cerca de la orilla podría caer. Vi a Devil Jin que ya tenía la vista en esa mujer, quería atacarla. Y no lo permití, antes me puse delante de él y después subí hasta las gradas para subir a la mujer a mi lomo, no permitiría que él atacase a una humana más. 
Entonces un par de helicópteros aparecieron en el aire, los soldados ingresaron al estadio. Steve y Hwoarang los combatirían; pero ellos no eran su objetivos, ellos nos buscaban a nosotros los que no eramos humanos. 
Jin y yo volvimos a vernos, a pesar de que su gen lo tenía dominado, yo sé que el podía escucharme. Jin desplegó sus alas y desapareció en el aire. Uno de los helicópeteros intento seguirle pero sabía que era imposible, ahora yo era el centro de atención.
Aún con la mujer sobre mi lomo, bajé hasta donde esaban Steve y Hwo; los soldados me buscaban a mí...
DevilJin
-Cali ¿Eres tú?-preguntó Hwoarang 
-Tienes que irte, los soldados pueden capturarte-dijo Steve mientras bajaba a la rubia de mi cuerpo
-¿A dónde irá? ¡Están por todos lados!-
-Ella sabrá que hacer-


Pues si, yo sabría que hacer.  Uno de los mercenarios me disparó justo en las patas, logré esquivar y ahora iría directo hacía ellos. Pero había algo más, Hwoarang no me dejaría toda la diversión, se trepó sobre mí. Entonces corrí hasta los soldados que me habían disparado, para embestirlos y después volver a brincar cayendo sobre las gradas de concreto, subí y subí para llegar a la orilla y bajar. Antes de poder saltar, el helicóptero  dejó caer una enorme malla de metal la cual cayó sobre nosotros y nos hizo caer al vacío. Cuando tocamos suelo, me di cuenta que perdí mis poderes.


-¡Hwoarang, ¿estás bien?!-
-¡Hay que salir de aquí!-respondió

La malla era muy pesada, no sabía que sería de mí ahora que ya me tenían presa. 
Noté en el aire un olor a sangre, al ver a Hwoarang tenía su mano en el costado y ahí vi que estaba sangrando, de seguro se lastimó con algo.
Traté de romper la maya con mis uñas pero era imposible.
Habían conseguido la clave para la nueva generación de híbridos.
Pero luego escuché una serie de aullidos...no lejanos, todos parecían ser cercanos. Los soldados se giraron para ver a su alrededor, por un momento creí que mis hermanos habían aparecido pero no fue así, él había vuelto...Jin había regresado. Aún peleando con su alter ego pero había regresado a ayudarme; el demonio desplegó las alas y un fuerte viento hizo que todos salieran disparados impactándose con lo primero que estuviera ahí.


-Ahora si estamos a mano-dije mientras veía al demonio


Para ese momento, el demonio volvió a marcharse y todos los soldados dieron marcha atrás.
Con todo a la normalidad, ahora tenía que ayudar a los míos. Traté de quitarnos la maya de encima, y a duras penas lo logré.


-Déjame ver-me acerqué hasta Hwoarang
-No es necesario, estoy bien-dijo mientras se arrodillaba
-Hwo, esto es profundo...necesitas un vendaje-
-Ya te dije que estoy bien-
-Oh Hwo, por favor perdóname-


Me acerqué a él y lo abracé. Me sentía culpable porque él estuviese lastimado.
Había una forma de hacer que se regenerara su herida, pero no sería capaz de hacerlo un ser como yo, aún no podía...
Después de unos minutos, entre Steve y yo llevamos a la rubia y a Hwoarang hasta nuestra casa. Ella estaba muy confundida, no sabía que había sido la bestia que lo salvó.
Mientras Steve curaba a la chica, yo me hacía cargo de Hwoarang, ambos en mi habitación donde yo limpiaba la sangre.


-¿Esa era la razón por la que Jin y tu eran muy amigos?-preguntó algo enojado
-Si te lo hubiera dicho, intentarías descubrir a Jin-respondí sin quitarle la vista a su herida
-Jin es un demonio y lo ocultaste ¿Sabes en que peligro estabas metida?-
-Lo sabía desde el momento en que lo conocí y no estaba metida en peligros ¿Se te olvidó que también soy un demonio, por así decirlo? O, dime, ¿Dónde has visto, en la vida real, una mujer que se transforme en un lobo oscuro de 2 mts?-
-Tan siquiera tu tienes control sobre ti-
-Hwoarang, a Jin le fue implantado ese gen...el jamás pidió eso. Con gusto lo ayudaría, de no ser porque es una bestia y apenas sabe controlarse-suspiré-Tú no sabes lo que es ser discriminada por los humanos...-
-Cali, de haber sabido que Jin era un demonio...hubiese acabado con él en el torneo, un ser así no puede andar suelto en las calles-
-Yo sé que Jin podrá controlarse, hasta ahora lo está logrando-
-Recuerda que también estaba en peligro, por eso huyó-
-Y regresó para ayudarnos...-terminé de vendarle y después lo miré-De no haber sido por él, ahora, no estaría aquí sanando tus heridas-
-¿A qué te refieres?-
-Los soldados me buscan, al igual que Jin...uniendo nuestros genes harán seres más poderosos que nosotros-
-Jamás permititía semejante cosa-
-Hoy estuvieron a punto-con cuidado, aprovechando que estaba acostado sobre mi cama, lo abracé y apoyé mi cabeza en sus pectorales-Jin es un buen hombre, sólo hay que quitarle ese gen-
-No lo sé linda, así como atacó a la rubia...podría hacerlo contigo-
-No lo hará, te lo prometo...este es un asunto que hay que arreglar y lo haré sola-
-Jamás te dejaría, estaré contigo-
-Hwo-


Lo besé en los labios, ahora pensaba en muchas cosas relacionadas al coreano. Una de ellas era la transformación, que de ser necesario, lo haría.
Hwoarang y yo nos levantamos, era necesario que el regresara a su casa pues era predecible que su abuelo estuviese espantado al ver que el estadio en el que estaba había sido atacado. Se puso una camisa negra y se marchó.
Esa noche habían sucedido muchas cosas pero lo que más me tenía conmocionada era la humana que había aparecido ante nosotros en el estadio ¿Por qué atacó a Jin? ¿También buscaba terminar con su gen? 
Ella permaneció inconsciente sobre la cama de Steve. Había algo que me extrañaba, entre Steve y ella había una conexión...y el parecido entre ambos era asombroso, sobre todo en los ojos y cabello.
Steve tomaba una taza de café mientras tenía la vista perdida, no fue sino hasta que me senté a su lado y llamé a su nombre.


-¿Estás bien?-pregunté
-Sé que la conozco-respondió bebiendo de la taza
-¿De dónde?-
-No lo se, jamás la había visto hasta ahora-
-Steve, no sabes nada sobre tu pasado y ahora que la vez a ella, crees saber algo...es joven, casi de tu edad más no son gemelos-
-¿Qué insinuas con eso?-me miró desconcertado
-No es humana en su totalidad, hay sustancias dentro de ella...implantadas...-
-¿Qué clase de sustancias?-
-No lo sé, apenas y supe que hay más cosas aparte de sangre-
-Sigo sin entender tu comentario-
-Steve, no es humana en su totalidad y el hecho de que tenga sustancias corriendo por sus venas le aseguró la juventud total...todo tiene sentido-
-¿Cómo sabes todo eso?-
-La clase de química que jamás volveré a tener-
-¡¿Qué?!-
-Ya escuchaste, Rossette vendrá y podría molestarse...mis hermanos no aprueban esto-
-¿Y eso qué? Yo he visto por ti desde que ellos me dijeron que me hiciera cargo de ti-
-Y lo has hecho muy bien, no insistas Steve, no iré más al colegio...los soldados me buscan, no sabremos cuando regresara Jin de nuevo...es peligroso si estoy en lugares concurridos-


Sé lo enojado que estaba, pero así era mejor.
Al siguiente día, me di cuenta de que me había vuelto a quedar dormida sobre el sofá mientras Steve también lo había hecho. El nuevo día había llegado pero me sentía tan cansada, la noche anterior había hecho cientos de cosas.
A mi mente regresó la imagen de la rubia que había salvado, fui hasta la habitación de Steve y encontré la cama tendida. Sobre la almohada una nota la cual decía:
NinaWilliams
"Ambos fueron muy amables en sanar mi brazo pero no creo que deba de permanecer más con ambos. Por que hay cosas que nadie debe de saber, sobre todo Steve..."
Nina Williams.

Ella estaba relacionada con Steve, sabía que había una conexión entre ambos pero ¿Qué eran? ¿Hermanos? ¿Primos? Algo debería de saber, habrían que tener un lazo tan fuerte, más fuerte que el de la simple hermandad.
Volví a la sala para ver a Steve, aún seguía dormido, si que tenía un enorme parecido con Nina, que era el nombre de la rubia...pero si tan sólo conociera su personalidad tal vez descifraría el enigma. Sonó el teléfono y deduje que sería Hwoarang, tal vez con la intención de saber como había despertado, pero al contestar me di cuenta de todo lo contrario.


-¿Hola?-
-¡Cali!-una voz grave y madura, supondría que sería el líder del clan en Mánchester
-¡Señor Bastian!-exclamé emocionada
-¿Estás bien pequeña?-
-Claro ¿Por qué? ¿Sucedió algo?-
-La mitad del clan ha sido asesinada-respondió con severa tristeza
-¿Cómo...?-me quedé sin habla
-Anoche nos atacaron, no vimos que era...pues todo fue tan rápido-
-¿Rossette...?-
-Mi hijo murió, Cali, ten mucho cuidado...están en busca de ti-
-Debió de haber dejado un rastro-
-Encontramos diversas plumas negras...-
-Señor Bastian, cuide lo que queda del clan...trataré de averiguar algo-dije entre dientes
-No intentes nada niña, todo es peligroso-
-No se preocupe, estaré bien, por favor cuide de mis hermanos-

Colgué. 
Respiré hondo, aprovechando que Steve aún seguía dormido fui a cambiarme para volver a salir. No dejé nota ni nada, no podría decirle a mi hermano a donde iría pues sería capaz de impedirme el paso...

Continuará...

2/24/2012

The Celtic King

Antigua Irlanda. 1450
Se quedó solo en su castillo, pensando en su siguiente ataque ¿Qué territorio le faltaba gobernar? Lo quería todo, todo para él y que sus tropas lo hicieran. 
Le encantaba verse las manos manchada de la sangre de los hombres que le suplicaban que les perdonáse la vida pero él solo reía y poco después los mataba de una forma cruel, si, él era un rey cruel y su nombre era Sheamus.
Solo pensaba en el bien de su tribu y nada más le importaba pero últimamente el descanso para él era necesario. Noches y noches de masacres satisfactorias lo habían dejado agotado.
Pero el rey Sheamus busca algo ¿Qué? ¿Qué más podría pedir un rey que lo tenía todo? Se decía que el rey lo sabía todo pero ahora, no lo sabía...
Las puertas del castillo sombrió se abrieron dejando entrar la luz del día, dentro de ese lugar todo estaba oscuro...la luz de las antorchas hacía que se hiciera la luz pero muy poco...
Uno de los soldados del recinto ingreso corriendo y delante del trono del rey se arrodilló, haciéndole una reverencia.


-Señor, fuera del castillo esta el vendedor de esclavos ¿Desea alguno?-
-No estoy interesando, suficiente tengo a todos los ineptos trabajando en esta fortaleza-respondió el rey de mala manera
-Rey Sheamus, son mujeres-

Eso fue lo que hizo que el rey Sheamus cambiara de opinión pues de todos los críados que había en su castillo, las últimas mujeres que quedaban ya estában ancianas y no le servían para su propia satisfacción sexual.
Sheamus aceptó y fue a ver junto con su soldado Norm, a las esclavas que servirían en su castillo. Cuando salió a la luz, los rayos del sol golpearon su cuerpo y ante la incertidumbre se mostró como un fantasma de cabello rojo con los ojos del cielo.
Él era conocido como "el guerrero del cabello de fuego", el más temido...su piel era totalmente blanca, casi queriendo ser un fantasma...a mucha gente le asustaba eso. El rey fue con sus soldado hasta donde estaba el vendedor de esclavos, la apariecia andrajosa de aquellos humanos le podría una terrible repugnancia al rey, caminó viendo a todos que la mayoría eran adultos pero al final de la fila, su vista se concentró en una jovencita de tes aperlada que se veía temblorosa. El rey sintió algo tan extraño por ella y tomó su rostro para verla a los ojos, su rostro mostraba la ira que sentía al ser vendida como un objeto...


-Su majestad, hay más esclavos no creo que usted desee esta joven-dijo el vendedor un poco tembloroso
-¿Cuánto pides por ella?-preguntó Sheamus aún viéndola
-Señor, se lo ruego...-
-Te he hecho una pregunta y no he recibido respuesta alguna-
-Si me lo permite, mi señor, creo que hay más mujeres que ver-
-No me interesan los demás, la quiero a ella-replicó Sheamus 
-Señor, tengo que advertirle que esta niña es más salvaje que los guerreros suyos-
-¿Una mujer difícil?-rió Sheamus-Eso es mejor; Norm, llévala adentro y págale lo que pide a este vendedor-
-Si señor-
-Gracias  su majestad-


El rey Sheamus entró a su castillo de nuevo y esperaría a que le trajeran su nuevo juguete por así decirlo; pensó en lo que había sentido cuando vio a su nueva críada ¿Por qué se había sentido así? ¿Qué había en esa jovencita para que el rey estuviera en un estado silencio abrumador? "Es sólo una estupida mujer más" 
Desde el comedor real escuchó los gritos de enojo de la chica que quería escapar y a pesar de que lo hacía con todas sus fuerzas, sabía que su destino sería servir al rey en todo lo que le pidiese, fuera para su bien o no. 
La arreglaron, la vistieron como se debía de estar en el castillo celta y la mandaron a la habitación del rey, él la necesitaba ahí para ordenar la habitación que era un desastre.
La chica ingresó a la habitación enorme del rey y se dio cuenta del terrible desastre que había.



-Como veraz este será tu trabajo, ordenar mi habitación y siempre que te llame te quiero ahí-ordenó Sheamus
-¿Por qué habría de hacerle caso?-replicó la chica
-Porque yo te compré y por lo tanto eres mía, además, puedo hacer lo que quiera contigo...desde violarte hasta matarte-
-Como si me sorprendiera-bufó la chica
-Más te vale que lo hagas bien, tienes una hora para terminarlo-
-Pues ya dije que no lo haré-ella se cruzó de brazos
-¡Hazlo si esta noche quieres comer!-exclamó enojado

 Ella se molestó y le regaló una mueca de desagrado al máximo gobernante celta. Comenzó por ordenar la cama y tenderla, para ir ordenando todo lo que estaba tirado. Ella estaba muy exhausta pues había cosas pesadas que tenía que mover por orden de Sheamus, el irlan´des complacido veía como ella se esforzaba hasta que en menos de una hora dejó como nuevo aquel lugar, haciendo que el rey se sintiera más cómodo en la habitación.


-Perfecto, he hecho una buena compra...ahora niña, quiero que llenes la tina-
-¡Oshhh! Llénela usted si es que quiere bañarse-
-¿Estás segura que quieres comer?-
-Maldito blanco...-gruñó ella en voz baja
-Muévete niña-
-¡Me llamó Sitael y ya voy!-


Ella molesta fue hasta el baño y preparó la tina; no llevaba ni tres horas en ese castillo y ya quería irse de ahí, escapar lo más lejos posible para regresar al lugar donde pertenecía. Mientras lanzaba escencias y aceites aromáticos al agua caliente, pensó en todo su pasado ¿Estaba destinada a estar ahí hasta que su cuerpo no lo tolerara más? Sitael se sentó en el borde de la tina de piedra y toco el agua caliente, se tranquilizó un poco con aquella aromaterapia pero...


-¿Ya está lista?-


La voz de su nuevo amo hizo que reaccionara bruscamente para volver a la terrible realidad, cuando se volvió para ver a Sheamus, se llevó la sorpresa de verlo solamente con una toalla rodeando su abdomen hacía abajo. La musculatura y el cuerpo bien trabajado del rey celta hicieron que la chica ya no lo odiara tanto; ella selevantó se hizo a un lado no sin antes cubrise la cara.


-¿Qué? ¿Nunca has visto a un hombre semidesnudo?-preguntó desconcertado ante la reacción de su criada
-¡¿Por qué diantres no esperó hasta que yo saliera?!-
-Oh mujer, es solo un cuerpo-el rey pasó a su lado
-¡Pero no debió de haber hecho esto!-
-Ah ya-


Sheamus le lanzó la toalla y después se metió a la bañera. El agua caliente le relajó los musculos y fue inevitable para el rey dejar escapar los gemidos de placer que le ocasionaba el agua caliente. Sitael se quedó embobada viendo a su rey, sinténdo cosas extrañas en su interios y recordó la vista del rey en ella ¿Qué había hecho que la escogiera a ella? Era una pregunta que con el futuro lo averiguaría...
Justo cuando Sitael estaba a punto de irse, Sheamus la detuvo.


-¡Oye, ¿A dónde vas?! Tu trabajo aún no termina aquí-
-¿De qué demonios habla? ¡Ya llené la tina ¿Qué más pide?!-
-Ve aquí y bañame-sonrió el rey malicioso
-¡¿Qué?! Me niego a hacerlo-Sitael se cruzó de brazos
-Habrá carne y vino si lo haces-


Ella se moría de hambre, llevaba dos días sin comer y no podía dejar pasar esta oprtunidad donde posiblemente Sheamus le mentía pero era seguro que si le serviría un plato de pan con un vaso de agua. De mala gana se acercó hasta la bañera y tomó la esponja con la que lavaría a su rey.
Lavó sus hombros, sus brazos y su abdomen...su mano le temblaba cuando tenía que ir más abajo, pues sentía que Sheamus podría molestarse o hacer algo más de lo cual no estaría dispuesta y en su mente pensaba: "¿Lo haré o no?" Desde ya hace unos minutos que le había visto el cuerpo trabajado, añoraba tocarlo...


-¿Qué pasa? Tiene que lavarme completamente-
-Señor, no creo que pueda hacerlo...-Sitael se sonrojó
-Claro que puedes, es más...te ayudo-
-¡No!-exclamó apenada


Pero Sheamus no la escuchó y guió la mano de Sitael a donde tenía que lavarle, primero a su abdomen, pasando por su vientre y a su entrepierna...ella estaba muy sonrojada y veía a otro lado que no fuera el agua turbia...en ese momento Sheamus volvió a sentir eso que sintió cuando vio a la chica con los esclavos, primero comprobó que a pesar de que ella era muy grosera, le gustaab tenerla ahí y después pensó que posiblemente le agradaba más de lo normal; después de que Sheamus le indicó que ya había terminado, ella se alejó volteándose.


-Has hecho un buen trabajo, ahora retirate, ya no te necesito más-


Sitael salió corriendo del baño alejándose por completo del rey.
Mientras que Sheamus se volvía a poner la toalla alrededo de la cintura siguió pensando en Sitael ¿Qué era lo que le llamaba de ella? pero lo más importante ¿Cómo es posible que un rey celta se enamorase de una críada? ¿Enamorado? No, él no podía aceptarlo, sería fatal si alguien se enterase de que el rey más cruel de Irlanda estaba enamorado de una simple criada.
Así llegó la noche y como cada noche, el rey bajaba a celebrar con sus guerreros celtas los logros que habían tenido en días anteriores, comían enormes cantidades de carne y vevían exquisito vino preparado por los druidas, contaban las anécdotas de los cuerpos que degollaban para poder embalsamar las cabezas y exhibirlas fueras del castillo celta.
Ser mercenarios era una bendición de sus dioses, el hecho de ser celtas también era una enorme bendición.
Esa noche el rey siguió pensando en Sitael, mientras veía como ella atendía a sus guerreros, cirviéndoles vino en los cáliz de plata. Sheamus seguía muy inquieto por el momento que habían vivido en el baño y de algo estaba seguro: sólo él tenía derecho sobre ella.
Siguió con la vista a Sitael cuidando de que sus guerreros no le hicieran nada...


-Hola hermosa, ¿eres nueva verdad?-pregunó uno de los celtas tocan su pierna derecha
-Suélteme por favor-imploró Sitael a punto de golpearlo
-Nos vamos a divertir, no creo que nadie se moleste-dijo otro de los guerreros
-Mi rey puede molestarse-
-El rey Sheamus nos deja divertirnos con sus criadas, pero como ya son mayores...dejamos de hacerlo,a hora tu serás nuestro juguete-el guerrero la acercó más
-¡No! Déjenme-Sitael forcejeó por soltarse
-¡Anda te gustará!-
-¡Qué no!-
-¡Suéltenla!-


El grito molesto de Sheamus hizo que todos los celtas dejaran de comer, tomar y conversar...el rey se había molestado y eso era un peligro. Los guerreros que no dejaban a Sitael la soltaron rápidamente y ella se pegó a la pared...


-Sitael, retirate-


La chica avergonzada salió huyendo de la habitación, avergonzada porque se había casi humillado delante de su rey y porque ahí solo serviría como sirviente nada más.
Desde esa noche, el rey no dejó de pensar en Sital ni un día y a pesar de su mala relación, debajo de gritos y malas respuestas, Sheamus había entendido otra cosa: la amaba y le encantaba tenerla a su lado.
Cuando Sitael no tenía trabajo, le gustaba quedarse en el campo mirando el cielo azul, recostada en el pasto tratando de conciliar el sueño...Sheamus la veía desde el enorme ventanal de su cuarto, le encantaba verla disfrutar del lugar y que a veces tuviesen una buena relación como cuando le servía en la mesa.
Pero una noche fue diferente para ambos, pues mientras Sitael miraba el fuego que había en la chimenea, su rey se acercó a ella y se sentó en uno de los sillones que había en esa sala.


-¿Se le ofrece algo?-preguntó Sitael
-Nada, sabes que tu trabajo terminó hace horas-
-¿Entonces...?-
-Ey, solo vengo aquí-Sheamus gruñó-Llevas ya un mes aquí y no has sido amable-
-Jamás lo seré, menos con usted-
-¿Quieres hablar?-
-Oh esto debe de ser una pesadilla, el rey trata de entender a su criada-
-Sitael ya basta, cualquier criado que me hubiese tratado como lo haces tú ya estaría en el infierno-se enojó Sheamus
-Pues no me importa, si estoy muerta mejor...-ella suspiró-Cuando estaba más pequeña me separaron de mi familia, los mataron...he vivido siendo vendida. Dígame Rey Sheamus ¿Eso es vida? Yo no nací en una cama de seda ni fui criada por una familia...-
-¿Tu caracter es por eso...?-
-Mi caracter es a base de insultos, diferencias, abusos...aprendí a ser fuerte-
-¿No te importa tu vida?-
-Estoy sola...-
-No, no es cierto...-


Pero Sheamus no podía decirle que la amaba, sería una blasfemia.
Se quedó callado viendo como Sitael miraba el fuego, tendría que escoger si seguirla teniendo aquí encerrada o dejarla libre para que encontrará su felicidad...
Después de un rato, Sheamus tomó una decisión.


-Sitael, eres libre...puedes irte-
-¿Sheamus?-ella se cubrió la boca pues era herejia que una criada le hablara así a un rey
-Vete Sitael, busca tu felicidad...-
-¿Por qué lo hace?-
-Porque...¡Sólo vete!-gritó molesto
-Señor...gracias-


Ella salió corriendo del castillo, estaba agradecida por el tiempo que había vivido con su rey pero era elemental que se fuese para encontrar su felicidad.
Sheamus se quedó ahí en el sillón pensando en Sitael: "¿Por qué no le dije que la amaba? Y es que la amo, la amo tanto...por eso la deje ir" Así estuvo un buen rato, pensando y pensando en todos los momentos que tuvo con la pequeña chica. Pero en ese momento, Norm llegó hasta donde estaba su rey.


-Señor-
-Ahora no, quiero estar solo-
-Señor, se trata de Sitael...los guerreros que la habían molestado esa noche, saben que va a atravesar el bosque...señor, escuché que...-
-Sé lo que harán, prepara a mi caballo-Sheamus se levantó de golpe del sillón y fue por su espada


Rescataría a Sitael de ellos, y no importa si los mataba...subió a su caballo y fue en busca de Sitael con la esperanza de que la encontraría sana y salva. Y en su mente oró: “Amanezco hoy, Por la fuerza del cielo, La luz del sol, El esplendor del fuego, El resplandor de las llamas, La velocidad del viento, La rapidez del rayo, La firmeza de la roca, La estabilidad de la tierra, La profundidad del mar. Amanezco hoy, Por la fuerza secreta y divina que me guía"
En otro lado, en el bosque de Irlanda cerca del castillo de Sheamus, Sital escapaba del lugar sobre un caballo negro que el mismo rey le obsequió...no sabía que camino tomar, ella no conocía ese territorio de Irlanda. 
Se detuvo para pensar en el camino pero a metros de donde estaba escuchó el galopeo de otros caballos, quiso seguir por miedo a que fueran ladrones o asesinos pero el caballo se espantó y la tiró al suelo...
Sitael se sintió aterrada y en unos momentos, llegaron los guerreros que la habían manoseado en esa celebración donde Sheamus se molestó. Con sus antorchas y espadas, trataron de someter a Sitael.


-Hola princesa ¿A dónde ibas?-
-Eso no es de tu importania, así que lárgate de aquí-
-Sigues siendo tan grosera-dijo uno de los guerreros
-Aléjense de mí-Sitael quiso levantarse pero uno de los guerreros la volvió a tirar
-¿Sino que? Ya no estás en el castillo y lo primero que haremos será divertirnos contigo-el otro se quiso despojar de sus ropas
-¡No, basta!-
-Vamos ven-


Y mientras trataban de despojarla de sus ropas y ella forcejeaba por escaparse, el relincho del caballo en el que Sheamus estaba montado hizo que los celtas se distrajeran y así Siitael pudiese alejarse.
Sheamus apareción empuñando su espada, listo para dejender a la chica que tanto amaba.


-¡¿Cómo se atrevieron a tocar algo que no era suyo?!-gruñó Sheamus
-¡Problema de nosotros!-


Los tres guerreros se batieron en duelo, lastimaron a Sheamus en los brazos pero al final...el guerrero celta les cortó la cabeza y apuñaló una y otra vez el cuerpo inerte de sus ex-soldados.
dejó caer la espada y sus ojos se centraron en Sitael que estaba pegada al tronco de un árbol.
Sheamus se acercó a ella y, por primera vez desde que la conoció, la abrazó con fuerza.
Sitael también lo entendió, pues Sheamus si la amaba y ella también,

-Sitael, yo te...yo te amo-
-Oh...señor...-ella ajó la cabeza-Yo también lo amo y...-
-No, no te preocupes...prometo que nuestro amor será algo más que lujos...-
 
Ocultos por la oscuridad se besaron apasionadamente, Sheamus metió su lengua en la boca de ella y ella lo saboreó en todos su sentidos...
La subió a su caballo y Sheamus también, regresarían al castillo pero Sitael ya no sería la criada, sino la reina del rey celta...